El término inglés milestone se puede traducir al castellano como hito, logro, pero en el deporte estadounidense, tan aficionados ellos a las estadísticas, lo aplican cuando un determinado jugador alcanza un número redondo en alguna de sus especialidades: 10.000 puntos, 500 rebotes...
La semana pasada tuve mi milestone particular, al sobrepasar la primera decena de kilos perdidos. La verdad es que lo pienso fríamente y es la leche que tenga como "unidad de medida" la decena de kilos, lo que a más de uno puede causar rechazo, debido a lo que les puede costar perder un mísero kilo. Pero hay que tener en cuenta de que parto de una cifra más cercana al 200 que al 100 (manda webos que me siga dando reparo decir la cifra real públicamente...)
En mi Adelgazamiento 1.0 de hace cuatro años, celebraba por todo lo alto el cambio de decena en mi pesaje: bajar de 160, 150, 140, 130, 120...apenas me fijaba en la cifra total de kilos perdidos porque me dio mucho apuro pesarme durante los dos primeros meses, por miedo a destrozar la báscula de alguna farmacia 😊. En esta ocasión celebraré ambas. Ya he cambiado también (obviamente) de decena en el total, pero ahora mismo me hace más ilusión la pérdida total, que a día de hoy, viernes 2 de noviembre, se sitúa en unos estupendos 13 kilos y 300 gramos. Que se dice pronto. Para que os hagáis una idea, es más de lo que pesa una bombona de butano de las viejas vacía...cuando paséis por la frutería del super, coged una bolsa de naranjas de 5 kg....pues eso casi 3 veces. Casi nada.
En esta ocasión lo estoy llevando con más calma, sin ser tan estricto como la otra vez, que a estas alturas había perdido ya casi 20 kilos. Me permito de vez en cuando pequeños caprichos sin que mi ángel blanco a la derecha de mi cabeza me atormente con la culpabilidad de hacerlo. Y así es mucho más llevadero. No hay prisa, lo que importa es seguir bajando, y ya he cogido un ritmo de crucero que ronda el kilo y medio semanal, lo cual está fenomenal. Y sin haberlo ni pensado, me ha salido un pareado.
viernes, 2 de noviembre de 2018
lunes, 15 de octubre de 2018
Capítulo 3. Piloto automático
Al igual que en los aviones, una de las partes más difíciles cuando uno hace régimen es despegar. Desconozco si hay un estudio al respecto, pero estoy convencido que el 95% de las dietas que se empiezan y se abandonan sucede en los tres primeros días.
Poco a poco tu cuerpo se va acostumbrando a la nueva situación, además, en cuanto empiezas a ver resultados positivos, tu autoestima sube, y con ella la fuerza de voluntad. De repente te das cuenta de que no era un esfuerzo tan grande, compruebas que más que un régimen es un estilo de vida saludable, en el que están desterradas las visitas al frigo, ya sea para picar o para tomarte una cerveza. Pero sabes que el sacrificio, que no es tanto, merecerá la pena. Es en ese momento en el que entras en la situación de piloto automático, en el que ya no miras la hoja del régimen para ver qué comer, ya sabes perfectamente lo que toca. Y no hace falta atiborrarse de fruta y verdura, sino que hay que comer de (casi) todo, pero con sentido común, respetando las cinco tomas diarias para no pasar hambre a lo largo del día.
Puedes caer en la tentación, lo cual me ha sucedido a mí y le sucede a mucha gente, del a ver qué pasa sí..., tentando a la suerte saltándote el régimen en forma de paella dominguera regada con una copa de vino, o tomándote tres en vez de dos cervezas el día de asueto. Obviamente se nota, quizás haya sido el caso mío esta semana, que han sucedido ambas cosas. He perdido 1,600 kg. cuando lo normal hubiera sido entre 2 y 2,500. Pero que me quiten lo bailao. Que la vida son tres días y uno llueve.
Por otro lado entro en la peligrosa frontera del hastío, en esta ocasión no me están cambiando la dieta cada una-dos semanas, y se puede caer en el aburrimiento. Espero que eso no suceda. Al fin y al cabo, mirando en global ya he llegado a la casilla 9 del tablero, ya he doblado la esquina, y aunque no voy de oca a oca, ya queda menos para la 63.
La ropa ya me queda grande, a veces demasiado, pero la siguiente que tengo en el armario todavía entra apretá, así que habrá que sufrir un par de semanas hasta que pueda, además de estar menos gordo, parecerlo. Pero de la ropa ya hablaremos otro día.
Poco a poco tu cuerpo se va acostumbrando a la nueva situación, además, en cuanto empiezas a ver resultados positivos, tu autoestima sube, y con ella la fuerza de voluntad. De repente te das cuenta de que no era un esfuerzo tan grande, compruebas que más que un régimen es un estilo de vida saludable, en el que están desterradas las visitas al frigo, ya sea para picar o para tomarte una cerveza. Pero sabes que el sacrificio, que no es tanto, merecerá la pena. Es en ese momento en el que entras en la situación de piloto automático, en el que ya no miras la hoja del régimen para ver qué comer, ya sabes perfectamente lo que toca. Y no hace falta atiborrarse de fruta y verdura, sino que hay que comer de (casi) todo, pero con sentido común, respetando las cinco tomas diarias para no pasar hambre a lo largo del día.
Puedes caer en la tentación, lo cual me ha sucedido a mí y le sucede a mucha gente, del a ver qué pasa sí..., tentando a la suerte saltándote el régimen en forma de paella dominguera regada con una copa de vino, o tomándote tres en vez de dos cervezas el día de asueto. Obviamente se nota, quizás haya sido el caso mío esta semana, que han sucedido ambas cosas. He perdido 1,600 kg. cuando lo normal hubiera sido entre 2 y 2,500. Pero que me quiten lo bailao. Que la vida son tres días y uno llueve.
Por otro lado entro en la peligrosa frontera del hastío, en esta ocasión no me están cambiando la dieta cada una-dos semanas, y se puede caer en el aburrimiento. Espero que eso no suceda. Al fin y al cabo, mirando en global ya he llegado a la casilla 9 del tablero, ya he doblado la esquina, y aunque no voy de oca a oca, ya queda menos para la 63.
La ropa ya me queda grande, a veces demasiado, pero la siguiente que tengo en el armario todavía entra apretá, así que habrá que sufrir un par de semanas hasta que pueda, además de estar menos gordo, parecerlo. Pero de la ropa ya hablaremos otro día.
lunes, 8 de octubre de 2018
Capítulo 2. Oye...has adelgazado?
En toda dieta que se inicia hay siempre dos pequeños pero fundamentales puntos de inflexión, o mejor dicho, dos chutes de fuerza y autoestima que actúan como la mejor de las drogas. Uno es la segunda vez que te pesas, ya que la primera semana, si se cumple con lo indicado, lo normal es perder una buena cantidad de peso, como fue mi caso. Y, la segunda, la primera vez que alguien, amigo, conocido o familiar te dice aquello de...
- Oye...has adelgazado?
Si me hubiesen sacado una foto en ese momento probablemente mi cara sería la de un tonto muy tonto, con una sonrisa de oreja a oreja. Mi panadera fue la artífice este domingo de mi sobredosis de autoestima. Y es que cualquier ayuda es poca, y, siendo experto en estas lides, aprovecho los trucos de mi anterior proeza, publicando en las redes mis progresos. Todos los ánimos que me dais son ciertamente impagables. El sentirte querido, el darte cuenta de que tienes un montón de gente a la que le importas, todo eso es fundamental para que todo vaya sobre ruedas.
Esta semana, la bajada de peso ya ha sido menos espectacular, como por otro lado esperaba. Han sido "solo" 2,300 kg., un poco menos de la mitad que la semana pasada, pero como decía, es lo habitual. También es cierto que, cuando vas viendo resultados, levantas a veces el pie del acelerador, y te permites dos filetes de pechuga de pollo en vez de una, o un cazo más de legumbres...siempre que no se convierta en vicio permanente todo va bien.
Ya estamos en la casilla 7, asomándonos a la 8, un poco más cerca de la casilla 63, primer gran objetivo. Tengo claro que esto es una carrera de fondo, y que el proceso va a durar un buen puñado de meses, pero no me importa, mientras vaya viendo resultados.
Afortunadamente, además, veo un poco más claro mi futuro inmediato, después de unos meses de muchísima incertidumbre, paliada en gran manera por tener la suerte de tener unos amigos maravillosos. Ahora puedo mirar hacia adelante con un poquito más de optimismo, que quieras o no, también influye a la hora de afrontar un régimen.
Vamos a por la tercera semana. Con fuerza!
- Oye...has adelgazado?
Si me hubiesen sacado una foto en ese momento probablemente mi cara sería la de un tonto muy tonto, con una sonrisa de oreja a oreja. Mi panadera fue la artífice este domingo de mi sobredosis de autoestima. Y es que cualquier ayuda es poca, y, siendo experto en estas lides, aprovecho los trucos de mi anterior proeza, publicando en las redes mis progresos. Todos los ánimos que me dais son ciertamente impagables. El sentirte querido, el darte cuenta de que tienes un montón de gente a la que le importas, todo eso es fundamental para que todo vaya sobre ruedas.
Esta semana, la bajada de peso ya ha sido menos espectacular, como por otro lado esperaba. Han sido "solo" 2,300 kg., un poco menos de la mitad que la semana pasada, pero como decía, es lo habitual. También es cierto que, cuando vas viendo resultados, levantas a veces el pie del acelerador, y te permites dos filetes de pechuga de pollo en vez de una, o un cazo más de legumbres...siempre que no se convierta en vicio permanente todo va bien.
Ya estamos en la casilla 7, asomándonos a la 8, un poco más cerca de la casilla 63, primer gran objetivo. Tengo claro que esto es una carrera de fondo, y que el proceso va a durar un buen puñado de meses, pero no me importa, mientras vaya viendo resultados.
Afortunadamente, además, veo un poco más claro mi futuro inmediato, después de unos meses de muchísima incertidumbre, paliada en gran manera por tener la suerte de tener unos amigos maravillosos. Ahora puedo mirar hacia adelante con un poquito más de optimismo, que quieras o no, también influye a la hora de afrontar un régimen.
Vamos a por la tercera semana. Con fuerza!
lunes, 1 de octubre de 2018
Capítulo 1. Nadie dijo que fuera fácil
Regodeándome en Perogrullo, a nadie le gusta hacer
algo que no le gusta hacer. Y a muy poquita gente le gusta ponerse a régimen. Pero, como es el caso, a veces no queda más remedio, ya que sin salud no somos nada. Y muertos, mucho menos.
Empezar nunca es fácil. De la noche a la mañana, renuncias a tus pequeños placeres, a tua malos pero estupendos malos hábitos para hacer de tripas corazón para iniciar un camino que sabes que será como el tema de los Beatles, largo y tortuoso. Afortunadamente, dietistas y profesionales de la salud lo saben, por lo que procuran siempre que sea lo más llevadero posible, al menos al principio. Y en mi caso, aunque es una dieta hipocalórica de apenas 1.500 calorías, la verdad es que no se pasa hambre en ningún momento si se siguen bien sus directrices.
