Llevaba meses parado este blog, y es que, desde que decidí dejar de fumar, he entrado en una rutina diferente. He dejado a un lado el régimen, aunque no por ello las buenas costumbres, aunque también he retomado algunas no tan sanas, pero que echaba de menos, como puede ser el tomarme unas cervecitas o comer platos durante más de un año prohibidos.
He de decir que he ganado peso, aproximadamente unos 8-9 kilos desde que dejé de fumar. Pero compruebo que en los últimos meses ya me he mantenido, he ido subiendo y bajando medio kilo arriba o abajo. No estoy contento con mi peso actual, pero tampoco me doy de cabezazos contra la pared. Ahora se que los puedo bajar a poco que me lo proponga.
Pero hoy venía a hablaros del tabaco. A día de hoy llevo exactamente 230 días sin fumar. O lo que es lo mismo, he dejado de encenderme más de 11.500 cigarrillos (!!). Que se dice pronto. Nunca pensé que sería capaz. Siempre he sido muy dejado para todo, y sobre todo para los vicios, el del tabaco llevaba dentro de mí desde la infancia. Pero un buen día, y sin que nadie me lo pidiera, sin que nadie me lo insinuara, sin que nadie me presionara, decidí marcarme una fecha para la qe iba a ser mi última calada: el 12 de octubre. Recuerdo ese día, o mejor dicho esa noche, cuando, poco antes de irme a dormir, encendería el último cigarro. Es curioso, pero al apagarlo, sin ni siquiera apurarlo hasta el filtro al saber que era el último, supe que lo había empezado a conseguir. En vez de entrarme el miedo a lo desconocido (desayunar y no encenderme un pitillo ai instante era para mí algo desconocido en los últimos 30 años...) me fui a dormir con la confianza de que iba a poder superar este reto. Qué coño...si había sido capaz de adelgazar 60 kilos, lo del tabaco tenía que ser pan comido.
Por primera vez en mucho tiempo tuve seguridad en mí mismo. Lo pasé mal los 3 o 4 primeros días, pero no fue esa ansiedad desmesurada que me imaginaba, aquella que me entraba cuando me quedaba sin tabaco en casa y tenía que vestirme y bajar a comprar, fuera la hora que fuera. Cierto es que en ocasiones paliaba esos brotes ansiosos con visitas al frigo, pero obviamente era el precio a pagar. Todo el mundo me había advertido de que engordaría. Entre 10 y 15 kilos, me dijeron unos....más de 20 he escuchado a otros...en fin, que al final ha sido un poco menos, pero ha merecido la pena. Actualmente, y a pesar de seguir oficialmente gordo, me encuentro muy bien físicamente. Este mes he batido el récord de kilómetros andados, rozando los 400, y aunque la ropa se me ciñe un poco más, no me importa. Ya adelgazaré. O no. Lo más difícil ya está hecho.
Veréis que no he mencionado el tema económico. Pues bien, la app que me chiva lo que me estoy ahorrando me dice que he dejado de gastar la friolera de 2.600 €. O lo que es lo mismo, habría empezado a pasarlas putas mucho antes, ya que si en estos momentos estoy al borde del colapso económico, muy muy al borde, seguir fumando hubiese significado haber llegado al punto actual en diciembre. Al menos he retrasado 6 meses el quedarme en la ruina. Algo es algo.
Espero que, como los niños buenos que se portan bien y esperan que los Reyes Magos les recompensen por ello, yo espero lo mismo de la divina providencia. Me estoy empezando a ahogar, y esta vez ya no es por causa del humo.
domingo, 31 de mayo de 2015
martes, 13 de enero de 2015
La pregunta del millón
Ayer me hicieron una de esas preguntas que son muy complicadas de responder...¿ qué te ha costado más, adelgazar 60 kilos o dejar de fumar? Ufff...¿a quién quieres más, a mamá o a papá? Resulta curioso que sea algo que ni me había planteado hasta este momento, y mi respuesta fue de lo más...de lo más....casi mejor que cada uno elija el calificativo que le apetezca, porque mi respuesta fue: "las dos cosas me han resultado igual de sencillas".
