miércoles, 26 de noviembre de 2014

Los beneficios de dejar de fumar

Semana 60
Peso: 120,0 kg.

Así a lo tonto, y como quien no quiere la cosa, llevo mes y medio sin encenderme un cigarrillo. 45 días. Más de 2.000 cigarrillos no fumados....más de 500 € de ahorro! Ya sólo por eso merecería la pena, pero hay más, mucho más...

Me aseguraron que en una semana mejorarían mis sentidos del gusto y el olfato. Y os garantizo que es impresionante. De hecho, a veces demasiado impresionante, ya que la comida te gusta más, por lo que comes más, y cuando comes más...pues eso, pero vaya, que en estos momentos es lo que menos te preocupa. Has vuelto a recuperar el sabor de las comidas! Y en cuanto al olfato...es impresionante. Nunca, jamás en mi vida, había sentido el olor del tabaco en otra persona. Ahora ya sí.

Me garantizaron que el mono físico de la nicotina desaparecería en tres o cuatro días...y así fue! De repente ya no es el cuerpo el que te pide drogas, es tu puñetera cabecita la que te quiere confundir, ese mono psíquico que sigue ahí por tiempo indefinido, pero que es más fácil de combatir que el otro. Una amiga mía a la que quiero un montón, y que me está ayudando en todo este proceso, me dijo que los monos duran 30 segundos, que si eres capaz de resistir esa minucia de tiempo, tienes mucho ganado. Y llevaba razón.

500 euros en mes y medio...merece o no la pena?
Me contaron que mis pulmones responderían mejor a los pocos días de dejar de machacarlos con nicotina y demás porquerías....y joder, nuevamente tuvieron razón! Cuando salgo a caminar, suelo hacer tramos corriendo suave. Pues bien, ya no me canso como antes. O, mejor dicho, mi cansancio ya no proviene de mi capacidad pulmonar, sino del peso que todavía acarreo. Pero ya habrá tiempo de poner remedio a eso.

Pero si además de todo esto, estás en una situación económica delicada, el dejar de fumar te supone casi un sobresueldo como es en mi caso!! Es triste reconocerlo, pero estaba pagando de tabaco tanto como alquiler de mi casa. Acojona y desespera pensarlo a toro pasado, darte cuenta de la cantidad de pasta que has tirado por el retrete. todos los días, 10 euracos. Dos solomillos. Cinco pintas de cerveza el día de la pinta. Cinco camisetas básicas del Decathlon. Kilo y medio de langostinos...para qué seguir, seguro que tú, estimado lector, ya tienes alguna que otra comparativa en mente. Pues eso es lo que yo tiraba a la basura cada día.

Que sí, que se engorda al dejar de fumar. Doy fe de ello, llevo unos 4 kilos y pico desde que decidí dejar los malos humos, pero....como decimos en La Rioja...qué chorra más da? Ya tendremos tiempo de quitárnoslos de encima. Yo ya se cómo se hacen esas cosas, y mis ángeles de la guarda sigue ahí vigilantes. Por eso las quiero tanto. Y les doy mi corazón.

martes, 28 de octubre de 2014

Dos semanas sin malos humos...

Semana 56
Peso: 117,4 kg.

Pues nada, aquí estoy, en mi decimosexto día sin fumar...ciertamente no fue la elección más inteligente de mi vida, intentar dejar de fumar mientras estoy intentando bajar peso, pero, si eres exfumador, sabrás que este tipo de decisiones las tomas en la mayoría de las veces por las bravas. Aquí te pillo, aquí te mato. O, en mi caso, fijarme una fecha en el horizonte (el 12 de octubre en este caso) para encenderme mi último cigarrillo.

Y, claro está, he engordado. Pero eso ahora mismo es lo que menos me importa. Y lo que es mejor, es lo que menos le importa a mi médico y a mi enfermera. No es que sea mejor o peor...simplemente me siento arropado, comprendido...somos una piña! Como se dice en mi pueblo, lo primero es lo primero. Ahora mismo lo que realmente importa es quitarme un vicio que arrastro desde los 13 años, es decir, cuando la tele era en blanco y negro. ¿Que puedo ganar unos kilos en el intento? Pues ya me los quitaré, no hay problema.

De todas formas, gané dos kilos la primera semana sin fumar, pero en la segunda conseguí estabilizarme, perdiendo 100 gramillos de nada, pero que en este caso eran todo un mundo. Y estoy muy feliz por lo que he logrado, inmensamente feliz, absolutamente feliz...absolutamente quizás sea exagerar...echo de menos ciertas cosas, ciertos apoyos...es el problema de crearte expectativas, que como casi siempre, casi nunca se cumplen. Yo he puesto toda la ilusión del mundo en esta aventura, pero a veces esa ilusión no la comparte la gente que quieres al mismo nivel que tú...Pero me da igual, yo tengo muy claro lo que estoy haciendo, que lo hago en el momento que yo he creído oportuno, y que de momento está funcionando, al igual que funcionó y sigue funcionando lo de perder peso. Y ya está. Que no me voy a volver loco. No tengo prisa en lo del peso, ya he alcanzado un volúmen que hace más de 10 años no tenía. Obviamente no me voy a parar aquí, pero ahora considero mucho más importante mi lucha cotra el tabaco. Y la estoy ganando. Y la voy a ganar. Y lo he hecho en el momento justo. Justo en el momento en el que decidí que era el momento. Y no hay más.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Vuelta a la rutina...y un nuevo reto

Semana 54
Peso: 115,6 kg.

La curva se suaviza. Ahora, un pequeño tirón hasta Navidad.
Pues nada, que así a lo tonto, ya está aquí el otoño, y con él se acabó la relajación veraniega, se acabó salir a todas horas, estamos de vuelta en la rutina del buen comer, que no dieta.

Y en cierto modo lo estaba deseando. En estos meses estivales apenas han caído 4 kilos de peso, lo que al principio me costaba un par de semanas, y en el fondo echo de menos volver a ver bajar el numerito de la báscula con más asiduedad. Lógicamente, no vamos a volver a ser tan estrictos como hace ahora un año, pero sí que van a verse reducidas las cervecitas a deshoras, y vamos a intentar ceñirnos a la dieta marcada por mi médico, más que dieta una serie de pautas semanales combinando distintos grupos de alimentos.

Estas dos primeras semanas de octubre han ido según lo previsto: he perdido un total de 1,700 kg., que hubieran sido alguno más de no haber sido por el pantagruélico fin de semana que me he pegado con unos amigos en una casa rural en un pueblecito de Soria....todo un homenaje al buen comer y el buen beber. No entraré en detalles para no poneros los dientes largos, sólo decir que pensé que volvería a casa con 3 o 4 kilos de más...aunque al final fue medio kilito menos en el total de la semana!

Un nuevo reto

Desde que empecé el régimen, y sobre todo, desde que empezó a dar resultado, mucha gente me decía aquello de..."ahora sólo te queda dejar de fumar", a lo que yo siempre respondía que soy un hombre, y no se hacer dos cosas a la vez, ;) pero que en cuanto adelgazara lo suficiente, mi siguiente reto sería ese. Y, tras un año adelgazando, y viendo que ya no me cuesta esfuerzo el ceñirme a las comidas sanas, he considerado que ha llegado el momento de afrontar esta nueva aventura. Y lo hago porque me he dado cuenta de que tengo una fuerza de voluntad que ni yo mismo imaginaba, porque si he sido capaz de quitarme más de 60 kilos de peso sería capaz de cualquier cosa. Lo hago porque por fin me creo que lo puedo hacer. Algo inimaginable hace unos meses.

Estoy en mi tercer día sin tabaco, y tengo que decir que está siendo duro, pero no tanto como imaginaba. De momento lo voy a hacer a pelo, sin ningún tipo de ayuda externa más allá de los consejos de profesionales amigos. Nada de pastillas, nada de parches, nada de chicles. Con un par. Como si fuera de Bilbao. Aivalahostia.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Autoestima

Semana 52
Peso: 117,3 kg.
Era difícil verme sonreir en una foto hace un año...

Hoy, 1 de octubre de 2014, hace exactamente un añito desde que empecé esta aventura. 52 semanas, 365 días y 62 kilos después hoy no voy a hablaros de lo que he perdido, como viene siendo habitual, sino de lo mucho que he ganado.

He ganado en salud. Mi cuerpo hoy hace un año era una bomba a punto de explotar, y lo podría haber hecho por diferentes causas, todas ellas ligadas a la obesidad. Mi corazón necesitaba un esfuerzo extra para mover todo ese peso, mis pulmones se fatigaban al no poder respirar correctamente, mis articulaciones sufrían horrores con semejante carga...Hoy en día, todo ello ha quedado, si no evitado del todo, al menos muy minimizado. Antes no podía andar 5 minutos seguidos, actualmente puedo estar más de 2 horas sin cansarme.

He ganado en seguridad. A pesar del mito del gordito alegre, abierto y dicharachero, yo era una persona muy retraída, muy insegura, siempre pensaba en las cosas malas que la gente veía de mí, nunca en las buenas. Hoy todo eso ha cambiado, me siento seguro, como Pepe Reina en los anuncios de la tele. Voy con la cabeza alta por la calle, me relaciono más que nunca, y he perdido parte de esa timidez innata que padecía.

He ganado en el aspecto físico. En los dos sentidos. Por un lado, ya no me miro en el espejo y veo una horripilante bola de sebo con patas, Ahora, dentro de mi fealdad, me siento guapo. Y, por otro lado, vuelvo a considerarme al menos un poco deportista. Ya no sólo por las caminatas que me doy todas las mañanas (en un año he caminado más de 3.000 km., puede que más que en el resto de mi vida junta...) sino porque también juego al pádel, heredando y transformando la afición que antaño tenía por el tenis.