Lo mejor de mi dieta es que es super abierta, las posibilidades de combinar alimentos son casi infinitas, sabiendo que depende de lo que elijas, las cantidades podrán ser mayores o menores. Por poner un ejemplo, puedo comer o 120 gramos de alubia verde o 40 gramos de garbanzos o lentejas. Y así con todo. Lo importante es comer de (casi) todo, cocinado siempre de forma sana, y distribuido en cinco comidas para no dejar hueco al hambre. De hecho eran seis, pero acordé con mi enfermero que la recena ya era demasiado...
Además, me permitió un día a la semana tomarme una cervecita como premio. Siempre es importante ponerle al burro una zanahoria delante, mientras se fija en su objetivo se olvida de todo lo demás. Ha sido una semana más corta, ya que empecé el régimen un martes, y lo he seguido lo más a rajatabla que he podido, que no es mucho, ya que no he pesado los alimentos, sino que ha ido todo un poco a ojo, y el alguna ocasión me he permitido alguna que otra licencia, como el día que me hice pasta (sí, puedo comer pasta, poca pero puedo) que me la hice con ajo y cayena, cayéndoseme en el plato involuntariamente un puñado de gambas...
Llegado el lunes, tocaba pesaje. Siempre lo paso mal esos días. La incertidumbre de qué coño te va a decir la báscula te corroe por dentro. Ya tuve en el pasado fantásticas y nefastas experiencias al respecto. Sabía que, siendo la primera semana, la pérdida de peso podría haber sido importante. Notaba los pantalones más flojos, los polos pelín más amplios...daría botes de alegría si la bajada de peso sobrepasara los 3,5 kg., me alegraría pero no mucho si apenas superara los 2 kg., y me tiraría de los pelos en cualquier otro caso. El ¡TOMA YA! ha retumbado en toda la farmacia, en la que afortunadamente no había más clientes en ese momento. 5 kilotones exactos, que diría el bueno de Robin Food. No he abrazado a la farmacéutica por un pelo.
Comienza bien esta nueva pero vieja historia. De momento me da vergüenza reconocer lo que peso, ya que es más de lo que pensaba. en cualquier caso, son cinco kilos menos que el martes pasado. Que se dice pronto.
martes, 25 de septiembre de 2018
Capítulo 0. De vuelta a la casilla de salida
Pocas cosas me revientan más que volver a empezar, que volver sobre mis propios pasos, esa sensación de estar acabando un trabajo en el ordenador y que de repente se vaya la luz y te das cuenta de que no habías guardado...pocas cosas me revientan más que volver a la casilla de salida en el juego de la oca.
En estos días hace cinco años que mi cuerpo dijo 'basta', no podía andar más de 10 metros seguidos sin tener que pararme, la variz de mi pierna se reveló como si fuera un globo de agua pinchado...de seguir por ese camino acabaría como el de la asquerosa pero magistral escena de El sentido de la vida de los Monthy Python. Y en ese instante reaparecieron en mi vida dos ángeles de la guardia, dos amigas y a pesar de ello médico y enfermera respectivamente, que me guiaron, me llevaron de la mano hasta conseguir lo que a todas luces parecía impensable, que lograra perder más de 60 kilos. Rita, Rocío, sabéis que formáis ya parte de mi biografía en un lugar muy destacado.
El caso es que me vine arriba. Yo, que me tenía a mí mismo como una persona con nula fuerza de voluntad, había sido capaz de semejante gesta, y eso me hizo plantearme un nuevo reto, que no fue otro que el dejar de fumar. Llevaba desde los 13 años echando humo por la boca, y en los últimos tiempos la cantidad de nicotina que me metía en los pulmones era entre preocupante y aberrante. Si había sido capaz de adelgazar de la forma que lo hice...porqué no reducir a cero mi consumo de tabaco? Y así fue. Un 12 de octubre de 2014 le di la última calada a un cigarrillo. Y hasta ahora. Ojo, sigo siendo fumador. Los que lo hemos sido a esos niveles no dejamos de serlo nunca. Pero me he quedado en modo inactivo.
Claro que la ansiedad que antes saciaba con unas caladitas ahora eran reemplazadas por visitas al frigorífico, y los 114 kilos en los que me llegué a quedar (de más de 180) empezaron a subir paulatinamente. Mi madre, que es sabia, y me conoce como si fuera mi madre, que lo es, me decía preocupada...
- Si sigues así, recuperarás todo lo que has perdido, ya lo verás.
Y yo le respondía con un clásico en las relaciones materno-filiales...
- No digas tonterías, mamá.
Pero no, no decía tonterías. A la falta de nicotina se le añadió pronto la falta de trabajo y una decepción muy grande con alguien que consideraba amigo, y todo en uno además. Y no es que me diera a la bebida, pero la cerveza, que siempre me hagustado apasionado, formó cada vez más parte de mi nueva dieta. Y toda la ropa que había ido subiendo al trastero porque me quedaba enorme fue de nuevo bajando a mi armario, mientras subía la que ya me dejaba de entrar. Seguía dando mis caminatas, lo cual hizo de freno en muchas ocasiones, pero lo único que consiguió fue ralentizar el proceso de reengorde. La pierna siguió dando problemas, cada vez mayores, y las caminatas cada vez fueron menores. Yo, orgulloso finisher de las cuatro últimas marchas ASPACE, veía como mi cuerpo cada vez podía menos, y de paseos de 18 km fueron bajando a 12, 10, 8...
Y aquí estoy, de nuevo, en la puñetera casilla de salida, volviendo a afrontar el reto de perder peso por salud, por aspecto físico, por ganas de conseguir un trabajo...por vivir, al fin y al cabo. Y en esta ocasión cuento con un nuevo ángel guardián, mi nuevo enfermero, Rubén, que se ofreció a llevarme el proceso. Y nuevamente sin salirme de nuestro bendita sanidad pública, repleta de enormes profesionales que te pueden ayudar a un roto y a un descosío. Y de nuevo dispuesto a enfrentarme a ti, lector, contando todo el proceso, por si te puede ayudar. A mí seguro que lo hace.
(continuará)
En estos días hace cinco años que mi cuerpo dijo 'basta', no podía andar más de 10 metros seguidos sin tener que pararme, la variz de mi pierna se reveló como si fuera un globo de agua pinchado...de seguir por ese camino acabaría como el de la asquerosa pero magistral escena de El sentido de la vida de los Monthy Python. Y en ese instante reaparecieron en mi vida dos ángeles de la guardia, dos amigas y a pesar de ello médico y enfermera respectivamente, que me guiaron, me llevaron de la mano hasta conseguir lo que a todas luces parecía impensable, que lograra perder más de 60 kilos. Rita, Rocío, sabéis que formáis ya parte de mi biografía en un lugar muy destacado.
El caso es que me vine arriba. Yo, que me tenía a mí mismo como una persona con nula fuerza de voluntad, había sido capaz de semejante gesta, y eso me hizo plantearme un nuevo reto, que no fue otro que el dejar de fumar. Llevaba desde los 13 años echando humo por la boca, y en los últimos tiempos la cantidad de nicotina que me metía en los pulmones era entre preocupante y aberrante. Si había sido capaz de adelgazar de la forma que lo hice...porqué no reducir a cero mi consumo de tabaco? Y así fue. Un 12 de octubre de 2014 le di la última calada a un cigarrillo. Y hasta ahora. Ojo, sigo siendo fumador. Los que lo hemos sido a esos niveles no dejamos de serlo nunca. Pero me he quedado en modo inactivo.
Claro que la ansiedad que antes saciaba con unas caladitas ahora eran reemplazadas por visitas al frigorífico, y los 114 kilos en los que me llegué a quedar (de más de 180) empezaron a subir paulatinamente. Mi madre, que es sabia, y me conoce como si fuera mi madre, que lo es, me decía preocupada...
- Si sigues así, recuperarás todo lo que has perdido, ya lo verás.
Y yo le respondía con un clásico en las relaciones materno-filiales...
- No digas tonterías, mamá.
Pero no, no decía tonterías. A la falta de nicotina se le añadió pronto la falta de trabajo y una decepción muy grande con alguien que consideraba amigo, y todo en uno además. Y no es que me diera a la bebida, pero la cerveza, que siempre me ha
Y aquí estoy, de nuevo, en la puñetera casilla de salida, volviendo a afrontar el reto de perder peso por salud, por aspecto físico, por ganas de conseguir un trabajo...por vivir, al fin y al cabo. Y en esta ocasión cuento con un nuevo ángel guardián, mi nuevo enfermero, Rubén, que se ofreció a llevarme el proceso. Y nuevamente sin salirme de nuestro bendita sanidad pública, repleta de enormes profesionales que te pueden ayudar a un roto y a un descosío. Y de nuevo dispuesto a enfrentarme a ti, lector, contando todo el proceso, por si te puede ayudar. A mí seguro que lo hace.
(continuará)
lunes, 21 de noviembre de 2016
Contando mi experiencia
Semana 8
150,3 kg.
-2,3 kg.
Total: -10,9 kg.
Esta semana he tenido como novedad la invitación que recibí por parte de mi enfermera y amiga Rocío Loma-Osorio para participar como paciente activo en un taller que ha desarrollado junto a otras dos compañeras, Beatriz Villar y Elisa Elías, denominado Modelo Ikea & modelo Danacol, dentro del II Congreso de Atención Primaria de La Rioja que se ha celebrado en el Edificio Quintiliano de la Universidad de La Rioja.
Debo decir que es un gustazo colaborar con gente que ama tanto su profesión, y que sabe transmitir sus ideas y sus puntos de vista con el desparpajo y el humor con que lo hacen estas tres pedazo de profesionales. En mi caso, creo que la última vez que hablé en público se remontaba al festival de Navidad de los Maristas en el año 1978 :D así que andaba yo un poco de los nervios con el reto que se me planteó. Tuve dos intervenciones, una por la mañana y otra por la tarde, y en la segunda ya me sentí hasta cómodo. Me gusta contar mi experiencia por si a alguno en una situación parecida le puede servir. De hecho, este blog nació con esa intención.
En cuanto al peso, seguimos con la velocidad de crucero a la que hice referencia en mi anterior entrada. Han sido 2,3 kilos en las últimas 3 semanas. Que, dicho así y con la experiencia de antaño, parece poco, pero lo importante es seguir restando. Obviamente en esta ocasión no existe la urgencia de la anterior, y el cuerpo al final se habítúa a unas rutinas que hacen que ya no le pille tanto por sorpresa, por lo que cuesta un poco más. Sigo con mis paseos de 10-12 km. diarios, que ya no son tan efectivos como hace tres años, por eso en cuanto pierda algo más de peso empezaré a correr. Sin hacer locuras, eso sí, soy muy consciente de mis limitaciones, y sé positivamente que sólo tengo dos rodillas, y quiero que me acompañen siempre conmigo en posición erguida.
150,3 kg.
-2,3 kg.
Total: -10,9 kg.