-Os dejo un par de minutos para que me pongáis a parir, para que vuestros vecinos os oigan decir aquello de "no se lo cree ni él!!" y ese tipo de cosas que se suelen decir al leer sentencias como ésta...ya?, vale, pues sigo-
Bien, como iba diciendo, ambas cosas me han resultado igual de fáciles, y digo esto porque en ambas ocasiones, la opción de abandonar no se ha producido, en ningún momento se me ha pasado por la cabeza el "voy a dejar de adelgazar", que sí, que era el primer objetivo primordial y básico, yo no podía seguir con 180 kilotones de peso. Así que, un buen día dije...hasta aquí!. Y, por primera vez en 47 años, me propuse adelgazar. Y vaya que si adelgacé. O, mejor dicho.... vaya cómo estoy adelgazando, porque esto no ha terminado ni mucho menos. Al final si le ves las orejas al lobo, todo es más sencillo. Los que me seguís desde los inicios de este blog sabéis que tuve señales inequívocas de que, o bien daba un giro a mi vida, o de lo contrario mis amigos tendrían un funeral inesperado. Y eso sería una gran putada para los amigos. Así que, un poquito de fuerza de voluntad, unido a amigas estupendas que se ofreden a echarte una mano desinteresadamente, en un añito, la tercera parte de mi peso de entonces ya es historia.
Y estaba lo del tabaco...empecé a fumar con 14 añitos, incrementando mi dosis de nicotina hasta los más de dos paquetes diarios que me fumaba hace unos meses. Mucha gente, amigos míos, me habían propuesto, insinuado, acojonado, intimidado...para que dejara de fumar. Todo con mucho cariño, pero, al final, para dejar de fumar, tienes que ser TÚ el que estés convencido de querer dejarlo. De otra forma es totalmente imposible, por mucho que te pongan los medios a tu alcance, por mucho que te busquen sustitutivos, por mucho que tus amigos te insistan...TIENES QUE QUERER DEJAR DE FUMAR. De otra forma, ni la imagen más absurda en una cajetilla alertándote de sus peligros podrá hacer que cambies de opinión. Ni siquiera un cigarrillo electrónico...
Ahora me encuentro muy bien físicamente. He empezado a correr sin notar cansancio, algo que la última vez que me ocurrió fue en blanco y negro, he ganado algo de peso al dejar el cigarrillo, pero no hay problema, se cómo volver a perderlo. Al fin y al cabo, lo importante es sentirte a gusto contigo mismo. Y yo, después de más de 30 años, lo he conseguido. Gracias Rita, gracias Rocío. Gracias a todos mis amigos de verdad que están ahí, por si recaigo para recogerme y volverme a poner en el buen camino. Gracias a todos.
-Os dejo un par de minutos para que me pongáis a parir, para que vuestros vecinos os oigan decir aquello de "no se lo cree ni él!!" y ese tipo de cosas que se suelen decir al leer sentencias como ésta...ya?, vale, pues sigo-
Bien, como iba diciendo, ambas cosas me han resultado igual de fáciles, y digo esto porque en ambas ocasiones, la opción de abandonar no se ha producido, en ningún momento se me ha pasado por la cabeza el "voy a dejar de adelgazar", que sí, que era el primer objetivo primordial y básico, yo no podía seguir con 180 kilotones de peso. Así que, un buen día dije...hasta aquí!. Y, por primera vez en 47 años, me propuse adelgazar. Y vaya que si adelgacé. O, mejor dicho.... vaya cómo estoy adelgazando, porque esto no ha terminado ni mucho menos. Al final si le ves las orejas al lobo, todo es más sencillo. Los que me seguís desde los inicios de este blog sabéis que tuve señales inequívocas de que, o bien daba un giro a mi vida, o de lo contrario mis amigos tendrían un funeral inesperado. Y eso sería una gran putada para los amigos. Así que, un poquito de fuerza de voluntad, unido a amigas estupendas que se ofreden a echarte una mano desinteresadamente, en un añito, la tercera parte de mi peso de entonces ya es historia.
Y estaba lo del tabaco...empecé a fumar con 14 añitos, incrementando mi dosis de nicotina hasta los más de dos paquetes diarios que me fumaba hace unos meses. Mucha gente, amigos míos, me habían propuesto, insinuado, acojonado, intimidado...para que dejara de fumar. Todo con mucho cariño, pero, al final, para dejar de fumar, tienes que ser TÚ el que estés convencido de querer dejarlo. De otra forma es totalmente imposible, por mucho que te pongan los medios a tu alcance, por mucho que te busquen sustitutivos, por mucho que tus amigos te insistan...TIENES QUE QUERER DEJAR DE FUMAR. De otra forma, ni la imagen más absurda en una cajetilla alertándote de sus peligros podrá hacer que cambies de opinión. Ni siquiera un cigarrillo electrónico...