Pero, sobre todo, he ganado en AUTOESTIMA. Nunca me he querido, siempre he rechazado mi cuerpo, mi imagen, en ocasiones hasta mi forma de ser y de actuar ante la vida, pero ahora por fin puedo decir que me quiero, y mucho.

Antes de terminar, habréis notado que estas dos semanas he ganado también...algo más de un kilito de peso! No pasa nada, una semana de fiestas pasa factura a cualquiera, y la tregua veraniega que pactamos entre mi médico y yo ha llegado a su fin, por lo que volvemos al redil. Obviamente, no de una forma tan espartana como al principio, pero se acabaron las cervezas a deshoras y el desorden en las comidas. Volvemos a la fruta y los yogures, y a no picar entre horas. Estoy convencido que en mi próxima entrega habrá una notable diferencia de peso.




jueves, 18 de septiembre de 2014

Entrevista en la radio

Como ya sabéis los que me seguís, suelo publicar una entrada cada dos semanas, pero en esta ocasión se trata de algo especial. El otro día me llamó mi gran amigo Jorge Gómez, periodista de Radio Rioja, porque iba a entrevistar en los estudios de la emisora al responsable del Centro de Tecnificación Deportiva Adarraga, el doctor Vicente Elías, para tratar el tema de los beneficios y riesgos de hacer deporte a determinadas edades. Y se le ocurrió que yo sería un buen ejemplo del aprovechamiento de la actividad deportiva para la mejora del estado de salud, así que, tras unas dudas iniciales, decidí acudir.

Hacía mucho tiempo que no me enfrentaba a un micrófono, pero la verdad es que no pude estar más relajado. Conozco a Jorge y a Vicente desde hace infinidad de años, y eso ayuda mucho. Así que no me enrrollo más y os dejo la entrevista que nos hicieron.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Un añito ya

Semana 50
Peso: 116,2 kg.

Un añito ya...o casi hace que empecé con esta aventura. Se cumple en estos días la fecha en la que mi cuerpo, inteligente él, me dió un aviso en forma de sangrado espontáneo de una variz. De hecho, en la foto que acompaña esta entrada, en la parte izquierda de la misma, acababa de salir de Urgencias después del gran susto. Y todo esto me ha venido a la cabeza tras coincidir en el mismo acto un año después con mi buena amiga Vicky, de la que os recomiendo encarecidamente que leáis su blog. Es lo que tiene el Feisbuk...compartes fotos, y de repente te vienen a la cabeza momentos del pasado reciente, aquellos en los que no podía ponerme unos calcetines, en los que si se me caía algo al suelo en la calle tenía que pedir ayuda a la gente que pasara para que me lo recogieran.

Veo estas dos fotos y lo primero que me ocurre es que me saltan las lágrimas de los ojos. Lágrimas de alegría, de felicidad. De orgullo. Porque estoy muy orgulloso de lo que estoy consiguiendo. Porque se me queda la misma cara de asombro que a ti, querido lector de este humilde blog. 365 días separan ambas fotos. 365 días en los que mi vida ha dado un giro de 180º. Hoy he andado 11 kilómetros bajo la lluvia, y uno de ellos lo he hecho corriendo. Algo inimaginable en septiembre de 2013, cuando ir de casa a la esquina me suponía un esfuerzo terrible, cuando tenía que sentarme casi a cada paso para tomar aire y mover los casi 180 kilos que componían mi cuerpo.

Hoy es de esos días en los que te das cuenta de lo que has logrado, de los que te sientes feliz contigo mismo. Y soy la persona más vaga y más dejada de este mundo, por lo que, si yo he sido capaz, cualquiera lo puede hacer. Es sólo cuestión de proponérselo.

Siento ser cansino con mis fotos del antes y el después, pero para mí supone una estupenda terapia, un aprender de mis errores para no volver a cometerlos. Y aprovecho la ocasión para decirte que, si te encuentras en una situación parecida, no dudes ni por un instante que sí se puede. Y no es tan duro. A las pruebas me remito.

lunes, 25 de agosto de 2014

El final del verano...

Semana 48
Peso: 116,6 kg.
....llegó...y tú partirás...cómo nos jodía escuchar esta canción cuando llegaban estas fechas, pero bueno, el verano climatológico llega a su fin, y en breve se irá por donde vino, y es un buen momento para hacer balance de estos tres meses.

Llegué al mes de junio con ya casi 58 kilos perdidos por el largo camino que empezó allá por el mes de octubre, con lo que ya tenía una buena parte del objetivo logrado. Y como tengo una médico y una enfermera que son una bendición del cielo, acordamos que los meses estivales serían de relajación, pero sin perder de vista el objetivo final. Son fechas de muchas fiestas, muchas comidas, cenas, viajes...en definitiva, son malos tiempos para la dieta. Pero lógicamente, dicho relax no podía ser total, sería de estúpidos tirar por la borda el trabajo de meses, así que recibí una serie de dietas semanales para ir alternando estos meses, con las cuales podría permitirme ciertos caprichos sin llegar a desmadrarme. Y vistos los resultados, la cosa ha ido muy requetebien.

Cocido de garbanzos exquisito
preparado por mi hermana.
Claro que podréis decir...sólo ha perdido 3,5 kilos en tres meses, cuando era casi lo que perdía por semana al comienzo de mi aventura. Obviamente, no son resultados para entrar en los anales de la historia del adelgazamiento, pero os puedo garantizar que no me he privado de nada en estas fechas. Eso sí, he sido mucho más comedido de lo que era habitual en mí. Me he tomado mis cervecitas, pero no me he empapuzado como antaño, he disfrutado de comidas caseras repletas de calorías, pero no he repetido plato como acostumbraba (aunque sí me he llevado tuppers que guardo con cariño en mi congelador), he comido pinchos por la calle Laurel, pero casi siempre acompañados por un cortito y no por una caña...

Lo que no ha cambiado ha sido mi hábito de andar todos los días. De junio a día de hoy he caminado más de 1.000 kilómetros, que puede parecer una burrada, pero no son más que la suma de caminar cada día entre una hora y tres cuartos y dos horas. ¿Quién no puede sacar ese tiempo de las 24 horas que tiene el día? Vale, que sí, que tienes hijos, que tienes que ir a trabajar...yo salgo a las 7 de la mañana, y si tuviera que hacerlo a las 6, lo haría igualmente. Porque es una forma estupenda de quemar calorías, porque es muy entretenido conocer caminos, paisajes, parques, senderos...y todos a tiro de piedra de tu ciudad, no te quepa duda. ¿No tienes dos horas? Pues una. O media. O algo. Sube andando a tu casa, no cojas el ascensor. Cualquier recorrido pequeño hazlo a pie, no cojas el coche. Dos kilómetros andando los haces en 20 minutos....cuánto tiempo te cuesta encontrar sitio para aparcar?

Al final, lo que realmente importa es que esta curva que véis a la derecha siga descendiendo. Se puede apreciar que ya no es tan pronunciada, pero sigue hacia abajo. No se trata de volvernos locos, de obsesionarnos, al final es un trabajo del día a día. Hace al menos 15 años que no estaba en mi peso actual, y desde luego, me daría con un cantito en los dientes por quedarme como estoy en estos momentos, pero es tontería. ¿Para qué estar bien si puedo estar muy bien? Ya le he pillado el truco a esto de perder peso. Ojo, que no suene a ventajista, a listillo de los cojones. No. He asumido las cinco comidas diarias como si las viniera haciendo toda la vida, desayuno como un campeón, almuerzo algo para no llegar ansioso a la comida, meriendo algo para no llegar con ganas de arrasar a la cena, y ceno ligero y con tiempo antes de meterme a la cama. Si a eso le añades un poquito de ejercicio físico y eres capaz de eliminar las comidas que sabes que positivamente engordan, tendrás mucho camino recorrido. Pero no te prives de un buen cocido de garbanzos, de una paella o de tu plato favorito de vez en cuando. Date una alegría, no estamos en este mundo para sufrir.




lunes, 11 de agosto de 2014

El mito (o no) de que la cerveza engorda (o no)

Semana 46
Peso: 116,9 kg.

Uno de los grandes problemas a los que me enfrenté a la hora de adelgazar es que era (y soy) un gran bebedor de cerveza. Pero grande. Era capaz de tomarme del orden de 2 o 3 litros diarios, es decir, entre 4 y 6 pintas, o entre 8 y 12 cañas, para que no tengáis que andar calculando. Obviamente, a la pregunta ¿la cerveza engorda? tendría que responder que sí, uno no se planta en los casi 180 kilos de cualquier manera, y aunque siempre he tenido buen apetito, nunca he sido de enormes cantidades o de abuso de bollería industrial y demás guarradas hiperultracalóricas.

Pero claro, como el pescado azul en su día, o el aceite de girasol, lo que un día es malo al otro no, y viceversa. Dependemos siempre de sesudos análisis que nos marean y nos llenan la cabeza de inútiles datos. Al final te das cuenta de que estamos en manos de las grandes multnacionales, que hacen y deshacen análisis a su antojo, tratando de ganar posiciones en el mercado a costa de desprestigiar al rival.