Esta semana he tenido como novedad la invitación que recibí por parte de mi enfermera y amiga Rocío Loma-Osorio para participar como paciente activo en un taller que ha desarrollado junto a otras dos compañeras, Beatriz Villar y Elisa Elías, denominado Modelo Ikea & modelo Danacol, dentro del II Congreso de Atención Primaria de La Rioja que se ha celebrado en el Edificio Quintiliano de la Universidad de La Rioja.
Debo decir que es un gustazo colaborar con gente que ama tanto su profesión, y que sabe transmitir sus ideas y sus puntos de vista con el desparpajo y el humor con que lo hacen estas tres pedazo de profesionales. En mi caso, creo que la última vez que hablé en público se remontaba al festival de Navidad de los Maristas en el año 1978 :D así que andaba yo un poco de los nervios con el reto que se me planteó. Tuve dos intervenciones, una por la mañana y otra por la tarde, y en la segunda ya me sentí hasta cómodo. Me gusta contar mi experiencia por si a alguno en una situación parecida le puede servir. De hecho, este blog nació con esa intención.
En cuanto al peso, seguimos con la velocidad de crucero a la que hice referencia en mi anterior entrada. Han sido 2,3 kilos en las últimas 3 semanas. Que, dicho así y con la experiencia de antaño, parece poco, pero lo importante es seguir restando. Obviamente en esta ocasión no existe la urgencia de la anterior, y el cuerpo al final se habítúa a unas rutinas que hacen que ya no le pille tanto por sorpresa, por lo que cuesta un poco más. Sigo con mis paseos de 10-12 km. diarios, que ya no son tan efectivos como hace tres años, por eso en cuanto pierda algo más de peso empezaré a correr. Sin hacer locuras, eso sí, soy muy consciente de mis limitaciones, y sé positivamente que sólo tengo dos rodillas, y quiero que me acompañen siempre conmigo en posición erguida.
martes, 1 de noviembre de 2016
Velocidad de crucero
Semana 5
152,6 kg
-2.0 kg.
Total: -8,6 kg.
Alcanzamos el mes desde que inicié esta nueva aventura de perder peso, y, como podéis comprobar, después de un arranque a toda pastilla, alcanzada la semana 5 la cosa ya se ha tranquilizado un poco, y en las dos últimas semanas he perdido 1,1 y 0,9 kg. respectivamente. O lo que es lo mismo, me empiezo a mover en torno al kilo perdido por semana.
Ya me advirtió mi médico que en esta ocasión los avances no iban a ser tan espectaculares como hace tres años. Por un lado tengo tres años más, y por otro temgo un cuerpo al que ya no se le engaña tan fácilmente como en la primera ocasión. La motivación tampoco es la misma, en aquel entonces necesitaba perder pero para poder moverme, aparte de por salud y por estética. Ahora esa parte la tengo superada, ya que otra cosa no haré pero moveme, me muevo mucho. De hecho la foto que acompaña esa entrada corresponde a la Marcha Aspace, un recorrido de 20 km. que hace dos domingos realicé por tercer año consecutivo sin mayor problema.
Lo cierto es que cuesta bastante deshacerte de determinados hábitos. Sobre todo de aquellos que te proporcionan un momento especial, como es el salir a tomar algo con amigos. Tomarte un botellín de agua mientras el resto bebe cerveza y fuma a discrección no es sencillo, cuando has tenido ambos
Ahora habrá que hacer un esfuerzo de aquí a Navidades, en previsión de que, siendo la época que es, el seguir una dieta va a ser más complicado. No es sencillo cuando no tienes nada más que preocupaciones en la cabeza, de las que te aislabas antaño con un cigarrillo o unas cervezas. Pero habrá que intentarlo. No solo eso, habrá que conseguirlo.
lunes, 17 de octubre de 2016
Adelgazar sin fumar
Semana 3
154,6 kg.
-1,8 kg.
Total: -6,6 kg.
Esta semana pasada, concretamente el 12 de octubre, se cumplieron dos años desde la última calada que le di a un cigarrillo. Dos años desde un importante punto de inflexión en mi vida. Ya que si bien mi capacidad pulmonar se vió espectacularmente incrementada, no fue menos espectacular el aumento de kilos que se furon de nuevo adosando a los lugares de los que habían salido un año atrás.
Un altísimo porcentaje de la gente que decide dejar de fumar, engorda. Es una especie de peaje que nos impone el hacedor, la vida, la naturaleza o la madre que la parió. Qué más da. El caso es que solemos cambiar un mal hábito por uno menos malo a la hora de saciar un momento de ansiedad. Y lo que antes era un cigarrillo, ahora es un viaje a la nevera. Y la báscula suma...y suma...
Pero claro está, no le podemos echar toda la culpa a la ansiedad, al mono del tabaco, ya que éste, al menos el psicológico, desaparece a los pocos días. Más bien nos dejamos llevar en un juego de compensaciones, en el que damos por bueno cualquier hábito menos malo que el que acabamos de dejar. Y a veces nos cuesta mucho darnos cuenta. A mí me ha costado casi 50 kilos.
En fin, a lo que vamos. Nuevo pesaje semanal, y nueva alegría, en esta ocasión en forma de 1,8 kg. menos, lo cual hace que en tres semanas me haya quitado ya más de seis kilos y medio de encima. Y eso que este viernes me tomé la libertad de saltármelo y tomarme un par de cervecitas con los amigos (cómo las echaba de menos, ainsss).
Mi principal preocupación vuelve a ser ahora el tema del curro. Sigo en el paro, y la prestación por desempleo se acaba. Y el futuro no es demasiado alentador. Pero bueno, no perdamos la esperanza.
154,6 kg.
-1,8 kg.
Total: -6,6 kg.
Esta semana pasada, concretamente el 12 de octubre, se cumplieron dos años desde la última calada que le di a un cigarrillo. Dos años desde un importante punto de inflexión en mi vida. Ya que si bien mi capacidad pulmonar se vió espectacularmente incrementada, no fue menos espectacular el aumento de kilos que se furon de nuevo adosando a los lugares de los que habían salido un año atrás.
Un altísimo porcentaje de la gente que decide dejar de fumar, engorda. Es una especie de peaje que nos impone el hacedor, la vida, la naturaleza o la madre que la parió. Qué más da. El caso es que solemos cambiar un mal hábito por uno menos malo a la hora de saciar un momento de ansiedad. Y lo que antes era un cigarrillo, ahora es un viaje a la nevera. Y la báscula suma...y suma...
Pero claro está, no le podemos echar toda la culpa a la ansiedad, al mono del tabaco, ya que éste, al menos el psicológico, desaparece a los pocos días. Más bien nos dejamos llevar en un juego de compensaciones, en el que damos por bueno cualquier hábito menos malo que el que acabamos de dejar. Y a veces nos cuesta mucho darnos cuenta. A mí me ha costado casi 50 kilos.
En fin, a lo que vamos. Nuevo pesaje semanal, y nueva alegría, en esta ocasión en forma de 1,8 kg. menos, lo cual hace que en tres semanas me haya quitado ya más de seis kilos y medio de encima. Y eso que este viernes me tomé la libertad de saltármelo y tomarme un par de cervecitas con los amigos (cómo las echaba de menos, ainsss).
Mi principal preocupación vuelve a ser ahora el tema del curro. Sigo en el paro, y la prestación por desempleo se acaba. Y el futuro no es demasiado alentador. Pero bueno, no perdamos la esperanza.
lunes, 10 de octubre de 2016
Adelgazar. Una cuestión matemática.
Semana 2
156,4 kg.
-1,4 kg.
Total: -4,8 kg.
Recuerdo que hace ya un buen puñado de años hubo una campaña publicitaria en televisión y sobre todo en vallas publicitarias en las que se veía a un musculado y fibroso atleta en la posición de salida de un sprint, calzando unos espectaculares zapatos de tacón. El eslógan era "La potencia sin control no sirve de nada". Con el tema de adelgazar pasa algo parecido: la dieta sin ejercicio físico no sirve de nada. O casi. Y, al revés, tres cuartos de lo mismo.
Y es que el perder peso es una sencilla ecuación matemática: siendo a las calorías que quemamos a lo largo del día, y b las calorías que ingerimos en nuestra alimencación, si x>0, adelgazaremos, pero si x<0, engordaremos. Así de sencillo.
Obviamente cada ser humano es un mundo, y en cada uno se nos incluirán numerosas variables que harán que la ecuación se complique sobremanera, pero la base seguirá siendo la misma. Y la conclusión, también: tenemos que añadir a nuestra dieta un componente de ejercicio físico. Pero no preocuparse, no hace falta apuntarse al gimnasio, ni volverte un runner de la noche a la mañana. Hay algo que hacemos todos los días sin darnos cuenta y que, si lo incrementamos en el tiempo y en la velocidad será el mejor de los ejercicios: andar.
Y hablaré del caso que más conozco: el mío. Cuando comenzé mi régimen la anterior vez, hace tres años, añadí a mi rutina una salida diaria a caminar a un buen ritmo. Al principio tenía que parar y sentarme en un banco cada 10 minutos, jadeando y empapado de sudor. El otro día me fui a Alberite, de ahí a Lardero y de vuelta a Logroño. 17 km. Y sin despeinarme. Quiero decir con esto que, si seguimos una rutina, la acabaremos incorporando en nuestra vida como una necesidad más, y no la veremos como una obligación, sino como algo que sabemos que nos está haciendo bien, mucho bien. Y sin darnos cuenta iremos incrementando la distancia y la velocidad, y comenzaremos a robarle horas al sueño para poder realizar nuestra rutina antes de ir a trabajar. Y lo más curioso es que, al menos en mi caso, no me supone ningún esfuerzo ponerme el despertador a las 6:30, costumbre que adquirí cuando trabajaba, y que ahora estando en el paro mantengo inalterable. Los lunes son menos lunes si antes de incorporarnos al duro trabajo hemos quemado unos cientos de calorías.
No hay excusa del estilo de "no tengo riempo". Media hora la sacas de donde sea. Y si son tres cuartos, mejor. Y si puedes más, más. Esta semana, con mis casi 160 kilotones a cuestas, me he metido 87 km. entre pecho y espalda. Y caminando a buen ritmo, no arrastrándome por los caminos. Eso, unido a la dieta que estoy siguiendo, nada severa y muy llevadera, han hecho que en dos semanas haya perdido casi 5 kilos. Ahí es nada.
Se me olvidaba, este lunes tocaba pesaje, y, tras el bajonazo espectacular de la semana pasada, en esta ocasión la cosa ya se ha vuelto más normal, perdiendo 1,400 kg., lo cual está muy bien. Ya me ha advertido mi médico que esta vez la pérdida de peso no va a ser tan espectacular como hace tres años, pero ni falta que hace. Lo importante es sentirse bien, e ir sintiéndose mejor cada día, y eso se cumple en mi caso al 100%.
156,4 kg.
-1,4 kg.
Total: -4,8 kg.
Recuerdo que hace ya un buen puñado de años hubo una campaña publicitaria en televisión y sobre todo en vallas publicitarias en las que se veía a un musculado y fibroso atleta en la posición de salida de un sprint, calzando unos espectaculares zapatos de tacón. El eslógan era "La potencia sin control no sirve de nada". Con el tema de adelgazar pasa algo parecido: la dieta sin ejercicio físico no sirve de nada. O casi. Y, al revés, tres cuartos de lo mismo.