Ahora me encuentro muy bien físicamente. He empezado a correr sin notar cansancio, algo que la última vez que me ocurrió fue en blanco y negro, he ganado algo de peso al dejar el cigarrillo, pero no hay problema, se cómo volver a perderlo. Al fin y al cabo, lo importante es sentirte a gusto contigo mismo. Y yo, después de más de 30 años, lo he conseguido. Gracias Rita, gracias Rocío. Gracias a todos mis amigos de verdad que están ahí, por si recaigo para recogerme y volverme a poner en el buen camino. Gracias a todos.
lunes, 5 de enero de 2015
Navidad, Ansiedad, Dulce Navidad...
Semana 66
Peso: 123,1 kg.
Llevaba tiempo sin escribir, y lo cierto es que lo echaba en falta. Desde que tomé la decisión de dejar de fumar, mi médico, mi enfermera y yo decidimos dejar aparcada un tanto la dieta, para centrarnos en lo que en este momento es realmente importante para mi salud.
Sabía positivamente que este proceso iba a repercutir en mi tempo de adelgazamiento. Todo el mundo coincidía en que ganaría peso. Entre 7 y 15 kg. estaban las apuestas...pues bien, tras casi 3 meses sin fumar, he recuperado unos 9 kilos, lo cual no es en absoluto preocupante, y menos al ver que, en el peor periodo del año para estas cosas, la Navidad, apenas he ganado un kilillo.
Y es que son fechas muy duras para dejar de fumar, sobre todo si no te gustan estas fiestas. La melancolía, la tristeza, las decepciones de la gente que menos te esperas, las estresantes reuniones familiares...todo produce ansiedad. Y esa ansiedad antes la paliaba con unas cuantas caladas a un cigarrillo, pero ahora todo eso cambió. ¿Y qué te queda? Pues efectivamente, la comida y/o la bebida. Por vez primera en años me he comprado para casa un paquete de patatas fritas, o uno de cacahuetes. Y todo ello para no tener que recurrir a la cerveza, el otro ansiolítico sin receta que me queda. Y aún así alguna que otra ha caído también.
Todo ello unido a las mencionadas reuniones familiares, casi siempre pantagruélicas, las cañitas con amigos, más cañitas con amigos, los vermuts improvisados, las reuniones con gente que no ves nada más que en estas fechas...todo junto hace que hasta el más pintado se vaya con unos cuantos kilos de más estos días. Por eso me doy con un cantito en los dientes al haber sido capaz de mantener mi peso en esos 123 kg. que marcaba mi báscula esta mañana. O lo que es lo mismo, sólo tres más de los que tenía en mi última entrada del blog, a finales de noviembre.
Ya se acaban las navidades, ya volvemos a la rutina, y ya es hora de retomar una dieta moderada que me ayude a perder lo ganado estos meses. Seguro que lo conseguimos.
Peso: 123,1 kg.
Llevaba tiempo sin escribir, y lo cierto es que lo echaba en falta. Desde que tomé la decisión de dejar de fumar, mi médico, mi enfermera y yo decidimos dejar aparcada un tanto la dieta, para centrarnos en lo que en este momento es realmente importante para mi salud.
Sabía positivamente que este proceso iba a repercutir en mi tempo de adelgazamiento. Todo el mundo coincidía en que ganaría peso. Entre 7 y 15 kg. estaban las apuestas...pues bien, tras casi 3 meses sin fumar, he recuperado unos 9 kilos, lo cual no es en absoluto preocupante, y menos al ver que, en el peor periodo del año para estas cosas, la Navidad, apenas he ganado un kilillo.
Y es que son fechas muy duras para dejar de fumar, sobre todo si no te gustan estas fiestas. La melancolía, la tristeza, las decepciones de la gente que menos te esperas, las estresantes reuniones familiares...todo produce ansiedad. Y esa ansiedad antes la paliaba con unas cuantas caladas a un cigarrillo, pero ahora todo eso cambió. ¿Y qué te queda? Pues efectivamente, la comida y/o la bebida. Por vez primera en años me he comprado para casa un paquete de patatas fritas, o uno de cacahuetes. Y todo ello para no tener que recurrir a la cerveza, el otro ansiolítico sin receta que me queda. Y aún así alguna que otra ha caído también.