Iba a compartir con vosotros infinidad de artículos a favor y en contra que inundan internet, pero me parece más instructivo dar mi punto de vista personal. Basta que pongáis en Google cerveza engorda para daros cuenta de la infinidad de artículos, reportajes y demás a favor y en contra, así que sí queréis echarles un vistazo, ahí los tenéis. Pero al final, lo que realmente vale es la experiencia personal de cada uno.

Como decía, yo era un absurdo bebedor de cerveza. En mi frigo nunca faltaba un pack de 6 latas de medio litro de San Miguel, o, si venían mal dadas, de la cerveza barata del Eroski. Bebía compulsivamente, y no solo en casa obviamente, cuando salía, caían unas cañas tras otras. Obviamente, la cerveza tiene sus calorías, el gas de la misma no favorece precisamente que nuestra barriga se allane, y si a eso unimos un descontrol alimenticio, el resultado es una barriga del 12. Pero claro, según uno de esos sesudos análisis de los que os hablaba, mi índice glucémico debería estar disparado, o dicho de otra manera, debería haber tenido una diabetes de caballo, o estar muerto directamente...pero me hago la analítica correspondiente y resulta que todo estaba prácticamente perfecto, o todo lo perfecto que puede tener su analítica un tipo de 180 kilos. Ojo, que con esto no estoy diciendo que os lancéis a beber cerveza sin control. Como la mayoría de las cosas, es bueno en su justa medida, los excesos nunca son buenos, ni siquiera con las cosas socialmente aceptadas como sanas.

Ahora en verano, mi médico y yo hemos acordado un plan de mantenimiento, en el cual estoy bebiendo cerveza casi a diario. Pero claro, con mesura. Me puedo tomar un par de cañitas un día, llegar hasta 4 en una ocasión especial, o no tomarme ninguna, pero ya no es aquello de beber compulsivamente. Y sigo adelgazando. Esta semana ha caído medio kilito más, ya veo cerquita los 115, echando la vista atrás en fotos, estoy en mi mejor peso de los últimos 12 años. Sería estupendo que la cifra se redujera a dos dígitos para Navidad, pero bueno, tampoco me obsesiona. Me encuentro genial. De hecho, os dejo, que me voy a jugar al pádel.

¿La cerveza engorda? Yo qué coño se....

lunes, 28 de julio de 2014

Época de mantenimiento

Semana 44
Peso: 117,5 kg.

La primera vez que me pesé...y la última
Verano. Malos tiempos para la dieta. Lo normal sería llevarnos las manos a la cabeza y preocuparnos por el hecho de haber bajado de forma brusca la cantidad de peso adelgazado. Pero tengo la inmensa fortuna de contar con una médico muy inteligente, que me conoce casi como si me hubiera parido y eso que nos vemos de Pascuas a Ramos, y que de forma absolutamente racional ha relajado las dietas que me manda durante estos meses estivales.

Estamos en una época muy propensa a celebraciones, eventos, fiestas y demás que no se dan con la misma frecuencia el resto del año. Además, las vacaciones sumadas al calor que hace favorece el hecho de que el consumo de cerveza sea mayor. ¿La cerveza engorda? No os perdáis mi siguiente entrada, que tratará de ello. A lo que vamos: siempre he sido un gran bebedor de cerveza. No concibo estar sentado en una terracita en verano con 35º a la sombra sin un buen zumo de cebada en copa helada. Obviamente, este verano está siendo un poco diferente, ya que he eliminado casi por completo la cerveza en mi frigorífico, y limito mi consumo a cuando estoy con los amigos. En cuanto a la alimentación en general, estoy combinando tres dietas diferentes, una por semana, todas total y absolutamente llevaderas, comiendo casi de todo, pero lógicamente sin pasarme, y evitando caprichos tontos que son pan para hoy y hambre para mañana...(no tengo muy claro si estoy usando correctamente el símil ;) )

Ahora estoy en un ritmo de perder una media de medio kilito por semana, poco más o menos. En las dos últimas, han sido 800 gramos menos, que obviamente no son los 3 kilos y pico que se daban hace unos meses, pero que todo suma. Me gusta echar la vista atrás para aprender de mis errores. Buscando fotos, he comprobado que ahora mismo estoy en mi mejor peso de los últimos 10 años, que se dice pronto. He ganado no sólo en salud, sino sobre todo en vitalidad, incluso en alegría, rompiendo el falso mito del gordito feliz...eso es mentira. El gordito (o el gordo-cabrón que yo era) no es feliz, no es más que un escudo para tapar sus carencias, una fachada que se derrumba cuando cruzas el umbral de tu casa y vuelves a la puta soledad.

Por eso reviso fotos continuamente, por eso miro mis tickets de la farmacia para darme cuenta del prodigio que una médico y una enfermera prodigiosas han logrado conmigo. Por eso me gusta hablar en plural, decir "hemos perdido" en vez de "he perdido", porque voy de la mano de ambas. No conozco la sensación de ganar millones en la lotería, pero debe de ser muy parecida a la que yo siento cuando veo la suerte que he tenido al contar con dos profesionales como la copa de un pino.

Pues nada, entro en una semana que va a ser de alta tensión nerviosa para mí por motivos familiares. Yo que siempre me he tenido por una persona muy tranquila resulta que tengo los nervios a flor de piel, y me afectan sobremanera determinadas situaciones como a la que me voy a enfrentar estos días. Pero bueno, cruzaremos los dedos y trataremos de ser todo lo optimistas posibles. Espero poder contaros en un par de semanitas que todo ha ido fenomenal. Seguro que sí...

lunes, 14 de julio de 2014

Y llegó el verano de nuevo...

Semana 42
Peso: 118,3 kg.

Se que soy mu pesao. Lo reconozco. Y hasta me estoy dando cuenta que tengo un punto de exhibicionismo, tanto mostrar fotos semidesnudo en este blog....Pero todo tiene una explicación. La parte de la derecha de la foto que acompaña esta entrada me avergüenza, me aterroriza, me hace darme cuenta de lo inconsciente que fui durante mucho tiempo, meses, años....un cuerpo a punto de reventar. Jamás de los jamases hubiera mostrado una imagen así en público hace un tiempo, pero sin embargo ahora lo hago con orgullo, con satisfacción, con ganas de mostrarle al mundo que nada es imposible, que si te lo propones puedes con cualquier cosa.

Se acerca la fecha en la que se va a cumplir un año en que tomé la decisión de dar un giro de 180 grados a mi vida. Verano....tiempo de playita, de piscina...el año pasado no pisé ninguna de las dos. ¿Dónde coño iba con semejante cuerpo? He tenido que soportar mil y una humillaciones, y otras tantas que afortunadamente no me he enterado. Pero aún y así, mi cabeza no acababa de plantearse dar un giro a mi vida. Nuestro cuerpo es inteligente, aunque su parte más alta no lo sea tanto, y te avisa como cuando tu coche se está quedando sin gasolina. Se enciende el pilotito, y no deja de parpadear hasta que tomas una determinación. Y afortunadamente la tomé.

Ahora miro atrás y siempre me hago la misma pregunta...cómo coño fui capaz de dejarme hasta ese punto? Y diez meses después, cuando te das cuenta de que es tan sencillo hacerlo, es cuando te planteas darte unos cuantos cabezazos en la pared por gilipollas. La clave es el dejarse ayudar. Mis amigos, mis grandes amigos, siempre me insinuaban de forma no hiriente mi problema. No les culpo por ello. Es muy jodido decirle a alguien que quieres que se está equivocando, que se está matando, en pocas palabras. Era evidente que, al final, la decisión era única y exclusivamente mía. Si te ayudan pero no te dejas ayudar, no hay nada que hacer.

En mi caso tuve la inmensa fortuna de tener una alineación planetaria inmejorable, un cúmulo de apoyos impagables, una médico amiga mía a la que le debo la vida, una enfermera también amiga mía a la que también, y unos AMIGOS, con mayúsculas, que me han apoyado, animado, consolado, picado, encoraginado, envalentonado, aplaudido y, finalmente, felicitado por mis logros. A vosotros también os debo la vida.

Ahora, a casi un año vista, me apetecía acordarme de todos ellos. No tengo que mencionaros, sabéis quienes sois. Y no sólo vosotros. Desde que tomé la determinación de hacer público mi proceso, han sido docenas de personas, conocidos y no conocidos, las que me habéis apoyado en las redes sociales. No os podéis imaginar lo que se siente cuando alguien a quien no conoces te para por la calle sólo para felicitarte por tus logros...y eso me ha pasado un buen puñado de veces.

Ojo, que esto no suene a despedida, que esto no se ha acabado. Estos meses de verano van a ser de mantenimiento e ir bajando poquito a poco, pero mi objetivo todavía está lejos. Un poco de relajación no sólo no me está viniendo mal, todo lo contrario. Y en cuanto llegue octubre, un nuevo arreón para conseguir un primer objetivo: bajar de 100 kilos. Ojalá lo consiga para Navidad, pero sinceramente, no me preocupa demasiado. Me he demostrado a mí mismo que soy capaz, y eso es lo que importa. Y no te quepa duda que, si yo lo soy, TÚ TAMBIÉN. Así que, si tienes el mismo problema, hazme caso, y sobre todo haz caso a la gente que te quiere. Saldrás ganando. Como yo.

lunes, 30 de junio de 2014

Haz dieta sin ponerte a dieta

Semana 40
Peso: 118,9 kg.

No. Ni me he vuelto loco, ni me está afectando a las neuronas esto de perder peso ni nada de nada. Hoy me gustaría hablaros de unas sencillas pautas para perder peso sin tener que meternos en sacrificios extremos, una serie de actos que, si los convertimos en cotidianos, veremos que, sin demasiado esfuerzo, nuestro cuerpo puede volver a ser el que era, si es que alguna vez lo fue...