Y es que el perder peso es una sencilla ecuación matemática: siendo a las calorías que quemamos a lo largo del día, y b las calorías que ingerimos en nuestra alimencación, si x>0, adelgazaremos, pero si x<0, engordaremos. Así de sencillo.
Obviamente cada ser humano es un mundo, y en cada uno se nos incluirán numerosas variables que harán que la ecuación se complique sobremanera, pero la base seguirá siendo la misma. Y la conclusión, también: tenemos que añadir a nuestra dieta un componente de ejercicio físico. Pero no preocuparse, no hace falta apuntarse al gimnasio, ni volverte un runner de la noche a la mañana. Hay algo que hacemos todos los días sin darnos cuenta y que, si lo incrementamos en el tiempo y en la velocidad será el mejor de los ejercicios: andar.
Y hablaré del caso que más conozco: el mío. Cuando comenzé mi régimen la anterior vez, hace tres años, añadí a mi rutina una salida diaria a caminar a un buen ritmo. Al principio tenía que parar y sentarme en un banco cada 10 minutos, jadeando y empapado de sudor. El otro día me fui a Alberite, de ahí a Lardero y de vuelta a Logroño. 17 km. Y sin despeinarme. Quiero decir con esto que, si seguimos una rutina, la acabaremos incorporando en nuestra vida como una necesidad más, y no la veremos como una obligación, sino como algo que sabemos que nos está haciendo bien, mucho bien. Y sin darnos cuenta iremos incrementando la distancia y la velocidad, y comenzaremos a robarle horas al sueño para poder realizar nuestra rutina antes de ir a trabajar. Y lo más curioso es que, al menos en mi caso, no me supone ningún esfuerzo ponerme el despertador a las 6:30, costumbre que adquirí cuando trabajaba, y que ahora estando en el paro mantengo inalterable. Los lunes son menos lunes si antes de incorporarnos al duro trabajo hemos quemado unos cientos de calorías.
No hay excusa del estilo de "no tengo riempo". Media hora la sacas de donde sea. Y si son tres cuartos, mejor. Y si puedes más, más. Esta semana, con mis casi 160 kilotones a cuestas, me he metido 87 km. entre pecho y espalda. Y caminando a buen ritmo, no arrastrándome por los caminos. Eso, unido a la dieta que estoy siguiendo, nada severa y muy llevadera, han hecho que en dos semanas haya perdido casi 5 kilos. Ahí es nada.
Se me olvidaba, este lunes tocaba pesaje, y, tras el bajonazo espectacular de la semana pasada, en esta ocasión la cosa ya se ha vuelto más normal, perdiendo 1,400 kg., lo cual está muy bien. Ya me ha advertido mi médico que esta vez la pérdida de peso no va a ser tan espectacular como hace tres años, pero ni falta que hace. Lo importante es sentirse bien, e ir sintiéndose mejor cada día, y eso se cumple en mi caso al 100%.
lunes, 3 de octubre de 2016
Sacrificios con recompensa
Semana 1
157,8 kg
-3,4 kg.
Siempre que inicias una nueva andadura, aunque en esencia no te resulte desconocida, te surgen las dudas. Y más aún cuando eres una persona totalmente insegura como lo soy yo, que tengo que recurrir a todos vosotros, a las redes sociales, a mis amigos y hasta a mis enemigos si los hubiere, para adquirir un compromiso público.
Lo fácil por mi parte hubiera sido empezar el régimen a hurtadillas, sin que se enterara nadie, y así el hipotético fracaso me lo comería yo solito con patatas (como así ha ocurrido en alguna que otra ocasión, por otro lado...). Pero como la vez anterior, he preferido hacerlo público, quizás hasta demasiado, ya que todavía ando sorprendido de las casi 4.000 visitas a mi anterior entrada, casi el doble que la que más tenía hasta ese momento.
Como decía, que me he ido por los cerros del pueblo de Joaquín Sabina, las dudas me han corroído desde el principio. ¿Y si después del esfuerzo no funciona? ¿Y si voy a pesarme y no he perdido nada, o lo que es peor, he engordado? ¿Y si...? Hay que desterrar los "y si...". La inseguridad siempre ha sido una constante en mi vida, y normalmente viene de la mano de un miedo total y espantoso al fracaso. Y, casi más que al fracaso, a decepcionar a los que te rodean. Comenzando por mi maravilloso equipo médico, que confía en mí mucho más que yo mismo, pasando por mi familia y amigos íntimos, y terminando por tí, querido lector, que quizás ni siquiera nos conocemos, pero que has tenido a bien leer este testimonio.
Pues bien, dicho todo ello, deciros que esta mañana he ido a la farmacia a pesarme, y el grito que he soltado ha hecho que todo el mundo se girara a ver quién era el loco de la báscula. ¡¡Tres kilos y medio menos!! Vale que con mi peso de partida no supone más allá de un 2 % del mismo, pero...a qué más de uno y más de una (guiño a Pedro Sánchez en este momento amargo que está viviendo ;) ) os daríais con un cantito en los dientes? Para una persona de 70 kg. supondría perder un kilo y medio aproximadamente. Y en una semana!
Doy por válidos los sacrificios a los que me he sometido, sobre todo uno que me ha dolido sobremanera, una comida con amigos que llevábamos meses buscando fecha...y ha tenido que ser este sábado. Da igual, habrá más ocasiones. En cuanto a la cerveza, que quien me conoce sabe que me gusta más que a un tonto un lapicero, pues lo he llevado más o menos bien. La he echado de menos a media tarde que siempre me gusta abrirme una, y he evitado en lo posible la socialización, las primeras semanas es muy complicado, al menos para mí, ir con amigos que beben cerveza mientras yo me ahogo en un botellín de insípida agua.
En fin, que esto no ha hecho nada más que empezar. Se positivamente que esto no va a ser así siempre, y que las primeras semanas es siempre cuando más se pierde. Pero da igual, como ya dije, juego con ventaja. Todo esto ya lo he vivido.
157,8 kg
-3,4 kg.
Siempre que inicias una nueva andadura, aunque en esencia no te resulte desconocida, te surgen las dudas. Y más aún cuando eres una persona totalmente insegura como lo soy yo, que tengo que recurrir a todos vosotros, a las redes sociales, a mis amigos y hasta a mis enemigos si los hubiere, para adquirir un compromiso público.
Lo fácil por mi parte hubiera sido empezar el régimen a hurtadillas, sin que se enterara nadie, y así el hipotético fracaso me lo comería yo solito con patatas (como así ha ocurrido en alguna que otra ocasión, por otro lado...). Pero como la vez anterior, he preferido hacerlo público, quizás hasta demasiado, ya que todavía ando sorprendido de las casi 4.000 visitas a mi anterior entrada, casi el doble que la que más tenía hasta ese momento.
Como decía, que me he ido por los cerros del pueblo de Joaquín Sabina, las dudas me han corroído desde el principio. ¿Y si después del esfuerzo no funciona? ¿Y si voy a pesarme y no he perdido nada, o lo que es peor, he engordado? ¿Y si...? Hay que desterrar los "y si...". La inseguridad siempre ha sido una constante en mi vida, y normalmente viene de la mano de un miedo total y espantoso al fracaso. Y, casi más que al fracaso, a decepcionar a los que te rodean. Comenzando por mi maravilloso equipo médico, que confía en mí mucho más que yo mismo, pasando por mi familia y amigos íntimos, y terminando por tí, querido lector, que quizás ni siquiera nos conocemos, pero que has tenido a bien leer este testimonio.
Pues bien, dicho todo ello, deciros que esta mañana he ido a la farmacia a pesarme, y el grito que he soltado ha hecho que todo el mundo se girara a ver quién era el loco de la báscula. ¡¡Tres kilos y medio menos!! Vale que con mi peso de partida no supone más allá de un 2 % del mismo, pero...a qué más de uno y más de una (guiño a Pedro Sánchez en este momento amargo que está viviendo ;) ) os daríais con un cantito en los dientes? Para una persona de 70 kg. supondría perder un kilo y medio aproximadamente. Y en una semana!
Doy por válidos los sacrificios a los que me he sometido, sobre todo uno que me ha dolido sobremanera, una comida con amigos que llevábamos meses buscando fecha...y ha tenido que ser este sábado. Da igual, habrá más ocasiones. En cuanto a la cerveza, que quien me conoce sabe que me gusta más que a un tonto un lapicero, pues lo he llevado más o menos bien. La he echado de menos a media tarde que siempre me gusta abrirme una, y he evitado en lo posible la socialización, las primeras semanas es muy complicado, al menos para mí, ir con amigos que beben cerveza mientras yo me ahogo en un botellín de insípida agua.
En fin, que esto no ha hecho nada más que empezar. Se positivamente que esto no va a ser así siempre, y que las primeras semanas es siempre cuando más se pierde. Pero da igual, como ya dije, juego con ventaja. Todo esto ya lo he vivido.
martes, 27 de septiembre de 2016
Pero cómo te has puesto...otra vez
Semana 0
Peso: 161,2 kg.
Retomo este blog más de un año después, en un punto en el que no me hubiera gustado hacerlo. Hace ahora tres años, justo por estas fechas, comenzaba una aventura incierta, un paseo por lo desconocido, tratando de perder la ingente cantidad de kilos que se desparramaban por mi cuerpo. Pronto descubriría que el régimen que me había puesto mi médico y amiga Rita, y la inestimable ayuda tanto médica como psicológica de mi enfermera y amiga Rocío funcionaba a las mil maravillas. Un año después, mis 180 kilos iniciales se habían convertido en 114. Volví a hacer deporte, a jugar al pádel, a correr...
Pero tenía otra gran carga a mis espaldas: el tabaco. Comencé a fumar a los 13 años, y en los últimos tiempos pasaba ampliamente de las dos cajetillas diarias lo que me metía en mis pulmones. Pero si había sido capaz de perder 65 kilos...porqué no iba a ser capaz de dejar de fumar? El 12 de octubre de 2014 encendí mi último cigarrillo. Ni siquiera lo apuré, y me fui a la cama sabiendo que había dejado de fumar.
Hoy, casi dos años después, y con dos fantásticos logros conseguidos, me enfrento a un tercero ya conocido. Al principio lo atribuía al dejar de fumar. Todo el mundo engorda cuando lo hace. Pero obviamente todo en esta vida tiene un límite, y la ansiedad producida por la falta de nicotina enseguida pasó a ser historia. Mientras mantuve mi puesto de trabajo todo fue más o menos bien. Al fin y al cabo son ocho horas en las que ni comes ni bebes cervezas, pero cuando en enero me dieron la patada en el trasero todo se aceleró.