Todo ello unido a las mencionadas reuniones familiares, casi siempre pantagruélicas, las cañitas con amigos, más cañitas con amigos, los vermuts improvisados, las reuniones con gente que no ves nada más que en estas fechas...todo junto hace que hasta el más pintado se vaya con unos cuantos kilos de más estos días. Por eso me doy con un cantito en los dientes al haber sido capaz de mantener mi peso en esos 123 kg. que marcaba mi báscula esta mañana. O lo que es lo mismo, sólo tres más de los que tenía en mi última entrada del blog, a finales de noviembre.
Ya se acaban las navidades, ya volvemos a la rutina, y ya es hora de retomar una dieta moderada que me ayude a perder lo ganado estos meses. Seguro que lo conseguimos.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Los beneficios de dejar de fumar
Semana 60
Peso: 120,0 kg.
Así a lo tonto, y como quien no quiere la cosa, llevo mes y medio sin encenderme un cigarrillo. 45 días. Más de 2.000 cigarrillos no fumados....más de 500 € de ahorro! Ya sólo por eso merecería la pena, pero hay más, mucho más...
Me aseguraron que en una semana mejorarían mis sentidos del gusto y el olfato. Y os garantizo que es impresionante. De hecho, a veces demasiado impresionante, ya que la comida te gusta más, por lo que comes más, y cuando comes más...pues eso, pero vaya, que en estos momentos es lo que menos te preocupa. Has vuelto a recuperar el sabor de las comidas! Y en cuanto al olfato...es impresionante. Nunca, jamás en mi vida, había sentido el olor del tabaco en otra persona. Ahora ya sí.
Me garantizaron que el mono físico de la nicotina desaparecería en tres o cuatro días...y así fue! De repente ya no es el cuerpo el que te pide drogas, es tu puñetera cabecita la que te quiere confundir, ese mono psíquico que sigue ahí por tiempo indefinido, pero que es más fácil de combatir que el otro. Una amiga mía a la que quiero un montón, y que me está ayudando en todo este proceso, me dijo que los monos duran 30 segundos, que si eres capaz de resistir esa minucia de tiempo, tienes mucho ganado. Y llevaba razón.
Me contaron que mis pulmones responderían mejor a los pocos días de dejar de machacarlos con nicotina y demás porquerías....y joder, nuevamente tuvieron razón! Cuando salgo a caminar, suelo hacer tramos corriendo suave. Pues bien, ya no me canso como antes. O, mejor dicho, mi cansancio ya no proviene de mi capacidad pulmonar, sino del peso que todavía acarreo. Pero ya habrá tiempo de poner remedio a eso.
Pero si además de todo esto, estás en una situación económica delicada, el dejar de fumar te supone casi un sobresueldo como es en mi caso!! Es triste reconocerlo, pero estaba pagando de tabaco tanto como alquiler de mi casa. Acojona y desespera pensarlo a toro pasado, darte cuenta de la cantidad de pasta que has tirado por el retrete. todos los días, 10 euracos. Dos solomillos. Cinco pintas de cerveza el día de la pinta. Cinco camisetas básicas del Decathlon. Kilo y medio de langostinos...para qué seguir, seguro que tú, estimado lector, ya tienes alguna que otra comparativa en mente. Pues eso es lo que yo tiraba a la basura cada día.
Que sí, que se engorda al dejar de fumar. Doy fe de ello, llevo unos 4 kilos y pico desde que decidí dejar los malos humos, pero....como decimos en La Rioja...qué chorra más da? Ya tendremos tiempo de quitárnoslos de encima. Yo ya se cómo se hacen esas cosas, y mis ángeles de la guarda sigue ahí vigilantes. Por eso las quiero tanto. Y les doy mi corazón.
Peso: 120,0 kg.
Así a lo tonto, y como quien no quiere la cosa, llevo mes y medio sin encenderme un cigarrillo. 45 días. Más de 2.000 cigarrillos no fumados....más de 500 € de ahorro! Ya sólo por eso merecería la pena, pero hay más, mucho más...