Pero como dijo mi amigo Jack, vamos por partes. Ni soy dietista, ni nutricionista, ni nada que acabe en -ista (bueno sí, barcelonista, pero no viene al caso...). Quiero decir que lo que os voy a dar son una serie de consejos a nivel personal, sin ánimo de sentar cátedra, sino simplemente de compartir mis experiencias por si a alguno le sirven. Así que nadie se me enfade.

1. Ejercicio, ejercicio y más ejercicio.
Ya está el pesao de Paco con el tema del ejercicio...pues sí, os guste o no, una gran parte del mérito de que ahora pese casi 60 kilos menos que hace unos meses radica en el ejercicio físico. Y no me valen excusas del tipo "yo es que no tengo tiempo" y similares. Siempre hay tiempo. Y si no, nos lo inventamos. Prueba por empezar a subir andando a tu casa en vez de coger el ascensor. Vale, es una putada si vives en el piso 14, pero en ese caso...porqué no empiezas bajándote en el 10 y subiendo a pata el resto? Más adelante ya irás incrementando la distancia. No cojas el coche a no ser que sea estrictamente necesario. Hay gente que lo usa hasta para ir al baño, y usar las piernas en su lugar no sólo nos va a traer beneficios físicos, sino también económicos....y hasta psicológicos, esa mala leche que haces cuando no encuentras sitio para aparcar o una viejecita cruza a sus anchas un semáforo en rojo...luego ya, si tienes más tiempo, saca un rato para irte a pasear. Sin más. Andar. Qué cosa tan fácil y que aprendemos desde pequeños. ¿Media hora? Pues media hora. Todo suma.

2. Desayuna como un rey...
...come como un principe y cena como un mendigo. Ese es el dicho popular, y no le falta razón, aunque con matices. Es muy importante que intentes regularizar las cinco ingestas de alimento diarias: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. Si te vuelves metódico con esto, evitarás el mayor de los pecados para un aspirante a exgordo: picar entre horas. Es importante empezar con un buen desayuno. Un café con leche, una tostada, una pieza de fruta o un zumo...muchos dietistas coinciden en que es la comida más importante del día, y no les falta razón, ya que nos ayuda a afrontar con fuerza la jornada laboral, y nos reduce nuestro grado de ansiedad. Comer algo a media mañana es importante, ya que, por una parte, nos ayudará a matar el gusanillo, y por otra, reducirá las ganas de comer al mediodía. Pero claro, si en ese momento te metes un bollo industrial no hacemos nada. Sustitúyelo por una pieza de fruta, un yogur, incluso un bocatita de queso fresco, algo que te sacie en el momento y nos ayude a llegar a la hora de la comida sin ganas de arrasar.

En la comida, come variado. No es necesario que te obsesiones con las verduras, recuerda que hemos dicho que no nos estamos poniendo a dieta. Come bien...pero come bien. No, no me he equivocado, come bien, come de todo, no hace falta que elimines legumbres, arroz o pasta de tu dieta, pero tómalas con mesura y, con unos pequeños cambios, verás que no engordan todo lo que te creías. La legumbre prepáratela con verdura en vez de con chorizo u otras grasas, el arroz, con pollo y unos pimientos es una excelente opción como plato único, la pasta, en vez de con tomate y carne picada, prueba a hacértela con un chorrito de aceite, un poco de picante y unas gambitas...siempre hay un roto para un descosido. ¿Segundos platos? Ya sé que te encanta un buen filete con patatas, pero si éstas las sustituyes por unos pimientitos o unas setitas, estará igual de rico y tu número de calorías no aumentará en demasía. Evita rebozados y fritos, descubrirás que a la plancha sacarás más el sabor de todos los alimentos.

A media tarde siempre entra gusa. Es inevitable. Pero en vez de arramplar con lo primero que veas en el frigo, sé metódico. Fíjate como objetivo un minibocata de queso fresco con jamón york, por ejemplo, si no te lo has comido al mediodía, en vez de recurrir a otros embutidos. Cómete un buen plátano de Canarias, que por mucho que digan que tiene el doble de calorías que una manzana, también es cierto que pesa la mitad. Un yogur y un par de galletas, un café con leche y un par de ídem...tienes mil opciones.

Y, a la hora de cenar, es conveniente que lo hagas ligero. Si te ves que vas a llegar con mucha hambre, una manzana una hora antes de cenar reducirá tus ansias. Yo en la cena recurro en muchas ocasiones a un revuelto de setas, pimientos con un huevo. Está delicioso, te sacia y apenas engorda. Evita ensaladas de lechuga y también la fruta, no me digáis porqué, pero no se digieren bien. Ah! Y no cenes 20 minutos antes de irte a la cama, dale tiempo a la digestión.

3. Sustituye las cosas que sabes positivamente que engordan
Todos sabemos poco más o menos lo que engorda y lo que no. Cualquiera sabe que algo a la plancha es más sano que rebozado, que la fruta es mejor que los helados, y que la bollería industrial es un atentado contra nuestra salud. El jamón de york es mejor que el chorizo y el queso fresco mejor que el curado. Pero esto no significa que tengamos que renunciar a todo lo malo. Ni de coña. Date de vez en cuando un capricho, la vida no está hecha para sufrir, ni mucho menos para contar calorías como dicen en el anuncio, pero que sea eso, un capricho. Cómete un buen bocata de vez en cuando, tómate unas cervecitas, pero no lo conviertas en un hábito diario. Y, cuando lo hagas, trata de compensar. En vez de media hora, una horita andando. en vez de comer legumbre, si se que voy a cenar una hamburguesa, cómete una ensalada y algo a la plancha. Al final, se trata de encontrar el equilibrio. Como ya dije en su día, sólo hay una fórmula mágica para adelgazar: consumir menos calorías de las que gastas. Así de fácil...y de difícil en ocasiones.

En fin, que me dejo muchas cosas en el tintero, pero no quiero aburriros. Quizás en otra entrada ahonde más en todo esto. Por mi parte, decir que estas semanas han sido complicadas, fiestas locales y demasiados actos sociales han hecho que mi peso no se haya reducido en demasía, pero bueno, ya estamos en los 118, camino de los 110, y de ahí a los 100....venga, vale, poco a poco ;)

domingo, 15 de junio de 2014

¡¡Sí se puede!!

Semana 38
Peso 119,3 kg.


Hoy me apetece hablar acerca de la motivación. A lo largo de todo este proceso de pérdida de peso, infinidad de gente me ha preguntado...¿cómo lo has conseguido?. Mi primera respuesta es siempre cambiar el tiempo verbal...a presente contínuo. ¿Cómo lo estoy consiguiendo? Ya expliqué con anterioridad mi fórmula del éxito, pero hoy quiero hablaros desde un punto de vista más personal. Y empezaré por el final, o, mejor dicho, por el momento actual. Si bien es cierto que mi cambio físico es más que evidente, mucho más lo es para mí y para los que me quieren el cambio emocional. No os engañéis con la foto que acompaña esta entrada, mi gesto actual es mucho más risueño, lo que pasa es que he querido imitar la cara que tenía hace exactamente un año para hacer la comparativa...a lo que voy: no sólo he ganado en salud, sino sobre todo he ganado en actitud ante la vida, en optimismo a pasar de los tiempos que corren, en alegría a pesar de las tristezas. He recuperado sensaciones que hacía muchos años no tenía, he ganado en movilidad, en agilidad, en vitalidad...

En definitiva: obviamente la salud es lo primero, pero al final lo que realmente te fortalece, lo que te hace tirar para adelante es tu estado anímico. Puedes de ser un gordo alegre, que siempre será mejor que ser un flaco triste, siempre y cuando esa alegría la vivas también de puertas adentro...eso es realmente lo complicado. Vivimos con el puñetero tópico del gordito gracioso y feliz, pero eso se trata simplemente de una estrategia de supervivencia, un modo de no mostrar a los demás cómo realmente nos sentimos, porque cuando se baja el telón, o sea, cuando dejamos a los amigos y nos volvemos a casa, solos, regresamos al mundo real, a ese mundo interior que nos machaca y nos debilita, que nos hace llorar a escondidas, que nos devora por dentro...

Suplimos nuestra falta de atractivo con otras tácticas que en ocasiones funcionan, y a veces no. Vivimos en una sociedad que rinde culto al físico, a la imagen, a la belleza...o más bien a los actuales cánones de belleza, la cual como bien sabéis es siempre relativa. Lo bonito atrae, lo feo repele, y estar gordo no entra precisamente en el primer axioma, por lo cual nos vemos forzados a suplir nuestras carencias estéticas con otras armas. Pero como decía, todo esto es secundario.  Como decía el gran Fito Cabrales, sé que soy mucho más guapo cuando no me siento feo. Y a día de hoy no me siento feo.

¿Qué estoy ganando en realidad? Obviamente salud, pero mucho más importante incluso es la AUTOESTIMA, esa palabra temible cuando la tenemos en horas bajas. Y con salud y autoestima, tenemos un buen trozo del camino recorrido. Ahora sólo espero ese pelín de suerte que se necesita en casi todas las ocasiones de la vida que me haga dar el empujón final. Cruzo los dedos...


lunes, 2 de junio de 2014

Mis paseos favoritos (III)

Semana 36
Peso: 120.1 kg.