La ansiedad, los nervios, la tristeza, el cabreo, la angustia derivada de quedarme en la calle llamando a las puertas de la cincuentena, todo eso que antes paliaba con un cigarrillo, ahora lo intentaba con comida, y, sobre todo, bebida. Cerveza, mucha cerveza. Demasiada a veces. Pasé por una etapa emocionalmente muy mala, veía como mi ropa dejaba de entrarme con comodidad, para ir acumulándose en el armario en espera de tiempos mejores, mientras tenía que recurrir a otras prendas ya olvidadas de aquellos años de oronda figura. Afortunadamente contaba y cuento con el maravilloso apoyo de Rocío, que ha dejado casi a un lado sus fantásticas dotes de enfermera para ejercer más como psicóloga, actuando como freno a mis impulsos. Sin ella probablemente ahora habría superado ampliamente mi peso de hace tres años.
Me autoengañaba a mi mismo, pensando que lo tenía todo controlado. "La ropa me sigue entrando" - pensaba - Pero el botón del pantalón cada vez apretaba más. Dejé de pesarme semanalmente, hasta que me empujaron con todo el cariño para que volviera a hacerlo. Aquel día de mayo fueron 155 kilos los que dí en la báscula. Una tremenda bofetada de realidad. Durante unas semanas estuve cuidándome a mi manera, sin privarme de las cervecitas con los amigos, y de una buena comida de vez en cuando, y controlé bastante bien mi peso. No bajaba demasiado pero no subía. Pero llegó el verano, llegaron los agobios, llegó la vergüenza de ponerte en bañador en la piscina, llegó el ver a los demás disfrutar mientras tú contabas los días que quedaban para ir a sellar la tarjeta del paro...y volví a caer en la ansiedad, no se si hasta en ocasiones en depresión.
No fue hasta hace un mes, a finales de agosto, cuando decidí coger al toro nuevamente por los cuernos. Me fijé una fecha, como la otra vez, procurando repetir todos los pasos que me llevaron al éxito aquella ocasión. Mismo día simbólico: primer día después de los Sanmateos. Hoy no ha sido una bofetada de realidad cuando he pasado por la farmacia a pesarme, ha sido un hostión en toda regla. Pero da igual. Es una cifra, es un punto de partida. Da igual que sea uno u otro, el objetivo es el mismo: perder muchos kilos. Y en eso estamos.
domingo, 31 de mayo de 2015
Día Mundial sin Tabaco
Llevaba meses parado este blog, y es que, desde que decidí dejar de fumar, he entrado en una rutina diferente. He dejado a un lado el régimen, aunque no por ello las buenas costumbres, aunque también he retomado algunas no tan sanas, pero que echaba de menos, como puede ser el tomarme unas cervecitas o comer platos durante más de un año prohibidos.
He de decir que he ganado peso, aproximadamente unos 8-9 kilos desde que dejé de fumar. Pero compruebo que en los últimos meses ya me he mantenido, he ido subiendo y bajando medio kilo arriba o abajo. No estoy contento con mi peso actual, pero tampoco me doy de cabezazos contra la pared. Ahora se que los puedo bajar a poco que me lo proponga.
Pero hoy venía a hablaros del tabaco. A día de hoy llevo exactamente 230 días sin fumar. O lo que es lo mismo, he dejado de encenderme más de 11.500 cigarrillos (!!). Que se dice pronto. Nunca pensé que sería capaz. Siempre he sido muy dejado para todo, y sobre todo para los vicios, el del tabaco llevaba dentro de mí desde la infancia. Pero un buen día, y sin que nadie me lo pidiera, sin que nadie me lo insinuara, sin que nadie me presionara, decidí marcarme una fecha para la qe iba a ser mi última calada: el 12 de octubre. Recuerdo ese día, o mejor dicho esa noche, cuando, poco antes de irme a dormir, encendería el último cigarro. Es curioso, pero al apagarlo, sin ni siquiera apurarlo hasta el filtro al saber que era el último, supe que lo había empezado a conseguir. En vez de entrarme el miedo a lo desconocido (desayunar y no encenderme un pitillo ai instante era para mí algo desconocido en los últimos 30 años...) me fui a dormir con la confianza de que iba a poder superar este reto. Qué coño...si había sido capaz de adelgazar 60 kilos, lo del tabaco tenía que ser pan comido.
Por primera vez en mucho tiempo tuve seguridad en mí mismo. Lo pasé mal los 3 o 4 primeros días, pero no fue esa ansiedad desmesurada que me imaginaba, aquella que me entraba cuando me quedaba sin tabaco en casa y tenía que vestirme y bajar a comprar, fuera la hora que fuera. Cierto es que en ocasiones paliaba esos brotes ansiosos con visitas al frigo, pero obviamente era el precio a pagar. Todo el mundo me había advertido de que engordaría. Entre 10 y 15 kilos, me dijeron unos....más de 20 he escuchado a otros...en fin, que al final ha sido un poco menos, pero ha merecido la pena. Actualmente, y a pesar de seguir oficialmente gordo, me encuentro muy bien físicamente. Este mes he batido el récord de kilómetros andados, rozando los 400, y aunque la ropa se me ciñe un poco más, no me importa. Ya adelgazaré. O no. Lo más difícil ya está hecho.
Veréis que no he mencionado el tema económico. Pues bien, la app que me chiva lo que me estoy ahorrando me dice que he dejado de gastar la friolera de 2.600 €. O lo que es lo mismo, habría empezado a pasarlas putas mucho antes, ya que si en estos momentos estoy al borde del colapso económico, muy muy al borde, seguir fumando hubiese significado haber llegado al punto actual en diciembre. Al menos he retrasado 6 meses el quedarme en la ruina. Algo es algo.
Espero que, como los niños buenos que se portan bien y esperan que los Reyes Magos les recompensen por ello, yo espero lo mismo de la divina providencia. Me estoy empezando a ahogar, y esta vez ya no es por causa del humo.
He de decir que he ganado peso, aproximadamente unos 8-9 kilos desde que dejé de fumar. Pero compruebo que en los últimos meses ya me he mantenido, he ido subiendo y bajando medio kilo arriba o abajo. No estoy contento con mi peso actual, pero tampoco me doy de cabezazos contra la pared. Ahora se que los puedo bajar a poco que me lo proponga.
Pero hoy venía a hablaros del tabaco. A día de hoy llevo exactamente 230 días sin fumar. O lo que es lo mismo, he dejado de encenderme más de 11.500 cigarrillos (!!). Que se dice pronto. Nunca pensé que sería capaz. Siempre he sido muy dejado para todo, y sobre todo para los vicios, el del tabaco llevaba dentro de mí desde la infancia. Pero un buen día, y sin que nadie me lo pidiera, sin que nadie me lo insinuara, sin que nadie me presionara, decidí marcarme una fecha para la qe iba a ser mi última calada: el 12 de octubre. Recuerdo ese día, o mejor dicho esa noche, cuando, poco antes de irme a dormir, encendería el último cigarro. Es curioso, pero al apagarlo, sin ni siquiera apurarlo hasta el filtro al saber que era el último, supe que lo había empezado a conseguir. En vez de entrarme el miedo a lo desconocido (desayunar y no encenderme un pitillo ai instante era para mí algo desconocido en los últimos 30 años...) me fui a dormir con la confianza de que iba a poder superar este reto. Qué coño...si había sido capaz de adelgazar 60 kilos, lo del tabaco tenía que ser pan comido.
Por primera vez en mucho tiempo tuve seguridad en mí mismo. Lo pasé mal los 3 o 4 primeros días, pero no fue esa ansiedad desmesurada que me imaginaba, aquella que me entraba cuando me quedaba sin tabaco en casa y tenía que vestirme y bajar a comprar, fuera la hora que fuera. Cierto es que en ocasiones paliaba esos brotes ansiosos con visitas al frigo, pero obviamente era el precio a pagar. Todo el mundo me había advertido de que engordaría. Entre 10 y 15 kilos, me dijeron unos....más de 20 he escuchado a otros...en fin, que al final ha sido un poco menos, pero ha merecido la pena. Actualmente, y a pesar de seguir oficialmente gordo, me encuentro muy bien físicamente. Este mes he batido el récord de kilómetros andados, rozando los 400, y aunque la ropa se me ciñe un poco más, no me importa. Ya adelgazaré. O no. Lo más difícil ya está hecho.
Veréis que no he mencionado el tema económico. Pues bien, la app que me chiva lo que me estoy ahorrando me dice que he dejado de gastar la friolera de 2.600 €. O lo que es lo mismo, habría empezado a pasarlas putas mucho antes, ya que si en estos momentos estoy al borde del colapso económico, muy muy al borde, seguir fumando hubiese significado haber llegado al punto actual en diciembre. Al menos he retrasado 6 meses el quedarme en la ruina. Algo es algo.
Espero que, como los niños buenos que se portan bien y esperan que los Reyes Magos les recompensen por ello, yo espero lo mismo de la divina providencia. Me estoy empezando a ahogar, y esta vez ya no es por causa del humo.
martes, 13 de enero de 2015
La pregunta del millón
Ayer me hicieron una de esas preguntas que son muy complicadas de responder...¿ qué te ha costado más, adelgazar 60 kilos o dejar de fumar? Ufff...¿a quién quieres más, a mamá o a papá? Resulta curioso que sea algo que ni me había planteado hasta este momento, y mi respuesta fue de lo más...de lo más....casi mejor que cada uno elija el calificativo que le apetezca, porque mi respuesta fue: "las dos cosas me han resultado igual de sencillas".
-Os dejo un par de minutos para que me pongáis a parir, para que vuestros vecinos os oigan decir aquello de "no se lo cree ni él!!" y ese tipo de cosas que se suelen decir al leer sentencias como ésta...ya?, vale, pues sigo-
Bien, como iba diciendo, ambas cosas me han resultado igual de fáciles, y digo esto porque en ambas ocasiones, la opción de abandonar no se ha producido, en ningún momento se me ha pasado por la cabeza el "voy a dejar de adelgazar", que sí, que era el primer objetivo primordial y básico, yo no podía seguir con 180 kilotones de peso. Así que, un buen día dije...hasta aquí!. Y, por primera vez en 47 años, me propuse adelgazar. Y vaya que si adelgacé. O, mejor dicho.... vaya cómo estoy adelgazando, porque esto no ha terminado ni mucho menos. Al final si le ves las orejas al lobo, todo es más sencillo. Los que me seguís desde los inicios de este blog sabéis que tuve señales inequívocas de que, o bien daba un giro a mi vida, o de lo contrario mis amigos tendrían un funeral inesperado. Y eso sería una gran putada para los amigos. Así que, un poquito de fuerza de voluntad, unido a amigas estupendas que se ofreden a echarte una mano desinteresadamente, en un añito, la tercera parte de mi peso de entonces ya es historia.
Y estaba lo del tabaco...empecé a fumar con 14 añitos, incrementando mi dosis de nicotina hasta los más de dos paquetes diarios que me fumaba hace unos meses. Mucha gente, amigos míos, me habían propuesto, insinuado, acojonado, intimidado...para que dejara de fumar. Todo con mucho cariño, pero, al final, para dejar de fumar, tienes que ser TÚ el que estés convencido de querer dejarlo. De otra forma es totalmente imposible, por mucho que te pongan los medios a tu alcance, por mucho que te busquen sustitutivos, por mucho que tus amigos te insistan...TIENES QUE QUERER DEJAR DE FUMAR. De otra forma, ni la imagen más absurda en una cajetilla alertándote de sus peligros podrá hacer que cambies de opinión. Ni siquiera un cigarrillo electrónico...