Me aseguraron que en una semana mejorarían mis sentidos del gusto y el olfato. Y os garantizo que es impresionante. De hecho, a veces demasiado impresionante, ya que la comida te gusta más, por lo que comes más, y cuando comes más...pues eso, pero vaya, que en estos momentos es lo que menos te preocupa. Has vuelto a recuperar el sabor de las comidas! Y en cuanto al olfato...es impresionante. Nunca, jamás en mi vida, había sentido el olor del tabaco en otra persona. Ahora ya sí.
Me garantizaron que el mono físico de la nicotina desaparecería en tres o cuatro días...y así fue! De repente ya no es el cuerpo el que te pide drogas, es tu puñetera cabecita la que te quiere confundir, ese mono psíquico que sigue ahí por tiempo indefinido, pero que es más fácil de combatir que el otro. Una amiga mía a la que quiero un montón, y que me está ayudando en todo este proceso, me dijo que los monos duran 30 segundos, que si eres capaz de resistir esa minucia de tiempo, tienes mucho ganado. Y llevaba razón.
![]() |
| 500 euros en mes y medio...merece o no la pena? |
Pero si además de todo esto, estás en una situación económica delicada, el dejar de fumar te supone casi un sobresueldo como es en mi caso!! Es triste reconocerlo, pero estaba pagando de tabaco tanto como alquiler de mi casa. Acojona y desespera pensarlo a toro pasado, darte cuenta de la cantidad de pasta que has tirado por el retrete. todos los días, 10 euracos. Dos solomillos. Cinco pintas de cerveza el día de la pinta. Cinco camisetas básicas del Decathlon. Kilo y medio de langostinos...para qué seguir, seguro que tú, estimado lector, ya tienes alguna que otra comparativa en mente. Pues eso es lo que yo tiraba a la basura cada día.
Que sí, que se engorda al dejar de fumar. Doy fe de ello, llevo unos 4 kilos y pico desde que decidí dejar los malos humos, pero....como decimos en La Rioja...qué chorra más da? Ya tendremos tiempo de quitárnoslos de encima. Yo ya se cómo se hacen esas cosas, y mis ángeles de la guarda sigue ahí vigilantes. Por eso las quiero tanto. Y les doy mi corazón.
martes, 28 de octubre de 2014
Dos semanas sin malos humos...
Semana 56
Peso: 117,4 kg.
Pues nada, aquí estoy, en mi decimosexto día sin fumar...ciertamente no fue la elección más inteligente de mi vida, intentar dejar de fumar mientras estoy intentando bajar peso, pero, si eres exfumador, sabrás que este tipo de decisiones las tomas en la mayoría de las veces por las bravas. Aquí te pillo, aquí te mato. O, en mi caso, fijarme una fecha en el horizonte (el 12 de octubre en este caso) para encenderme mi último cigarrillo.
Y, claro está, he engordado. Pero eso ahora mismo es lo que menos me importa. Y lo que es mejor, es lo que menos le importa a mi médico y a mi enfermera. No es que sea mejor o peor...simplemente me siento arropado, comprendido...somos una piña! Como se dice en mi pueblo, lo primero es lo primero. Ahora mismo lo que realmente importa es quitarme un vicio que arrastro desde los 13 años, es decir, cuando la tele era en blanco y negro. ¿Que puedo ganar unos kilos en el intento? Pues ya me los quitaré, no hay problema.
De todas formas, gané dos kilos la primera semana sin fumar, pero en la segunda conseguí estabilizarme, perdiendo 100 gramillos de nada, pero que en este caso eran todo un mundo. Y estoy muy feliz por lo que he logrado, inmensamente feliz, absolutamente feliz...absolutamente quizás sea exagerar...echo de menos ciertas cosas, ciertos apoyos...es el problema de crearte expectativas, que como casi siempre, casi nunca se cumplen. Yo he puesto toda la ilusión del mundo en esta aventura, pero a veces esa ilusión no la comparte la gente que quieres al mismo nivel que tú...Pero me da igual, yo tengo muy claro lo que estoy haciendo, que lo hago en el momento que yo he creído oportuno, y que de momento está funcionando, al igual que funcionó y sigue funcionando lo de perder peso. Y ya está. Que no me voy a volver loco. No tengo prisa en lo del peso, ya he alcanzado un volúmen que hace más de 10 años no tenía. Obviamente no me voy a parar aquí, pero ahora considero mucho más importante mi lucha cotra el tabaco. Y la estoy ganando. Y la voy a ganar. Y lo he hecho en el momento justo. Justo en el momento en el que decidí que era el momento. Y no hay más.