Para esta tercera entrada de paseos favoritos por los alrededores de Logroño tengo dos muy diferentes: uno asequible y cómodo y otro más largo y bonito. El primero nos llevará por el camino de la Magdalena, que transcurre por las traseras del Hospital San Pedro, y el segundo recorreremos la ribera del río Iregua para llegar hasta Alberite, y de ahí regresaremos por Lardero.

Camino de la Magdalena
Distancia aprox.: 10 km.
 Este paseo lo descubrí gracias a la iniciativa "Paseos saludables" de la Consejería de Salud y Servicios Sociales del Gobierno de La Rioja. Lo curioso es que pasaba infinidad de veces por el inicio del mismo, pero al desconocer el trazado no me atrevía a seguirlo. Como en todas mis propuestas, podemos hacer el recorrido más corto, lo que pasa es que siempre calculo para andar alrededor de hora y media, por lo que se puede recortar y hacerlo aún más llevadero. Partiendo de la Estatua del Labrador, nos dirigiremos hacia el sur, calle Vara de Rey abajo, hasta llegar a Avenida de Madrid. En el trazado que os propongo, bajaremos hasta llegar a la farmacia que está en el cruce con Calleja Vieja. Si queréis acortar un kilómetro más o menos, podéis coger el camino viejo de Alberite a la izquierda de la gasolinera de Las Gaunas. En ambos casos nos encontraremos con la citada Calleja Vieja que nos llevará al colegio de los Maristas. Una vez pasado éste, veremos un primer cruce a la derecha, que está señalizado como para dirigirse a Desguaces Pinillos. Pasamos de él, ya que ese camino nos llevaría a Lardero. Rodeamos la rotonda y justo a la derecha de nuevo veremos otro camino, el camino de La Magdalena.

El camino en sí consta apenas de 3 km. A la izquierda nos recibirán las vacas de una vaquería, con las vistas del pueblo de Villamediana de Iregua al fondo, mientras que a la derecha casi siempre nos encontraremos con ese caballo solitario de la foto. Tras poco más de un kilómetro, llegaremos a un cruce de caminos (ver foto) en el cual deberemos tomar el de bajada, a la izquierda. Desde allí regresaremos sin pérdida a la ciudad, entrando por el Barrio de La Estrella. Yo suelo alargar los recorridos para que duren entre una hora y media y dos horas, por lo que, en este caso, cruzaremos el parking del Hospital San Pedro para dirigirnos por Calleja Vieja hasta Avenida de Madrid, y de ahí en línea recta hasta nuestro punto de partida.





Logroño-Alberite-Lardero-Logroño
Distancia aprox.: 17,5 km.

Esta opción es para valientes, o bien para disfrutar tres horitas de uno de los paseos más bonitos que hay en los alrededores de Logroño. Obviamente está pensado para hacerlo en fin de semana, sin prisas, pudiendo hacer una paradita en Alberite a tomar una relaxing cup of café con leche y continuar el camino de vuelta. Cogemos como casi siempre dirección sur por Vara de Rey hasta llegar al cruce de la circunvalación. Una vez allí la cruzaremos y cogeremos Calleja Vieja bien por el camino viejo de Alberite, bien un poco más adelante, hasta llegar al Barrio de La Estrella. Desde allí, nos dirigiremos hasta Puente Madre, barrio de Villamediana pero incrustado en los límites de Logroño, bajaremos por unas escaleras hasta el miniparque que hay debajo del puente, y una vez en el Parque del Iregua iremos hacia la derecha.
Desde allí, seguiremos el camino paralelo al cauce del Iregua, que nos llevará sin margen de error hasta el puente que da acceso al bonito pueblo de Alberite. Simplemente hay que tener en cuenta que, cuando lleguemos al puente que cruza la autopista, hay que tomar el camino de la izquierda, ya que de lo contrario nos llevará al camino de la Magdalena antes mencionado. Si ha llovido recientemente, es más que probable que nos encontremos con un par de charcos casi insalvables que ocupan todo el camino. No preocuparse, hay forma de seguir adelante sin mojarnos....demasiado. Una vez en el pueblo no está de más deleitarse con la bonita  iglesia de San Martín, para posteriormente, caminar por carretera poco más de un kilómetro hasta llegar a Lardero, para coger el camino viejo a Logroño, que nos devolverá a casa, entrando por la zona de la Guindalera, pasando por el nuevo estadio de Las Gaunas hasta llegar al punto de partida.

En cuanto a mi peso, esta semana he perdido 700 gramos, que puede parecer poco, pero a estas alturas todo lo que sea sumar (en este caso restar) es bienvenido. Y qué coño, que no me puedo permitir el lujo de adelgazar más rápido, que tengo que rentabilizar la ropa que me compré en abril! ;)


martes, 27 de mayo de 2014

Es fácil adelgazar...si sabes cómo

Semana 35
Peso: 120.8 kg.

A la derecha, 58 kilos después...
Es la pregunta del millón, a la que he tenido que responder en infinidad de ocasiones desde que empecé esta aventura en el mes de octubre...¿Cómo lo has hecho? Y mientras, la pregunta que yo me hago es...¿cómo he sido tan tonto de no haberlo hecho antes? Se que a mucha gente le puede parecer atrevido, incuso frívolo, que diga que es fácil adelgazar, pero lo cierto es que, con un poquito de criterio, otro poco de sacrificio y un mucho de constancia, se puede conseguir. A las pruebas me remito.
Quiero decir de antemano que todo lo que voy a decir es una opinión personal. Doctores tiene la Iglesia. Y puede que dietistas y especialistas varios se lleven las manos a la cabeza por ello, pero esto no deja de ser un punto de vista personal, aunque no creo que intransferible. Los que me conocéis personalmente sabéis que soy una de las personas más vagas, dejadas e inconstantes que existen, y a pesar de todo ello, estoy muy crequita de poder decir que he perdido 60 kilos de peso. Y por supuesto no me voy a parar ahí.

1. Hay que querer perder peso
Vale. Primera sentencia y primera chorrada. Toma perogrullo del bueno. Hay que querer, dice....será gilipollas....Tranquilos, no empecéis a acordaros de mi familia y a abandonar el blog en masa. Me refiero a que hay que QUERER, con mayúsculas y en negrita. Yo puedo querer tomarme una cerveza, pero al rato se me pasa, y ya no la quiero. Pero ahora estamos hablando de salud, de calidad de vida, no de un capricho, no de algo pasajero como puede ser perder unos kilitos para el verano para que no se nos salgan las mollas del bañador. No. Hablo de estar plenamente concienciado de querer cambiar de hábitos, de que haya una continuidad en el tiempo, de no adelgazar para luego ponerme hasta las trancas de dulces sin remordimiento. Puede ser a causa de un detonante, como en mi caso, que de pronto me vi que no podía andar 10 metros sin cansarme y empezar a sudar, o puede ser simplemente porque seamos conscientes de que no podemos seguir así, porque echamos de menos lo que podíamos hacer cuando no estábamos gordos...da igual. El caso es decirnos a nosotros mismos: "hasta aquí".

2. Ponerse en manos de profesionales
Claro...no te jode...me busco un dietista, me gasto una fortuna y ya está...NO. No hace falta. Y no tengo nada contra los excelentes profesionales de la materia, pero en nuestro bendito sistema de salud gratuíto, que para sí quisieran en el país de las barras y estrellas, vamos a encontrar personal absolutamente cualificado y de confianza que nos ayude en nuestro proceso. En mi caso os he hablado hasta la saciedad de mis dos ángeles de la guarda, médico y enfermera y a pesar de ello amigas mías, Rita y Rocío, que desinteresadamente se ofrecieron a echarme una mano, y que me están llevando de la mano en todo este proceso. Vale, no tienes amigos médicos o enfermeros....da igual. Acude a tu centro de salud, habla con tu médico de familia, de cabecera, o como coño se llamen ahora, o a tu enfermera, y plantéales tu situación. Estarán encantados de echarte una mano.

3. Huye como de la peste de dietas milagrosas
No hay revista sensacionalista o programa basura de televisión que no te tiente con las denominadas dietas milagro. "Pierde 5 kilos en dos semanas sin esfuerzo"...ya. Y un huevo de pato. Y no te digo que no los vayas a perder, pero casi te puedo garantizar que en cuanto dejes de tomar pastillas de alcachofa o similares, o de disociar alimentos, volverás a tu peso, y seguramente con un plus añadido. Empezar una dieta es empezar una nueva forma de vida, cuyo objetivo es que acabe normalizándose y que se convierta en un hábito, que seamos capaces de adaptarla a nuestro modo de vida hasta alcanzar la normalidad, hasta conseguir que lo que nos han recomendado hacer lo hagamos sin plantearnos que lo hacemos por perder peso, sino que lo incluyamos en nuestro día a día. No nos engañemos, se puede comer bien, se puede comer en abundancia, y no engordar. Solamente hay que saber qué, cuándo y como comer las cosas. Y evitar en lo posible aquellos alimentos que sabemos positivamente que engordan. Pero sin renunciar a ellos tampoco. No se trata de torturarnos, te puedes comer una hamburguesa con todos sus complementos de vez en cuando, o un helado de chocolate, pero si ello lo incluímos en nuestras costumbres cotidianas, las mollas volverán a querer salirse por encima de nuestro pantalón. Come sano, pero date una alegría al cuerpo de vez en cuando. Tanto tu estado anímico como tu cuerpo lo agradecerán...siempre que no lo conviertas en un hábito diario.