Ahora me encuentro muy bien físicamente. He empezado a correr sin notar cansancio, algo que la última vez que me ocurrió fue en blanco y negro, he ganado algo de peso al dejar el cigarrillo, pero no hay problema, se cómo volver a perderlo. Al fin y al cabo, lo importante es sentirte a gusto contigo mismo. Y yo, después de más de 30 años, lo he conseguido. Gracias Rita, gracias Rocío. Gracias a todos mis amigos de verdad que están ahí, por si recaigo para recogerme y volverme a poner en el buen camino. Gracias a todos.
-Os dejo un par de minutos para que me pongáis a parir, para que vuestros vecinos os oigan decir aquello de "no se lo cree ni él!!" y ese tipo de cosas que se suelen decir al leer sentencias como ésta...ya?, vale, pues sigo-
Bien, como iba diciendo, ambas cosas me han resultado igual de fáciles, y digo esto porque en ambas ocasiones, la opción de abandonar no se ha producido, en ningún momento se me ha pasado por la cabeza el "voy a dejar de adelgazar", que sí, que era el primer objetivo primordial y básico, yo no podía seguir con 180 kilotones de peso. Así que, un buen día dije...hasta aquí!. Y, por primera vez en 47 años, me propuse adelgazar. Y vaya que si adelgacé. O, mejor dicho.... vaya cómo estoy adelgazando, porque esto no ha terminado ni mucho menos. Al final si le ves las orejas al lobo, todo es más sencillo. Los que me seguís desde los inicios de este blog sabéis que tuve señales inequívocas de que, o bien daba un giro a mi vida, o de lo contrario mis amigos tendrían un funeral inesperado. Y eso sería una gran putada para los amigos. Así que, un poquito de fuerza de voluntad, unido a amigas estupendas que se ofreden a echarte una mano desinteresadamente, en un añito, la tercera parte de mi peso de entonces ya es historia.
Y estaba lo del tabaco...empecé a fumar con 14 añitos, incrementando mi dosis de nicotina hasta los más de dos paquetes diarios que me fumaba hace unos meses. Mucha gente, amigos míos, me habían propuesto, insinuado, acojonado, intimidado...para que dejara de fumar. Todo con mucho cariño, pero, al final, para dejar de fumar, tienes que ser TÚ el que estés convencido de querer dejarlo. De otra forma es totalmente imposible, por mucho que te pongan los medios a tu alcance, por mucho que te busquen sustitutivos, por mucho que tus amigos te insistan...TIENES QUE QUERER DEJAR DE FUMAR. De otra forma, ni la imagen más absurda en una cajetilla alertándote de sus peligros podrá hacer que cambies de opinión. Ni siquiera un cigarrillo electrónico...
Ahora me encuentro muy bien físicamente. He empezado a correr sin notar cansancio, algo que la última vez que me ocurrió fue en blanco y negro, he ganado algo de peso al dejar el cigarrillo, pero no hay problema, se cómo volver a perderlo. Al fin y al cabo, lo importante es sentirte a gusto contigo mismo. Y yo, después de más de 30 años, lo he conseguido. Gracias Rita, gracias Rocío. Gracias a todos mis amigos de verdad que están ahí, por si recaigo para recogerme y volverme a poner en el buen camino. Gracias a todos.
lunes, 5 de enero de 2015
Navidad, Ansiedad, Dulce Navidad...
Semana 66
Peso: 123,1 kg.
Llevaba tiempo sin escribir, y lo cierto es que lo echaba en falta. Desde que tomé la decisión de dejar de fumar, mi médico, mi enfermera y yo decidimos dejar aparcada un tanto la dieta, para centrarnos en lo que en este momento es realmente importante para mi salud.
Sabía positivamente que este proceso iba a repercutir en mi tempo de adelgazamiento. Todo el mundo coincidía en que ganaría peso. Entre 7 y 15 kg. estaban las apuestas...pues bien, tras casi 3 meses sin fumar, he recuperado unos 9 kilos, lo cual no es en absoluto preocupante, y menos al ver que, en el peor periodo del año para estas cosas, la Navidad, apenas he ganado un kilillo.
Y es que son fechas muy duras para dejar de fumar, sobre todo si no te gustan estas fiestas. La melancolía, la tristeza, las decepciones de la gente que menos te esperas, las estresantes reuniones familiares...todo produce ansiedad. Y esa ansiedad antes la paliaba con unas cuantas caladas a un cigarrillo, pero ahora todo eso cambió. ¿Y qué te queda? Pues efectivamente, la comida y/o la bebida. Por vez primera en años me he comprado para casa un paquete de patatas fritas, o uno de cacahuetes. Y todo ello para no tener que recurrir a la cerveza, el otro ansiolítico sin receta que me queda. Y aún así alguna que otra ha caído también.
Todo ello unido a las mencionadas reuniones familiares, casi siempre pantagruélicas, las cañitas con amigos, más cañitas con amigos, los vermuts improvisados, las reuniones con gente que no ves nada más que en estas fechas...todo junto hace que hasta el más pintado se vaya con unos cuantos kilos de más estos días. Por eso me doy con un cantito en los dientes al haber sido capaz de mantener mi peso en esos 123 kg. que marcaba mi báscula esta mañana. O lo que es lo mismo, sólo tres más de los que tenía en mi última entrada del blog, a finales de noviembre.
Ya se acaban las navidades, ya volvemos a la rutina, y ya es hora de retomar una dieta moderada que me ayude a perder lo ganado estos meses. Seguro que lo conseguimos.
Peso: 123,1 kg.
Llevaba tiempo sin escribir, y lo cierto es que lo echaba en falta. Desde que tomé la decisión de dejar de fumar, mi médico, mi enfermera y yo decidimos dejar aparcada un tanto la dieta, para centrarnos en lo que en este momento es realmente importante para mi salud.
Sabía positivamente que este proceso iba a repercutir en mi tempo de adelgazamiento. Todo el mundo coincidía en que ganaría peso. Entre 7 y 15 kg. estaban las apuestas...pues bien, tras casi 3 meses sin fumar, he recuperado unos 9 kilos, lo cual no es en absoluto preocupante, y menos al ver que, en el peor periodo del año para estas cosas, la Navidad, apenas he ganado un kilillo.
Y es que son fechas muy duras para dejar de fumar, sobre todo si no te gustan estas fiestas. La melancolía, la tristeza, las decepciones de la gente que menos te esperas, las estresantes reuniones familiares...todo produce ansiedad. Y esa ansiedad antes la paliaba con unas cuantas caladas a un cigarrillo, pero ahora todo eso cambió. ¿Y qué te queda? Pues efectivamente, la comida y/o la bebida. Por vez primera en años me he comprado para casa un paquete de patatas fritas, o uno de cacahuetes. Y todo ello para no tener que recurrir a la cerveza, el otro ansiolítico sin receta que me queda. Y aún así alguna que otra ha caído también.
Todo ello unido a las mencionadas reuniones familiares, casi siempre pantagruélicas, las cañitas con amigos, más cañitas con amigos, los vermuts improvisados, las reuniones con gente que no ves nada más que en estas fechas...todo junto hace que hasta el más pintado se vaya con unos cuantos kilos de más estos días. Por eso me doy con un cantito en los dientes al haber sido capaz de mantener mi peso en esos 123 kg. que marcaba mi báscula esta mañana. O lo que es lo mismo, sólo tres más de los que tenía en mi última entrada del blog, a finales de noviembre.
Ya se acaban las navidades, ya volvemos a la rutina, y ya es hora de retomar una dieta moderada que me ayude a perder lo ganado estos meses. Seguro que lo conseguimos.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Los beneficios de dejar de fumar
Semana 60
Peso: 120,0 kg.
Así a lo tonto, y como quien no quiere la cosa, llevo mes y medio sin encenderme un cigarrillo. 45 días. Más de 2.000 cigarrillos no fumados....más de 500 € de ahorro! Ya sólo por eso merecería la pena, pero hay más, mucho más...
Me aseguraron que en una semana mejorarían mis sentidos del gusto y el olfato. Y os garantizo que es impresionante. De hecho, a veces demasiado impresionante, ya que la comida te gusta más, por lo que comes más, y cuando comes más...pues eso, pero vaya, que en estos momentos es lo que menos te preocupa. Has vuelto a recuperar el sabor de las comidas! Y en cuanto al olfato...es impresionante. Nunca, jamás en mi vida, había sentido el olor del tabaco en otra persona. Ahora ya sí.
Me garantizaron que el mono físico de la nicotina desaparecería en tres o cuatro días...y así fue! De repente ya no es el cuerpo el que te pide drogas, es tu puñetera cabecita la que te quiere confundir, ese mono psíquico que sigue ahí por tiempo indefinido, pero que es más fácil de combatir que el otro. Una amiga mía a la que quiero un montón, y que me está ayudando en todo este proceso, me dijo que los monos duran 30 segundos, que si eres capaz de resistir esa minucia de tiempo, tienes mucho ganado. Y llevaba razón.
Me contaron que mis pulmones responderían mejor a los pocos días de dejar de machacarlos con nicotina y demás porquerías....y joder, nuevamente tuvieron razón! Cuando salgo a caminar, suelo hacer tramos corriendo suave. Pues bien, ya no me canso como antes. O, mejor dicho, mi cansancio ya no proviene de mi capacidad pulmonar, sino del peso que todavía acarreo. Pero ya habrá tiempo de poner remedio a eso.
Pero si además de todo esto, estás en una situación económica delicada, el dejar de fumar te supone casi un sobresueldo como es en mi caso!! Es triste reconocerlo, pero estaba pagando de tabaco tanto como alquiler de mi casa. Acojona y desespera pensarlo a toro pasado, darte cuenta de la cantidad de pasta que has tirado por el retrete. todos los días, 10 euracos. Dos solomillos. Cinco pintas de cerveza el día de la pinta. Cinco camisetas básicas del Decathlon. Kilo y medio de langostinos...para qué seguir, seguro que tú, estimado lector, ya tienes alguna que otra comparativa en mente. Pues eso es lo que yo tiraba a la basura cada día.
Que sí, que se engorda al dejar de fumar. Doy fe de ello, llevo unos 4 kilos y pico desde que decidí dejar los malos humos, pero....como decimos en La Rioja...qué chorra más da? Ya tendremos tiempo de quitárnoslos de encima. Yo ya se cómo se hacen esas cosas, y mis ángeles de la guarda sigue ahí vigilantes. Por eso las quiero tanto. Y les doy mi corazón.
Peso: 120,0 kg.
Así a lo tonto, y como quien no quiere la cosa, llevo mes y medio sin encenderme un cigarrillo. 45 días. Más de 2.000 cigarrillos no fumados....más de 500 € de ahorro! Ya sólo por eso merecería la pena, pero hay más, mucho más...