Peso: 117,4 kg.
Pues nada, aquí estoy, en mi decimosexto día sin fumar...ciertamente no fue la elección más inteligente de mi vida, intentar dejar de fumar mientras estoy intentando bajar peso, pero, si eres exfumador, sabrás que este tipo de decisiones las tomas en la mayoría de las veces por las bravas. Aquí te pillo, aquí te mato. O, en mi caso, fijarme una fecha en el horizonte (el 12 de octubre en este caso) para encenderme mi último cigarrillo.
Y, claro está, he engordado. Pero eso ahora mismo es lo que menos me importa. Y lo que es mejor, es lo que menos le importa a mi médico y a mi enfermera. No es que sea mejor o peor...simplemente me siento arropado, comprendido...somos una piña! Como se dice en mi pueblo, lo primero es lo primero. Ahora mismo lo que realmente importa es quitarme un vicio que arrastro desde los 13 años, es decir, cuando la tele era en blanco y negro. ¿Que puedo ganar unos kilos en el intento? Pues ya me los quitaré, no hay problema.
De todas formas, gané dos kilos la primera semana sin fumar, pero en la segunda conseguí estabilizarme, perdiendo 100 gramillos de nada, pero que en este caso eran todo un mundo. Y estoy muy feliz por lo que he logrado, inmensamente feliz, absolutamente feliz...absolutamente quizás sea exagerar...echo de menos ciertas cosas, ciertos apoyos...es el problema de crearte expectativas, que como casi siempre, casi nunca se cumplen. Yo he puesto toda la ilusión del mundo en esta aventura, pero a veces esa ilusión no la comparte la gente que quieres al mismo nivel que tú...Pero me da igual, yo tengo muy claro lo que estoy haciendo, que lo hago en el momento que yo he creído oportuno, y que de momento está funcionando, al igual que funcionó y sigue funcionando lo de perder peso. Y ya está. Que no me voy a volver loco. No tengo prisa en lo del peso, ya he alcanzado un volúmen que hace más de 10 años no tenía. Obviamente no me voy a parar aquí, pero ahora considero mucho más importante mi lucha cotra el tabaco. Y la estoy ganando. Y la voy a ganar. Y lo he hecho en el momento justo. Justo en el momento en el que decidí que era el momento. Y no hay más.
miércoles, 15 de octubre de 2014
Vuelta a la rutina...y un nuevo reto
Semana 54
Peso: 115,6 kg.
Pues nada, que así a lo tonto, ya está aquí el otoño, y con él se acabó la relajación veraniega, se acabó salir a todas horas, estamos de vuelta en la rutina del buen comer, que no dieta.
Y en cierto modo lo estaba deseando. En estos meses estivales apenas han caído 4 kilos de peso, lo que al principio me costaba un par de semanas, y en el fondo echo de menos volver a ver bajar el numerito de la báscula con más asiduedad. Lógicamente, no vamos a volver a ser tan estrictos como hace ahora un año, pero sí que van a verse reducidas las cervecitas a deshoras, y vamos a intentar ceñirnos a la dieta marcada por mi médico, más que dieta una serie de pautas semanales combinando distintos grupos de alimentos.
Estas dos primeras semanas de octubre han ido según lo previsto: he perdido un total de 1,700 kg., que hubieran sido alguno más de no haber sido por el pantagruélico fin de semana que me he pegado con unos amigos en una casa rural en un pueblecito de Soria....todo un homenaje al buen comer y el buen beber. No entraré en detalles para no poneros los dientes largos, sólo decir que pensé que volvería a casa con 3 o 4 kilos de más...aunque al final fue medio kilito menos en el total de la semana!