4. Haz ejercicio
¿Qué pensabas, que iba a ser tan fácil? No hijo no...hay que mover el culo! Pero no te apures, no hace falta que te gastes la pasta en un gimnasio, basta con que empieces a hacer algo que haces todos los días inconscientemente: andar. Y no me valen excusas como que "yo no tengo tiempo" o similares. Sácalo de donde puedas. Llegados a este punto, desvelaré la fórmula milagrosa para adelgazar: gastar más calorías de las que consumes. Y no he necesitado una carrera de 5 años para llegar a esta conclusión. ¿Sabes que, con una horita diaria de paseo suave puedes llegar, dependiendo de tu peso, a quemar más de 1000 calorías? Madruga un poquito, desayuna bien y sal a descubrir la infinidad de bonitos paseos que seguro que tienes cerca de tu ciudad. ¿No quieres madrugar? Hazlo por la noche, o a cualquier hora del día. Andar. Simplemente andar. Y según vayas incrementando tiempo y distancia, notarás los efectos de la droga más sana que hay, y que encima es gratis: las endorfinas. Notarás que te sientes bien tras llegar a casa después de un moderado esfuerzo, y llegarás a un punto en el cual, el día que no salgas a caminar lo echarás de menos.

5. Apóyate en tus amigos
Ten huevos de plantearle a la gente que está a tu lado tu objetivo. Hazlo público, utiliza las redes sociales, móntate un blog en el que contar tus experiencias, tus sensaciones como he hecho yo. Fallar es más jodido cuando no sólo te fallas a tí mismo, sino que lo haces con todo tu entorno. Se valiente, comprométete con la gente que te rodea, es una forma de motivación que no falla. Haz públicos tus progresos, prepárate a soportar collejas virtuales si fallas, y sobre todo prepárate para algo mucho más llevadero, las alabanzas cuando lo consigues.

En fin, insisto, esto es una opinión personal, pero una opinión personal de alguien que ha perdido la tercera parte de su peso en 6 meses siguiendo esas premisas. Cualquier duda que te surja estaré encantado de respondértela en los comentarios. En cuanto a mi peso estas dos semanas....casi dos kilitos menos, que podían haber sido más si no fuera por los excesos que he cometido en sendos fines de semana. Pero como he dicho, no estamos en este mundo para sufrir, lo importante es encontrar el equilibrio. Y yo estoy en el camino de conseguirlo.

lunes, 12 de mayo de 2014

Mis paseos favoritos (II)

Semana 33
Peso: 122.5 kg.

En esta segunda entrega de mis paseos favoritos os hablaré de dos que nos proporcionarán unas vistas y unos paisajes excepcionales, uno a un tiro de piedra del centro (el monte Cantabria) y el otro, un poquito más alejado pero que merece mucho la pena (La Grajera). A pesar de que uno es monte y otro una larga caminata, los dos son bastante accesibles para cualquiera con ganas de conocer los bonitos parajes que nos encontramos a escasos kilómetros del centro de la ciudad.

LA GRAJERA
Distancia aprox.: 15 km.
A unos 6 kilómetros del centro de la ciudad, los logroñeses disponemos de una maravilla de parque que cuenta con un bonito embalse, zonas de ocio, restaurantes, campo de golf, club de pádel y un montón de posibilidades de adentrarnos en la naturaleza. Como siempre, partiremos de la Estatua al Labrador, y tomaremos cualquiera de las posibilidades para llegar al Parque San Miguel. La que os propongo es coger la Gran Vía hasta llegar a la calle Chile, seguir por la misma hasta Duques de Nájera, y una vez ahí nos adentraremos en un pequeño parque que nos llevará a una pasarela que atraviesa las vías del tren, adentrándonos en el mencionado Parque San Miguel. A partir de aquí el trayecto es muy sencillo, ya que forma parte del Camino de Santiago, por lo que el recorrido está perfectamente señalizado.
Tras cruzar la cirvunvalación, cogeremos el único camino posible, en el cual nos cruzaremos, sobre todo los fines de semana, con infinidad de gente andando, corriendo, en bici...os garantizo que en ningún momento os sentiréis solos. Al fondo veréis una gran arboleda que os indicará el destino. Después de dos kilómetros desde el parque, llegaréis al pantano. a partir de ese momento tenéis dos opciones: dar o no dar la vuelta al mismo. Obviamente os recomiendo la primera, ya que así podremos contemplar una manada de gamos en semilibertad (ver foto) así como un puñado de ardillas que os acompañarán por el recorrido.
Poco antes de terminar la vuelta, una cafetería-restaurante os permitirá hacer un alto en el camino, absolutamente aconsejable el disfrutar de su terraza con vistas al pantano (ver foto). Una vez repuestas las fuerzas, volveremos por donde hemos venido, teniendo la opción, poco antes de la entrada a la ciudad, de girar a la derecha y adentrarnos en la misma por las traseras de las horripilantes casas de Toyo Ito, bordeando el centro comercial Parque Rioja, para regresar al centro de la ciudad.

MONTE CANTABRIA
Distancia aprox.: 7,2 km.
Probablemente la mejor vista de la ciudad nos la encontraremos ascendiendo al Monte Cantabria, que preside la ciudad al otro lado del Ebro. Se trata de un recorrido muy corto, ya que son menos de 4 km. lo que tenemos desde el centro de la ciudad hasta hacer cumbre, por lo que generalmente alargo el paseo saliendo por la pasarela peatonal y recorriendo un tramo del Parque del Ebro.
Partiendo del Labrador, nos dirigiremos hacia el norte, hasta llegar al Puente de Piedra, el cual cruzaremos, para dirigirnos hacia la derecha, por un agradable paseo que nos conducirá hasta un sitio bastante menos agradable, el crematorio del cementerio. Tomaremos el camino que veremos a su derecha, que no es otro que la entrada del Camino de Santiago en Logroño. A la izquierda veremos los huertos municipales, hasta llegar a la primera rampa de dificultad media, tras la cual veremos varias viejas casas en la parte izquierda hasta que lleguemos a un pabellón industrial frente al cual encontraremos a la derecha el camino a la coma del monte. No tiene pérdida alguna.
Según vayamos ascendiendo podremos ir contemplando las magníficas vistas de la ciudad, que culminarán en la parte más alta del monte, sobre las viejas cuevas prehistóricas que se pueden apreciar desde la orilla del río.
Una vez arriba, podremos comprobar el estado de abandono que tiene el lugar, donde es fácil encontrarte desde cajas vacías de pizza a condones. Una verdadera pena. Pero para evitar llevarnos un mal rato, lo mejor es mirar al frente y ver una fantástica panorámica de toda la ciudad. Eso sí, os aconsejo un día soleado para hacer este paseo, aunque, como podréis comprobar en las fotos, aún nublado es precioso.



lunes, 5 de mayo de 2014

Mis paseos favoritos (I)

Semana 32
Peso: 123.6 kg.

Como ya sabéis, un alto porcentaje de mis éxitos a la hora de adelgazar se los debo a los paseos matutinos. Cierto es que, en mi situación actual, en paro, tengo más facilidad para sacar todos los días entre una hora y media y dos horas para salir a andar, pero no menos cierto es que, si te lo propones, sacas ese tiempo de donde sea. Hoy os voy a hablar de mis paseos favoritos, de mis rutas habituales, todas ellas dentro de un radio de 9 km. desde el centro de la ciudad, asequibles a la mayoría de vosotros. Para que sean fácilmente reconocibles para los logroñeses, tomaremos siempre como punto de partida la Estatua del Labrador, al comienzo de la Gran Vía. Hoy os muestro sólo un par de ellos, para que no se haga muy pesado, la semana que viene continuaremos.

LARDERO
Distancia aprox.: 9,5 km.
Uno de mis paseos más frecuentes es el ir a la vecina localidad de Lardero y volver. Se trata de una caminata muy cómoda, a pesar de que la altitud de la localidad cigüeña sea un tanto más elevada que la de Logroño, el recorrido de ida, a pesar de picar siempre hacia arriba, lo hace de una manera casi imperceptible. Hay múltiples posibilidades para hacer este recorrido, ya que hay varios caminos que conducen a Lardero. El que os propongo es el más simple: tomamos Vara de Rey abajo hasta llegar a la gasolinera de Las Gaunas, y una vez allí, para evitarnos caminar acompañado del insoportable tráfico de Avenida de Madrid, giramos a la izquierda, y a pocos metros encontraremos el Camino Viejo de Alberite. Seguimos recto, hasta llegar al cruce de Calleja Vieja, la que conduce al nuevo Maristas. Continuamos recto y pasaremos por la Residencia San Agustín. A partir de ese momento, más de 2 km. de naturaleza a ambos lados hasta que veamos un puente amarillo que cruza la autopista. Aquí tenemos dos opciones, o bien cruzamos el puente, lo que nos lleva directamente al pueblo, o bien giramos a la derecha para salir a Avenida de Madrid. Yo opto casi siempre por la primera opción, si bien son ambas similares en recorrido.

Llegados al pueblo, podemos alargar un kilómetro más el recorrido llegando hasta el cruce de la carretera de Alberite, o bien entrar por la Avenida San Marcial hasta las escuelas. Allí giraremos a la derecha y tomaremos el Camino Viejo de Logroño, el cual nos devolverá a la ciudad por las traseras de las urbanizaciones de Avenida de Madrid.
Otra opción es tomar el Camino de Cascajos, que se puede coger en el cruce de Lope de Vega (Circunvalación) con la calle Pedregales, adentrándonos en él a la izquierda de las instalaciones del colegio de los Maristas. Un cartel de "Desguaces Pinillos" nos marcará el camino, que acaba desembocando en el Camino viejo de Alberite, casi ya en el cruce del puente de la autopista.