Me aseguraron que en una semana mejorarían mis sentidos del gusto y el olfato. Y os garantizo que es impresionante. De hecho, a veces demasiado impresionante, ya que la comida te gusta más, por lo que comes más, y cuando comes más...pues eso, pero vaya, que en estos momentos es lo que menos te preocupa. Has vuelto a recuperar el sabor de las comidas! Y en cuanto al olfato...es impresionante. Nunca, jamás en mi vida, había sentido el olor del tabaco en otra persona. Ahora ya sí.
Me garantizaron que el mono físico de la nicotina desaparecería en tres o cuatro días...y así fue! De repente ya no es el cuerpo el que te pide drogas, es tu puñetera cabecita la que te quiere confundir, ese mono psíquico que sigue ahí por tiempo indefinido, pero que es más fácil de combatir que el otro. Una amiga mía a la que quiero un montón, y que me está ayudando en todo este proceso, me dijo que los monos duran 30 segundos, que si eres capaz de resistir esa minucia de tiempo, tienes mucho ganado. Y llevaba razón.
![]() |
| 500 euros en mes y medio...merece o no la pena? |
Pero si además de todo esto, estás en una situación económica delicada, el dejar de fumar te supone casi un sobresueldo como es en mi caso!! Es triste reconocerlo, pero estaba pagando de tabaco tanto como alquiler de mi casa. Acojona y desespera pensarlo a toro pasado, darte cuenta de la cantidad de pasta que has tirado por el retrete. todos los días, 10 euracos. Dos solomillos. Cinco pintas de cerveza el día de la pinta. Cinco camisetas básicas del Decathlon. Kilo y medio de langostinos...para qué seguir, seguro que tú, estimado lector, ya tienes alguna que otra comparativa en mente. Pues eso es lo que yo tiraba a la basura cada día.
Que sí, que se engorda al dejar de fumar. Doy fe de ello, llevo unos 4 kilos y pico desde que decidí dejar los malos humos, pero....como decimos en La Rioja...qué chorra más da? Ya tendremos tiempo de quitárnoslos de encima. Yo ya se cómo se hacen esas cosas, y mis ángeles de la guarda sigue ahí vigilantes. Por eso las quiero tanto. Y les doy mi corazón.
martes, 28 de octubre de 2014
Dos semanas sin malos humos...
Semana 56
Peso: 117,4 kg.
Pues nada, aquí estoy, en mi decimosexto día sin fumar...ciertamente no fue la elección más inteligente de mi vida, intentar dejar de fumar mientras estoy intentando bajar peso, pero, si eres exfumador, sabrás que este tipo de decisiones las tomas en la mayoría de las veces por las bravas. Aquí te pillo, aquí te mato. O, en mi caso, fijarme una fecha en el horizonte (el 12 de octubre en este caso) para encenderme mi último cigarrillo.
Y, claro está, he engordado. Pero eso ahora mismo es lo que menos me importa. Y lo que es mejor, es lo que menos le importa a mi médico y a mi enfermera. No es que sea mejor o peor...simplemente me siento arropado, comprendido...somos una piña! Como se dice en mi pueblo, lo primero es lo primero. Ahora mismo lo que realmente importa es quitarme un vicio que arrastro desde los 13 años, es decir, cuando la tele era en blanco y negro. ¿Que puedo ganar unos kilos en el intento? Pues ya me los quitaré, no hay problema.
De todas formas, gané dos kilos la primera semana sin fumar, pero en la segunda conseguí estabilizarme, perdiendo 100 gramillos de nada, pero que en este caso eran todo un mundo. Y estoy muy feliz por lo que he logrado, inmensamente feliz, absolutamente feliz...absolutamente quizás sea exagerar...echo de menos ciertas cosas, ciertos apoyos...es el problema de crearte expectativas, que como casi siempre, casi nunca se cumplen. Yo he puesto toda la ilusión del mundo en esta aventura, pero a veces esa ilusión no la comparte la gente que quieres al mismo nivel que tú...Pero me da igual, yo tengo muy claro lo que estoy haciendo, que lo hago en el momento que yo he creído oportuno, y que de momento está funcionando, al igual que funcionó y sigue funcionando lo de perder peso. Y ya está. Que no me voy a volver loco. No tengo prisa en lo del peso, ya he alcanzado un volúmen que hace más de 10 años no tenía. Obviamente no me voy a parar aquí, pero ahora considero mucho más importante mi lucha cotra el tabaco. Y la estoy ganando. Y la voy a ganar. Y lo he hecho en el momento justo. Justo en el momento en el que decidí que era el momento. Y no hay más.
Peso: 117,4 kg.
Pues nada, aquí estoy, en mi decimosexto día sin fumar...ciertamente no fue la elección más inteligente de mi vida, intentar dejar de fumar mientras estoy intentando bajar peso, pero, si eres exfumador, sabrás que este tipo de decisiones las tomas en la mayoría de las veces por las bravas. Aquí te pillo, aquí te mato. O, en mi caso, fijarme una fecha en el horizonte (el 12 de octubre en este caso) para encenderme mi último cigarrillo.
Y, claro está, he engordado. Pero eso ahora mismo es lo que menos me importa. Y lo que es mejor, es lo que menos le importa a mi médico y a mi enfermera. No es que sea mejor o peor...simplemente me siento arropado, comprendido...somos una piña! Como se dice en mi pueblo, lo primero es lo primero. Ahora mismo lo que realmente importa es quitarme un vicio que arrastro desde los 13 años, es decir, cuando la tele era en blanco y negro. ¿Que puedo ganar unos kilos en el intento? Pues ya me los quitaré, no hay problema.
De todas formas, gané dos kilos la primera semana sin fumar, pero en la segunda conseguí estabilizarme, perdiendo 100 gramillos de nada, pero que en este caso eran todo un mundo. Y estoy muy feliz por lo que he logrado, inmensamente feliz, absolutamente feliz...absolutamente quizás sea exagerar...echo de menos ciertas cosas, ciertos apoyos...es el problema de crearte expectativas, que como casi siempre, casi nunca se cumplen. Yo he puesto toda la ilusión del mundo en esta aventura, pero a veces esa ilusión no la comparte la gente que quieres al mismo nivel que tú...Pero me da igual, yo tengo muy claro lo que estoy haciendo, que lo hago en el momento que yo he creído oportuno, y que de momento está funcionando, al igual que funcionó y sigue funcionando lo de perder peso. Y ya está. Que no me voy a volver loco. No tengo prisa en lo del peso, ya he alcanzado un volúmen que hace más de 10 años no tenía. Obviamente no me voy a parar aquí, pero ahora considero mucho más importante mi lucha cotra el tabaco. Y la estoy ganando. Y la voy a ganar. Y lo he hecho en el momento justo. Justo en el momento en el que decidí que era el momento. Y no hay más.
miércoles, 15 de octubre de 2014
Vuelta a la rutina...y un nuevo reto
Semana 54
Peso: 115,6 kg.
Pues nada, que así a lo tonto, ya está aquí el otoño, y con él se acabó la relajación veraniega, se acabó salir a todas horas, estamos de vuelta en la rutina del buen comer, que no dieta.
Y en cierto modo lo estaba deseando. En estos meses estivales apenas han caído 4 kilos de peso, lo que al principio me costaba un par de semanas, y en el fondo echo de menos volver a ver bajar el numerito de la báscula con más asiduedad. Lógicamente, no vamos a volver a ser tan estrictos como hace ahora un año, pero sí que van a verse reducidas las cervecitas a deshoras, y vamos a intentar ceñirnos a la dieta marcada por mi médico, más que dieta una serie de pautas semanales combinando distintos grupos de alimentos.
Estas dos primeras semanas de octubre han ido según lo previsto: he perdido un total de 1,700 kg., que hubieran sido alguno más de no haber sido por el pantagruélico fin de semana que me he pegado con unos amigos en una casa rural en un pueblecito de Soria....todo un homenaje al buen comer y el buen beber. No entraré en detalles para no poneros los dientes largos, sólo decir que pensé que volvería a casa con 3 o 4 kilos de más...aunque al final fue medio kilito menos en el total de la semana!
Un nuevo reto
Desde que empecé el régimen, y sobre todo, desde que empezó a dar resultado, mucha gente me decía aquello de..."ahora sólo te queda dejar de fumar", a lo que yo siempre respondía que soy un hombre, y no se hacer dos cosas a la vez, ;) pero que en cuanto adelgazara lo suficiente, mi siguiente reto sería ese. Y, tras un año adelgazando, y viendo que ya no me cuesta esfuerzo el ceñirme a las comidas sanas, he considerado que ha llegado el momento de afrontar esta nueva aventura. Y lo hago porque me he dado cuenta de que tengo una fuerza de voluntad que ni yo mismo imaginaba, porque si he sido capaz de quitarme más de 60 kilos de peso sería capaz de cualquier cosa. Lo hago porque por fin me creo que lo puedo hacer. Algo inimaginable hace unos meses.
Estoy en mi tercer día sin tabaco, y tengo que decir que está siendo duro, pero no tanto como imaginaba. De momento lo voy a hacer a pelo, sin ningún tipo de ayuda externa más allá de los consejos de profesionales amigos. Nada de pastillas, nada de parches, nada de chicles. Con un par. Como si fuera de Bilbao. Aivalahostia.
Peso: 115,6 kg.
![]() |
| La curva se suaviza. Ahora, un pequeño tirón hasta Navidad. |
Y en cierto modo lo estaba deseando. En estos meses estivales apenas han caído 4 kilos de peso, lo que al principio me costaba un par de semanas, y en el fondo echo de menos volver a ver bajar el numerito de la báscula con más asiduedad. Lógicamente, no vamos a volver a ser tan estrictos como hace ahora un año, pero sí que van a verse reducidas las cervecitas a deshoras, y vamos a intentar ceñirnos a la dieta marcada por mi médico, más que dieta una serie de pautas semanales combinando distintos grupos de alimentos.
Estas dos primeras semanas de octubre han ido según lo previsto: he perdido un total de 1,700 kg., que hubieran sido alguno más de no haber sido por el pantagruélico fin de semana que me he pegado con unos amigos en una casa rural en un pueblecito de Soria....todo un homenaje al buen comer y el buen beber. No entraré en detalles para no poneros los dientes largos, sólo decir que pensé que volvería a casa con 3 o 4 kilos de más...aunque al final fue medio kilito menos en el total de la semana!
Un nuevo reto
Desde que empecé el régimen, y sobre todo, desde que empezó a dar resultado, mucha gente me decía aquello de..."ahora sólo te queda dejar de fumar", a lo que yo siempre respondía que soy un hombre, y no se hacer dos cosas a la vez, ;) pero que en cuanto adelgazara lo suficiente, mi siguiente reto sería ese. Y, tras un año adelgazando, y viendo que ya no me cuesta esfuerzo el ceñirme a las comidas sanas, he considerado que ha llegado el momento de afrontar esta nueva aventura. Y lo hago porque me he dado cuenta de que tengo una fuerza de voluntad que ni yo mismo imaginaba, porque si he sido capaz de quitarme más de 60 kilos de peso sería capaz de cualquier cosa. Lo hago porque por fin me creo que lo puedo hacer. Algo inimaginable hace unos meses.