Un nuevo reto
Desde que empecé el régimen, y sobre todo, desde que empezó a dar resultado, mucha gente me decía aquello de..."ahora sólo te queda dejar de fumar", a lo que yo siempre respondía que soy un hombre, y no se hacer dos cosas a la vez, ;) pero que en cuanto adelgazara lo suficiente, mi siguiente reto sería ese. Y, tras un año adelgazando, y viendo que ya no me cuesta esfuerzo el ceñirme a las comidas sanas, he considerado que ha llegado el momento de afrontar esta nueva aventura. Y lo hago porque me he dado cuenta de que tengo una fuerza de voluntad que ni yo mismo imaginaba, porque si he sido capaz de quitarme más de 60 kilos de peso sería capaz de cualquier cosa. Lo hago porque por fin me creo que lo puedo hacer. Algo inimaginable hace unos meses.
Estoy en mi tercer día sin tabaco, y tengo que decir que está siendo duro, pero no tanto como imaginaba. De momento lo voy a hacer a pelo, sin ningún tipo de ayuda externa más allá de los consejos de profesionales amigos. Nada de pastillas, nada de parches, nada de chicles. Con un par. Como si fuera de Bilbao. Aivalahostia.
Peso: 115,6 kg.
![]() |
| La curva se suaviza. Ahora, un pequeño tirón hasta Navidad. |
Y en cierto modo lo estaba deseando. En estos meses estivales apenas han caído 4 kilos de peso, lo que al principio me costaba un par de semanas, y en el fondo echo de menos volver a ver bajar el numerito de la báscula con más asiduedad. Lógicamente, no vamos a volver a ser tan estrictos como hace ahora un año, pero sí que van a verse reducidas las cervecitas a deshoras, y vamos a intentar ceñirnos a la dieta marcada por mi médico, más que dieta una serie de pautas semanales combinando distintos grupos de alimentos.
Estas dos primeras semanas de octubre han ido según lo previsto: he perdido un total de 1,700 kg., que hubieran sido alguno más de no haber sido por el pantagruélico fin de semana que me he pegado con unos amigos en una casa rural en un pueblecito de Soria....todo un homenaje al buen comer y el buen beber. No entraré en detalles para no poneros los dientes largos, sólo decir que pensé que volvería a casa con 3 o 4 kilos de más...aunque al final fue medio kilito menos en el total de la semana!
Un nuevo reto
Desde que empecé el régimen, y sobre todo, desde que empezó a dar resultado, mucha gente me decía aquello de..."ahora sólo te queda dejar de fumar", a lo que yo siempre respondía que soy un hombre, y no se hacer dos cosas a la vez, ;) pero que en cuanto adelgazara lo suficiente, mi siguiente reto sería ese. Y, tras un año adelgazando, y viendo que ya no me cuesta esfuerzo el ceñirme a las comidas sanas, he considerado que ha llegado el momento de afrontar esta nueva aventura. Y lo hago porque me he dado cuenta de que tengo una fuerza de voluntad que ni yo mismo imaginaba, porque si he sido capaz de quitarme más de 60 kilos de peso sería capaz de cualquier cosa. Lo hago porque por fin me creo que lo puedo hacer. Algo inimaginable hace unos meses.
Estoy en mi tercer día sin tabaco, y tengo que decir que está siendo duro, pero no tanto como imaginaba. De momento lo voy a hacer a pelo, sin ningún tipo de ayuda externa más allá de los consejos de profesionales amigos. Nada de pastillas, nada de parches, nada de chicles. Con un par. Como si fuera de Bilbao. Aivalahostia.
miércoles, 1 de octubre de 2014
Autoestima
Semana 52
Peso: 117,3 kg.
Hoy, 1 de octubre de 2014, hace exactamente un añito desde que empecé esta aventura. 52 semanas, 365 días y 62 kilos después hoy no voy a hablaros de lo que he perdido, como viene siendo habitual, sino de lo mucho que he ganado.
He ganado en salud. Mi cuerpo hoy hace un año era una bomba a punto de explotar, y lo podría haber hecho por diferentes causas, todas ellas ligadas a la obesidad. Mi corazón necesitaba un esfuerzo extra para mover todo ese peso, mis pulmones se fatigaban al no poder respirar correctamente, mis articulaciones sufrían horrores con semejante carga...Hoy en día, todo ello ha quedado, si no evitado del todo, al menos muy minimizado. Antes no podía andar 5 minutos seguidos, actualmente puedo estar más de 2 horas sin cansarme.