PARQUE DE LA RIBERA-PARQUE DEL IREGUA
Distancia aprox.: 9,2 km.
Es curioso que, con la maravilla de parques que tenemos, haya muchos logroñeses que desconozcan la riqueza de los mismos. En este paseo recorreremos dos de los más bonitos, el Parque de la Ribera y el Parque del Iregua. Desde nuestro punto de partida, nos encaminaremos dirección norte hasta llegar al Casco Viejo de Logroño, y desde ahí, bajaremos por cualquiera de las opciones posibles hasta el Puente de Piedra, desde el que nos adentraremos directamente en el camino que lleva del Parque del Ebro al Parque de La Ribera. Lo que veréis al fondo no es un ovni, sino la plaza de toros. Continuaremos pegaditos a la orilla del Ebro, y tras dejar a un lado Riojafórum, seguiremos hasta toparnos con un árbol singular, el más llamativo de todo el parque, el cual dejaremos a nuestra derecha. Tras pasar por debajo del puente de la circunvalación, tomaremos el camino de la izquierda. También es posible hacerlo por la derecha, pero es mil veces más bonito el primero. Sin posibilidad de error, llegaremos al moderno puente que cruza el río Iregua para adentrarnos en el barrio de Varea. Aquí tenemos dos opciones, ambas márgenes desembocan al mismo lugar.  Las dos son igual de bonitas, así que podéis tomar la que queráis. Otra opción es coger una de ellas y regresar por la otra, aunque en este caso alargaremos el recorrido saliendo por Puentemadre y adentrándonos en el Barrio de la Estrella. Aquí volvemos a tener dos opciones, o bien atravesar el barrio, cruzar la circunvalación y adentrarnos en Cascajos, o bien el que yo os propongo, llegando hasta el Hospital San Pedro y, tras atravesar el parking, recorrer un tramo de Senda de los Pedregales que nos llevará de nuevo a Lope de Vega, y de ahí directos al centro de la ciudad.
Se trata de un recorrido bastante llevadero, que sólo se endurece un poco a la altura de la estación depuradora, con un par de cuestas pronunciadas pero cortas. El resto, salvo accesos al parque, es completamente llano.



lunes, 21 de abril de 2014

Ya no soy mórbido!

Semana 30
Peso: 123,6 kg.

El índice de masa corporal (IMC) es un método simple y ampliamente usado para estimar la proporción de grasa corporal. Se calcula dividiendo el peso del sujeto (en kilogramos) por el cuadrado de su altura (en metros). La cifra resultante nos dirá en qué grado de sobrepeso estamos, si es que lo estamos. Recuerdo la primera vez que me atreví a pesarme, bien avanzado el mes de octubre, cuando ya llevaba tres semanas de régimen, y el cambio físico empezaba a ser visible. Mi IMC era entonces de 51,2, o lo que es lo mismo, tenía todas las papeletas para largarme al otro barrio de un jamacuco, ya que pasando de 40 se considera obesidad mórbida, o dicho de otra manera más llana, estaba gordo de cojones.

Pero desde hace unas semanas, he cruzado la línea que divide la obesidad mórbida con la obesidad de grado II, y estoy en rumbo hacia la de grado I, ya que ahora mismo estoy en 38,1, y la siguiente parada es 35. O dicho de otra forma, estoy reduciendo paulatinamente los riesgos que conlleva la obesidad. Y nada me hace más feliz.

Estuve el otro día reorganizando mi armario, y no menos de una docena de pantalones y un número ingente de camisas y polos acabaron en bolsas en el trastero, ya que, como podéis comprobar en la fotillo de arriba, como que no sería factible usarlos por la calle... Supongo que acabarán en alguna organización benéfica, aunque tengo mis dudas de que haya gente con necesidades de mi (ex)tamaño. Probablemente, el pantalón vaquero de la foto acabe como el del gran David de Jorge, el cocinero vasco que llegó a pesar 267 kilotones, ya que ha decidido enmarcarlos para no olvidarse de lo que fue y no quiere volver a ser.

Casi no hay día en el que alguien me pare por la calle y me pregunte por el secreto de mi éxito. Y siempre digo lo mismo: aprender a comer bien y hacer ejercicio. Así de fácil...y de difícil en ocasiones. En mi caso se da además la circunstancia de que nunca he tenido fuerza de voluntad, o al menos la desconocía. El verle las orejas al lobo me vino de maravilla, no hay como sentir miedo a lo que te pueda pasar para dar el paso. Y es en este momento cuando mis amigos más cercanos, los que más quiero, se preguntan porqué no hago lo mismo con el tabaco...

Dadme tiempo, de verdad. A veces siento que estoy desilusionando a algunas personas a las que adoro, que pensaban que porque era capaz de perder peso era capaz de todo, pero mis superpoderes tienen, como todo en esta vida, un límite. Nadie es infalible, y yo el primero, y si bien estoy reduciendo considerablemente los cigarrillos que me fumo diariamente, gracias al cigarrillo electrónico que me regalaron unas amigas que me quieren de verdad, todavía no estoy mentalizado para dar ese paso importantísimo. Pero estoy en el camino, no os quepa duda.

En cuanto a mi peso estas dos últimas semanas, he perdido la bonita cifra de 2,7 kilos, una barbaridad para la dieta que estoy llevando estas semanas de estabilización. Si a eso añadimos todo lo que va a ser imposible quitarme sin pasar por quirófano, es alucinante. El problema es que, por lo que voy sondeando, la operación no la cubre la Seguridad Social, ya que la consideran de estética. Tócate los cojones. Si me quiero cambiar de sexo, no hay problema, tetas nuevas, corte de colgajos y demás a costa del erario público, pero si lo que pretendo es eliminar todo ese pellejo que se me está acumulando en vientre y papada, a pasar por caja....En fin...

lunes, 7 de abril de 2014

Paseos saludables

Semana 28
Péso: 126,3 kg.

Hace unas semanas, una buena amiga me habló de los denominados Paseos Saludables, una iniciativa del Gobierno de La Rioja cuyo objetivo es, y cito textualmente, aumentar y mantener niveles adecuados de actividad física saludable para lograr el mejor estado de salud y bienestar de la población riojana, por medio de una actividad en la que puedan participar personas de todas las edades y condición física. Conocedora de mi afición a las caminatas, sabía que no caería en saco roto su propuesta, y que me apuntaría encantado a la misma.

La primera sorpresa que me llevé al ver el cartel es que esta es ya la sexta edición, y yo sin enterarme. Cierto es que los últimos cinco años lo saludable y yo no nos llevábamos demasiado bien. Los organizadores han planificado seis rutas, a realizar los domingos de los meses de abril y mayo, aptos para casi cualquiera con ganas de hacer un poco de deporte en buena compañía. Son recorridos entre 10 y 13 km. por los alrededores de la ciudad de Logroño, y este domingo se celebró el primero.

Yo iba a ir sí o sí, pero me dije...y si lo pregono en el Facebook a ver quién se apunta? Y fueron un buen puñado de amigos los que se animaron, y otros que aparecieron por sorpresa. Lástima de las bajas de última hora... Y así fue como ayer domingo nos plantamos en la línea de salida media docena de adultos y dos niños dispuestos a recorrer los 11,5 kilómetros del trayecto marcado. Yo alucinaba con el poder de convocatoria...cerca de 2.400 personas acudimos a la cita!! La mañana además había salido fantástica, con un sol radiante...demasiado fantástica, ya que el calor apretó de lo lindo en todo el recorrido, haciendo un poco mas duro el camino, pero todos, incluídos los niños, aguantamos como campeones.

La organización fue estupenda. En los tramos de ciudad paraban el tráfico, al comienzo de la marcha nos regalaron a cada uno una mochilita con un botellín de agua, a mitad de camino nos obsequiaron con peras de Rincón de Soto y otro botellín de agua, y al finalizar nos regalaron una botellita de aceite de oliva riojano. Cierto es que las previsiones desbordaron a la organización, y alguno se quedó sin peras, pero quién iba a imaginar tal avalancha de gente?

El próximo domingo día 13 es el segundo de los paseos, que recorrerá la desembocadura del río Iregua y las huertas de Varea, con un recorrido de unos 12 kilómetros. Por supuesto, y si nada me lo impide, allí estaré, y espero contar de nuevo con un buen puñado de amigos como ayer, ya que convirtieron un esfuerzo físico en una agradable charla de más de dos horas, sólo interrumpida en los tramos de fuerte desnivel, en la que de repente todos calladitos ;)

Para más información, podéis segurles por Facebook o por Twitter.

En cuanto a la mi batalla particular contra los kilos, en estas dos semanas he perdido 1,200, realmente perdidos en la primera de ellas, ya que esta última me he mantenido igual, ya que mi médico, tan maja ella, me dió cuartelillo y me propuso una dieta de estabilización en la que pude comer casi de todo. Pero no importa, todo lo contrario, de vez en cuando vienen muy bien unas alegrías al cuerpo, y he sido capaz de comer en condiciones y no ganar ni un gramo.

En fin, que no me enrrollo más. Os dejo unas fotillos de la marcha de ayer. Sí, ya se que mis amigos del Facebook estarán hartos de verlas, así que éstos están exentos de tragárselas de nuevo. :D

Las caras lo dicen todo...

La marabunta, iniciando el camino

Aquí estoy yo, con mi camiseta 5XL que no me hace justicia ;)

lunes, 24 de marzo de 2014

Creo que necesito ropa nueva

Semana 26
Peso: 127,5 kg.