Estoy en mi tercer día sin tabaco, y tengo que decir que está siendo duro, pero no tanto como imaginaba. De momento lo voy a hacer a pelo, sin ningún tipo de ayuda externa más allá de los consejos de profesionales amigos. Nada de pastillas, nada de parches, nada de chicles. Con un par. Como si fuera de Bilbao. Aivalahostia.
miércoles, 1 de octubre de 2014
Autoestima
Semana 52
Peso: 117,3 kg.
Hoy, 1 de octubre de 2014, hace exactamente un añito desde que empecé esta aventura. 52 semanas, 365 días y 62 kilos después hoy no voy a hablaros de lo que he perdido, como viene siendo habitual, sino de lo mucho que he ganado.
He ganado en salud. Mi cuerpo hoy hace un año era una bomba a punto de explotar, y lo podría haber hecho por diferentes causas, todas ellas ligadas a la obesidad. Mi corazón necesitaba un esfuerzo extra para mover todo ese peso, mis pulmones se fatigaban al no poder respirar correctamente, mis articulaciones sufrían horrores con semejante carga...Hoy en día, todo ello ha quedado, si no evitado del todo, al menos muy minimizado. Antes no podía andar 5 minutos seguidos, actualmente puedo estar más de 2 horas sin cansarme.
He ganado en seguridad. A pesar del mito del gordito alegre, abierto y dicharachero, yo era una persona muy retraída, muy insegura, siempre pensaba en las cosas malas que la gente veía de mí, nunca en las buenas. Hoy todo eso ha cambiado, me siento seguro, como Pepe Reina en los anuncios de la tele. Voy con la cabeza alta por la calle, me relaciono más que nunca, y he perdido parte de esa timidez innata que padecía.
He ganado en el aspecto físico. En los dos sentidos. Por un lado, ya no me miro en el espejo y veo una horripilante bola de sebo con patas, Ahora, dentro de mi fealdad, me siento guapo. Y, por otro lado, vuelvo a considerarme al menos un poco deportista. Ya no sólo por las caminatas que me doy todas las mañanas (en un año he caminado más de 3.000 km., puede que más que en el resto de mi vida junta...) sino porque también juego al pádel, heredando y transformando la afición que antaño tenía por el tenis.
Pero, sobre todo, he ganado en AUTOESTIMA. Nunca me he querido, siempre he rechazado mi cuerpo, mi imagen, en ocasiones hasta mi forma de ser y de actuar ante la vida, pero ahora por fin puedo decir que me quiero, y mucho.
Antes de terminar, habréis notado que estas dos semanas he ganado también...algo más de un kilito de peso! No pasa nada, una semana de fiestas pasa factura a cualquiera, y la tregua veraniega que pactamos entre mi médico y yo ha llegado a su fin, por lo que volvemos al redil. Obviamente, no de una forma tan espartana como al principio, pero se acabaron las cervezas a deshoras y el desorden en las comidas. Volvemos a la fruta y los yogures, y a no picar entre horas. Estoy convencido que en mi próxima entrega habrá una notable diferencia de peso.
Peso: 117,3 kg.
![]() |
| Era difícil verme sonreir en una foto hace un año... |
Hoy, 1 de octubre de 2014, hace exactamente un añito desde que empecé esta aventura. 52 semanas, 365 días y 62 kilos después hoy no voy a hablaros de lo que he perdido, como viene siendo habitual, sino de lo mucho que he ganado.
He ganado en salud. Mi cuerpo hoy hace un año era una bomba a punto de explotar, y lo podría haber hecho por diferentes causas, todas ellas ligadas a la obesidad. Mi corazón necesitaba un esfuerzo extra para mover todo ese peso, mis pulmones se fatigaban al no poder respirar correctamente, mis articulaciones sufrían horrores con semejante carga...Hoy en día, todo ello ha quedado, si no evitado del todo, al menos muy minimizado. Antes no podía andar 5 minutos seguidos, actualmente puedo estar más de 2 horas sin cansarme.
He ganado en seguridad. A pesar del mito del gordito alegre, abierto y dicharachero, yo era una persona muy retraída, muy insegura, siempre pensaba en las cosas malas que la gente veía de mí, nunca en las buenas. Hoy todo eso ha cambiado, me siento seguro, como Pepe Reina en los anuncios de la tele. Voy con la cabeza alta por la calle, me relaciono más que nunca, y he perdido parte de esa timidez innata que padecía.
He ganado en el aspecto físico. En los dos sentidos. Por un lado, ya no me miro en el espejo y veo una horripilante bola de sebo con patas, Ahora, dentro de mi fealdad, me siento guapo. Y, por otro lado, vuelvo a considerarme al menos un poco deportista. Ya no sólo por las caminatas que me doy todas las mañanas (en un año he caminado más de 3.000 km., puede que más que en el resto de mi vida junta...) sino porque también juego al pádel, heredando y transformando la afición que antaño tenía por el tenis.
Pero, sobre todo, he ganado en AUTOESTIMA. Nunca me he querido, siempre he rechazado mi cuerpo, mi imagen, en ocasiones hasta mi forma de ser y de actuar ante la vida, pero ahora por fin puedo decir que me quiero, y mucho.
Antes de terminar, habréis notado que estas dos semanas he ganado también...algo más de un kilito de peso! No pasa nada, una semana de fiestas pasa factura a cualquiera, y la tregua veraniega que pactamos entre mi médico y yo ha llegado a su fin, por lo que volvemos al redil. Obviamente, no de una forma tan espartana como al principio, pero se acabaron las cervezas a deshoras y el desorden en las comidas. Volvemos a la fruta y los yogures, y a no picar entre horas. Estoy convencido que en mi próxima entrega habrá una notable diferencia de peso.
jueves, 18 de septiembre de 2014
Entrevista en la radio
Como ya sabéis los que me seguís, suelo publicar una entrada cada dos semanas, pero en esta ocasión se trata de algo especial. El otro día me llamó mi gran amigo Jorge Gómez, periodista de Radio Rioja, porque iba a entrevistar en los estudios de la emisora al responsable del Centro de Tecnificación Deportiva Adarraga, el doctor Vicente Elías, para tratar el tema de los beneficios y riesgos de hacer deporte a determinadas edades. Y se le ocurrió que yo sería un buen ejemplo del aprovechamiento de la actividad deportiva para la mejora del estado de salud, así que, tras unas dudas iniciales, decidí acudir.
Hacía mucho tiempo que no me enfrentaba a un micrófono, pero la verdad es que no pude estar más relajado. Conozco a Jorge y a Vicente desde hace infinidad de años, y eso ayuda mucho. Así que no me enrrollo más y os dejo la entrevista que nos hicieron.
Hacía mucho tiempo que no me enfrentaba a un micrófono, pero la verdad es que no pude estar más relajado. Conozco a Jorge y a Vicente desde hace infinidad de años, y eso ayuda mucho. Así que no me enrrollo más y os dejo la entrevista que nos hicieron.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Un añito ya
Semana 50
Peso: 116,2 kg.
Un añito ya...o casi hace que empecé con esta aventura. Se cumple en estos días la fecha en la que mi cuerpo, inteligente él, me dió un aviso en forma de sangrado espontáneo de una variz. De hecho, en la foto que acompaña esta entrada, en la parte izquierda de la misma, acababa de salir de Urgencias después del gran susto. Y todo esto me ha venido a la cabeza tras coincidir en el mismo acto un año después con mi buena amiga Vicky, de la que os recomiendo encarecidamente que leáis su blog. Es lo que tiene el Feisbuk...compartes fotos, y de repente te vienen a la cabeza momentos del pasado reciente, aquellos en los que no podía ponerme unos calcetines, en los que si se me caía algo al suelo en la calle tenía que pedir ayuda a la gente que pasara para que me lo recogieran.
Veo estas dos fotos y lo primero que me ocurre es que me saltan las lágrimas de los ojos. Lágrimas de alegría, de felicidad. De orgullo. Porque estoy muy orgulloso de lo que estoy consiguiendo. Porque se me queda la misma cara de asombro que a ti, querido lector de este humilde blog. 365 días separan ambas fotos. 365 días en los que mi vida ha dado un giro de 180º. Hoy he andado 11 kilómetros bajo la lluvia, y uno de ellos lo he hecho corriendo. Algo inimaginable en septiembre de 2013, cuando ir de casa a la esquina me suponía un esfuerzo terrible, cuando tenía que sentarme casi a cada paso para tomar aire y mover los casi 180 kilos que componían mi cuerpo.
Hoy es de esos días en los que te das cuenta de lo que has logrado, de los que te sientes feliz contigo mismo. Y soy la persona más vaga y más dejada de este mundo, por lo que, si yo he sido capaz, cualquiera lo puede hacer. Es sólo cuestión de proponérselo.
Siento ser cansino con mis fotos del antes y el después, pero para mí supone una estupenda terapia, un aprender de mis errores para no volver a cometerlos. Y aprovecho la ocasión para decirte que, si te encuentras en una situación parecida, no dudes ni por un instante que sí se puede. Y no es tan duro. A las pruebas me remito.
Peso: 116,2 kg.
Un añito ya...o casi hace que empecé con esta aventura. Se cumple en estos días la fecha en la que mi cuerpo, inteligente él, me dió un aviso en forma de sangrado espontáneo de una variz. De hecho, en la foto que acompaña esta entrada, en la parte izquierda de la misma, acababa de salir de Urgencias después del gran susto. Y todo esto me ha venido a la cabeza tras coincidir en el mismo acto un año después con mi buena amiga Vicky, de la que os recomiendo encarecidamente que leáis su blog. Es lo que tiene el Feisbuk...compartes fotos, y de repente te vienen a la cabeza momentos del pasado reciente, aquellos en los que no podía ponerme unos calcetines, en los que si se me caía algo al suelo en la calle tenía que pedir ayuda a la gente que pasara para que me lo recogieran.
Veo estas dos fotos y lo primero que me ocurre es que me saltan las lágrimas de los ojos. Lágrimas de alegría, de felicidad. De orgullo. Porque estoy muy orgulloso de lo que estoy consiguiendo. Porque se me queda la misma cara de asombro que a ti, querido lector de este humilde blog. 365 días separan ambas fotos. 365 días en los que mi vida ha dado un giro de 180º. Hoy he andado 11 kilómetros bajo la lluvia, y uno de ellos lo he hecho corriendo. Algo inimaginable en septiembre de 2013, cuando ir de casa a la esquina me suponía un esfuerzo terrible, cuando tenía que sentarme casi a cada paso para tomar aire y mover los casi 180 kilos que componían mi cuerpo.
Hoy es de esos días en los que te das cuenta de lo que has logrado, de los que te sientes feliz contigo mismo. Y soy la persona más vaga y más dejada de este mundo, por lo que, si yo he sido capaz, cualquiera lo puede hacer. Es sólo cuestión de proponérselo.
Siento ser cansino con mis fotos del antes y el después, pero para mí supone una estupenda terapia, un aprender de mis errores para no volver a cometerlos. Y aprovecho la ocasión para decirte que, si te encuentras en una situación parecida, no dudes ni por un instante que sí se puede. Y no es tan duro. A las pruebas me remito.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





