He ganado en seguridad. A pesar del mito del gordito alegre, abierto y dicharachero, yo era una persona muy retraída, muy insegura, siempre pensaba en las cosas malas que la gente veía de mí, nunca en las buenas. Hoy todo eso ha cambiado, me siento seguro, como Pepe Reina en los anuncios de la tele. Voy con la cabeza alta por la calle, me relaciono más que nunca, y he perdido parte de esa timidez innata que padecía.
He ganado en el aspecto físico. En los dos sentidos. Por un lado, ya no me miro en el espejo y veo una horripilante bola de sebo con patas, Ahora, dentro de mi fealdad, me siento guapo. Y, por otro lado, vuelvo a considerarme al menos un poco deportista. Ya no sólo por las caminatas que me doy todas las mañanas (en un año he caminado más de 3.000 km., puede que más que en el resto de mi vida junta...) sino porque también juego al pádel, heredando y transformando la afición que antaño tenía por el tenis.
Pero, sobre todo, he ganado en AUTOESTIMA. Nunca me he querido, siempre he rechazado mi cuerpo, mi imagen, en ocasiones hasta mi forma de ser y de actuar ante la vida, pero ahora por fin puedo decir que me quiero, y mucho.
Antes de terminar, habréis notado que estas dos semanas he ganado también...algo más de un kilito de peso! No pasa nada, una semana de fiestas pasa factura a cualquiera, y la tregua veraniega que pactamos entre mi médico y yo ha llegado a su fin, por lo que volvemos al redil. Obviamente, no de una forma tan espartana como al principio, pero se acabaron las cervezas a deshoras y el desorden en las comidas. Volvemos a la fruta y los yogures, y a no picar entre horas. Estoy convencido que en mi próxima entrega habrá una notable diferencia de peso.
Peso: 117,3 kg.
![]() |
| Era difícil verme sonreir en una foto hace un año... |
Hoy, 1 de octubre de 2014, hace exactamente un añito desde que empecé esta aventura. 52 semanas, 365 días y 62 kilos después hoy no voy a hablaros de lo que he perdido, como viene siendo habitual, sino de lo mucho que he ganado.
He ganado en salud. Mi cuerpo hoy hace un año era una bomba a punto de explotar, y lo podría haber hecho por diferentes causas, todas ellas ligadas a la obesidad. Mi corazón necesitaba un esfuerzo extra para mover todo ese peso, mis pulmones se fatigaban al no poder respirar correctamente, mis articulaciones sufrían horrores con semejante carga...Hoy en día, todo ello ha quedado, si no evitado del todo, al menos muy minimizado. Antes no podía andar 5 minutos seguidos, actualmente puedo estar más de 2 horas sin cansarme.
He ganado en seguridad. A pesar del mito del gordito alegre, abierto y dicharachero, yo era una persona muy retraída, muy insegura, siempre pensaba en las cosas malas que la gente veía de mí, nunca en las buenas. Hoy todo eso ha cambiado, me siento seguro, como Pepe Reina en los anuncios de la tele. Voy con la cabeza alta por la calle, me relaciono más que nunca, y he perdido parte de esa timidez innata que padecía.
He ganado en el aspecto físico. En los dos sentidos. Por un lado, ya no me miro en el espejo y veo una horripilante bola de sebo con patas, Ahora, dentro de mi fealdad, me siento guapo. Y, por otro lado, vuelvo a considerarme al menos un poco deportista. Ya no sólo por las caminatas que me doy todas las mañanas (en un año he caminado más de 3.000 km., puede que más que en el resto de mi vida junta...) sino porque también juego al pádel, heredando y transformando la afición que antaño tenía por el tenis.
Pero, sobre todo, he ganado en AUTOESTIMA. Nunca me he querido, siempre he rechazado mi cuerpo, mi imagen, en ocasiones hasta mi forma de ser y de actuar ante la vida, pero ahora por fin puedo decir que me quiero, y mucho.
Antes de terminar, habréis notado que estas dos semanas he ganado también...algo más de un kilito de peso! No pasa nada, una semana de fiestas pasa factura a cualquiera, y la tregua veraniega que pactamos entre mi médico y yo ha llegado a su fin, por lo que volvemos al redil. Obviamente, no de una forma tan espartana como al principio, pero se acabaron las cervezas a deshoras y el desorden en las comidas. Volvemos a la fruta y los yogures, y a no picar entre horas. Estoy convencido que en mi próxima entrega habrá una notable diferencia de peso.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