Sabía yo que esto de adelgazar me iba a salir caro. Perder entre 25 y 40 centímetros ya de los parámetros habituales (tórax-cintura-cadera) ha provocado que casi toda mi ropa me siente en estos momentos como el culo. Me sobra por todas partes. Claro que, como esto sigue adelante, no veía el punto de inflexión en el cual dejara de vertir prendas que ahora parecen sotanas para hacerlo con prendas más adecuadas a mi nueva talla. Eso de gastarme una pasta en camisas y pantalones para que en un mes me queden grandes como que no, sobre todo dada mi actual situación económica.
A Natalia la quiero tanto que me la llevo puesta.

Pero todo tiene un límite. Hasta ahora, como era invierno, era más sencillo disimular el tamaño de las mismas, un buen abrigo oculta todo, aunque éste te quede grande de por sí. Pero ahora que llega el buen tiempo la cosa se complica. Ahora todo se ve, y dado que me estoy quedando con un cuerpo digamos extraño, (hay partes del mismo que es imposible quitar sin recurrir a la cirugía, como la riñonera de piel que se me ha formado) no me queda otra que renovar mi armario.

Claro que el problema sigue estando ahí, para la gran mayoría de marcas de ropa y de tiendas, sigo siendo un gordo rechoncho, y no merece la pena hacer tallas para gente como yo, así que tendré que seguir, por un tiempo, recurriendo a los cauces habituales, es decir, el par de perchas de tallas grandes del C&A y las cuatro tiendas especializadas (y caras de cojones) vía internet para gordos.

Esta semana iré a averiguar cuáles son mis tallas actuales. Por la ropa que he rescatado del trastero de hace años, calculo que andaré ahora rozando la XXL en camisas y polos, y alrededor de la 56-58 en pantalones, algo que me enorgullece después de haber vestido 5XL y la 70 respectivamente, pero continúa siendo un problema. El señor Amancio Ortega no está por la labor de satisfacer mis necesidades, así que mucho me temo que mi economía temblará en las próximas semanas. De todas formas, es indescriptible la satisfacción que voy a sentir al vestirme con prendas impensables hace unos meses.

Dejando a un lado el tema, estas dos semanas he conseguido reducir mi peso en 2,5 kilos, o lo que es lo mismo, ya empiezo a perder peso casi como la gente normal. Cierto es que mi médico (¿os he dicho que la quiero con locura? :) ) ha suavizado un poco la dieta estas últimas semanas, y estoy comiendo ya casi prácticamente de todo. Eso sí, con mesura.

Ahora se avecinan días difíciles, ya que a mogollón de gente querida le ha dado por cumplir años en la última semana de marzo (incluso a mí), pero bueno, estoy convencido que superaré la prueba con nota, y si no, no hay problema, abril es mucho más relajado en acontecimientos.

lunes, 10 de marzo de 2014

Crema de verduras

Semana 24
Peso: 130,0 kg.

Los que me conocéis a fondo, sabéis de mi animadversión a las verduras. En realidad no es que no me gusten, digamos que soy un tipo con un paladar exclusivo, que rechaza determinadas texturas, sobre todo en lo que a fruta y verdura se refiere. Por poner un ejemplo, me encanta el zumo de naranja, los caramelos de naranja, los refrescos de naranja...pero soy incapaz de llevarme una naranja a la boca. Sí, vale: soy un rarito.

Y es en este momento cuando surge la pregunta del millón...¿cómo coño ha hecho este tío para adelgazar sin apenas probar fruta y verdura? El tema fruta lo soluciono con la manzana, que es de las poquitas que me puedo llevar a la boca sin rechazo. De hecho, me encanta. Peras y plátanos son otras opciones, pero muy esporádicas. En cuanto a la verdura, mi médico me aceptó setas y champiñones como animal de compañía, lo que unido a los pimientos rojos, que no verdes (sí, muy rarito) facilitaba el aporte verde a mi maltrecho cuerpo.

Y en esto que apareció la figura de mi madre. Llevaba muuucho timpo insistiéndome, cuando iba a comer a su casa, en que probara su puré de verduras, a lo cual siempre me había mostrado completamente reacio. Pero claro, tu médico te insiste en los beneficios de la verdura, y al final no te queda más remedio que hacer de tripas corazón y probarlo. Para mi sorpresa, lo caté y....estaba cojonudo! Mi madre siempre se empeñaba en enumerarme los ingredientes cual lista de los Reyes Godos, a lo cual siempre le decía que parara, que ojos que no ven... (o en este caso, oídos que no escuchan...)

Así que, cual niño pequeño al que se lo tienen que dar todo pasado para que coma, comencé a llevarme tuppers con la susodicha crema de verduras, y hoy me he decidido a compartir la receta con todos vosotros. Sé que más de uno va a decirme que tal o cual verdura no es conveniente para el régimen, que sería mejor y más sano cambiar tal o cual cosa...pero me da igual, a mí me gusta como es, y si es bueno o malo para adelgazar, a las pruebas me remito, Señoría...

Ingredientes (para unas 10 raciones):
· 3 calabacines
· 3-4 zanahorias
· 1/2 calabaza pequeña
· 1 cebolla
· 4 ajos
· 250 gr. de alubia verde
· 1 pimiento rojo grande
· 2 patatas pequeñas
· 1 puerro
· Aceite
· Sal
· Pimentón picante

Preparación:
Se trocean todas las verduras y se ponen a cocer con agua que las cubra, no demasiada para que quede una crema espesa. el tiempo de cocción ya dependerá de cada cocina, mi madre calcula que una hora y media en cazuela normal y fuego eléctrico, pero en olla express será otro cantar.

Una vez cocidas las verduras, cogemos la batidora y lo trituramos bien todo, hasta lograr una consistencia cremosa y evitando las fibras que pudiera proporcionarnos el puerro u otras verduras. Mientras, en una sartén, calentamos aceite y freímos pimentón picante al gusto, con cuidado de que no se nos queme, y lo añadimos a las verduras. Y voilá!
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Como véis, muy sencillo de preparar. Ni que decir tiene que podemos añadir o quitar otras verduras, eso ya va con el gusto de cada uno, o de que nos hayamos acordado de comprarlas todas. El resultado será parecido, una exquisita crema a prueba del mayor antiverduras del mundo. ¿Que sin el sofrito de pimentón sería mucho más eficiente? No lo dudo, pero el puntito picante y el sabor que le aporta bien lo vale.

En cuanto a los resultados de estas dos semanas, han sido un total de 2,200 kilos los perdidos. Lógicamente la cosa se va tranquilizando, y ya no se ven las cifras espectaculares de meses atrás, pero lo importante es que sigue habiendo una línea descendente. También es cierto que mi nivel de relajación en estos momentos es mucho mayor. Al fin y al cabo, estoy logrando lo que cualquiera que quiera perder peso desea: hacerlo sin sufrir. Y yo cada día disfruto más de la vida.
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lunes, 24 de febrero de 2014

Pádel!

Semana 22
Peso: 132,2 kg.

Recuerdo perfectamente que, unos días antes de comenzar este proceso de adelgazamiento, comenté con mis amigos que una de las cosas que primero quería hacer cuando perdiera peso era jugar al pádel. El boom del juego me pilló ya entrado en carnes, y como ávido aficionado a todo aquel juego que consista en golpear una pelota con una pala o raqueta, me quedé fuera de juego.

Pero menos de cinco meses después, por fin puedo decirlo bien alto: ¡¡Ya juego al pádel!! El viernes pasado, por fin, uno de mis mayores anhelos pre-dieta se cumplió. Fueron poco más de 50 minutos los que disfruté intentando sobre todo cogerle las distancias a la pista y a la pala, ya que era la primera vez que tenía una en las manos. Y claro, es más grande que una de ping pong y más pequeña que una raqueta de tenis, por lo que pareció por momentos que los agujeros de la susodicha eran infinitamente más grandes de lo que son en realidad. Pero eso fue lo de menos. Lo más importante es que disfruté como un niño con zapatos nuevos, y si bien es verdad que mi movilidad, sobre todo lateral, todavía dista muchísimo de lo necesario para jugar bien, estoy convencido de que poco a poco lo lograré.

Lo más importante es que aguanté bastante bien en el aspecto físico durante la primera media hora, para ir progresivamente clavándome más y más en la pista, algo lógico después de al menos 10 años sin practicar un deporte colectivo. Se que poco a poco voy a ir ganando en agilidad, y que mis piernas, una vez no tengan que soportar tal burrada de kilos, irán mucho más livianas. No hay que olvidar que, aunque haya perdido más de 40 kilos, los ciento treintaypocos que me quedan no son moco de pavo.

Quiero dar las gracias una vez más a mis compis de partido y a pesar de ello amigos Jorge, María y Loreto, que se prestaron a que pudiera cumplir este pequeño sueño, el primero de unos cuantos que tengo en mi lista de "cosas que hacer cuando no esté gordo". Hacía mucho que no me sentía tan feliz.

Y, al día siguiente, con las agujetas correspondientes, caminata de 16 kilómetros al pantano de La Grajera, con otro buen puñado de buenos amigos, Leticia, Natalia y Juan...y es que me siento muy muy afortunado de estar rodeado de gente tan estupenda.

Por lo demás, esta semana han sido 1,100 kg. los que me he quitado, algo menos de lo habitual, pero total y absolutamente normal después de 22 semanas de régimen. Si mantuviera este ritmo, en julio pesaría alrededor de 110 kilos, por lo que me daría con un cantito en los piños.