lunes, 21 de abril de 2014

Ya no soy mórbido!

Semana 30
Peso: 123,6 kg.

El índice de masa corporal (IMC) es un método simple y ampliamente usado para estimar la proporción de grasa corporal. Se calcula dividiendo el peso del sujeto (en kilogramos) por el cuadrado de su altura (en metros). La cifra resultante nos dirá en qué grado de sobrepeso estamos, si es que lo estamos. Recuerdo la primera vez que me atreví a pesarme, bien avanzado el mes de octubre, cuando ya llevaba tres semanas de régimen, y el cambio físico empezaba a ser visible. Mi IMC era entonces de 51,2, o lo que es lo mismo, tenía todas las papeletas para largarme al otro barrio de un jamacuco, ya que pasando de 40 se considera obesidad mórbida, o dicho de otra manera más llana, estaba gordo de cojones.

Pero desde hace unas semanas, he cruzado la línea que divide la obesidad mórbida con la obesidad de grado II, y estoy en rumbo hacia la de grado I, ya que ahora mismo estoy en 38,1, y la siguiente parada es 35. O dicho de otra forma, estoy reduciendo paulatinamente los riesgos que conlleva la obesidad. Y nada me hace más feliz.

Estuve el otro día reorganizando mi armario, y no menos de una docena de pantalones y un número ingente de camisas y polos acabaron en bolsas en el trastero, ya que, como podéis comprobar en la fotillo de arriba, como que no sería factible usarlos por la calle... Supongo que acabarán en alguna organización benéfica, aunque tengo mis dudas de que haya gente con necesidades de mi (ex)tamaño. Probablemente, el pantalón vaquero de la foto acabe como el del gran David de Jorge, el cocinero vasco que llegó a pesar 267 kilotones, ya que ha decidido enmarcarlos para no olvidarse de lo que fue y no quiere volver a ser.

Casi no hay día en el que alguien me pare por la calle y me pregunte por el secreto de mi éxito. Y siempre digo lo mismo: aprender a comer bien y hacer ejercicio. Así de fácil...y de difícil en ocasiones. En mi caso se da además la circunstancia de que nunca he tenido fuerza de voluntad, o al menos la desconocía. El verle las orejas al lobo me vino de maravilla, no hay como sentir miedo a lo que te pueda pasar para dar el paso. Y es en este momento cuando mis amigos más cercanos, los que más quiero, se preguntan porqué no hago lo mismo con el tabaco...

Dadme tiempo, de verdad. A veces siento que estoy desilusionando a algunas personas a las que adoro, que pensaban que porque era capaz de perder peso era capaz de todo, pero mis superpoderes tienen, como todo en esta vida, un límite. Nadie es infalible, y yo el primero, y si bien estoy reduciendo considerablemente los cigarrillos que me fumo diariamente, gracias al cigarrillo electrónico que me regalaron unas amigas que me quieren de verdad, todavía no estoy mentalizado para dar ese paso importantísimo. Pero estoy en el camino, no os quepa duda.

En cuanto a mi peso estas dos últimas semanas, he perdido la bonita cifra de 2,7 kilos, una barbaridad para la dieta que estoy llevando estas semanas de estabilización. Si a eso añadimos todo lo que va a ser imposible quitarme sin pasar por quirófano, es alucinante. El problema es que, por lo que voy sondeando, la operación no la cubre la Seguridad Social, ya que la consideran de estética. Tócate los cojones. Si me quiero cambiar de sexo, no hay problema, tetas nuevas, corte de colgajos y demás a costa del erario público, pero si lo que pretendo es eliminar todo ese pellejo que se me está acumulando en vientre y papada, a pasar por caja....En fin...

lunes, 7 de abril de 2014

Paseos saludables

Semana 28
Péso: 126,3 kg.

Hace unas semanas, una buena amiga me habló de los denominados Paseos Saludables, una iniciativa del Gobierno de La Rioja cuyo objetivo es, y cito textualmente, aumentar y mantener niveles adecuados de actividad física saludable para lograr el mejor estado de salud y bienestar de la población riojana, por medio de una actividad en la que puedan participar personas de todas las edades y condición física. Conocedora de mi afición a las caminatas, sabía que no caería en saco roto su propuesta, y que me apuntaría encantado a la misma.

La primera sorpresa que me llevé al ver el cartel es que esta es ya la sexta edición, y yo sin enterarme. Cierto es que los últimos cinco años lo saludable y yo no nos llevábamos demasiado bien. Los organizadores han planificado seis rutas, a realizar los domingos de los meses de abril y mayo, aptos para casi cualquiera con ganas de hacer un poco de deporte en buena compañía. Son recorridos entre 10 y 13 km. por los alrededores de la ciudad de Logroño, y este domingo se celebró el primero.

Yo iba a ir sí o sí, pero me dije...y si lo pregono en el Facebook a ver quién se apunta? Y fueron un buen puñado de amigos los que se animaron, y otros que aparecieron por sorpresa. Lástima de las bajas de última hora... Y así fue como ayer domingo nos plantamos en la línea de salida media docena de adultos y dos niños dispuestos a recorrer los 11,5 kilómetros del trayecto marcado. Yo alucinaba con el poder de convocatoria...cerca de 2.400 personas acudimos a la cita!! La mañana además había salido fantástica, con un sol radiante...demasiado fantástica, ya que el calor apretó de lo lindo en todo el recorrido, haciendo un poco mas duro el camino, pero todos, incluídos los niños, aguantamos como campeones.

La organización fue estupenda. En los tramos de ciudad paraban el tráfico, al comienzo de la marcha nos regalaron a cada uno una mochilita con un botellín de agua, a mitad de camino nos obsequiaron con peras de Rincón de Soto y otro botellín de agua, y al finalizar nos regalaron una botellita de aceite de oliva riojano. Cierto es que las previsiones desbordaron a la organización, y alguno se quedó sin peras, pero quién iba a imaginar tal avalancha de gente?

El próximo domingo día 13 es el segundo de los paseos, que recorrerá la desembocadura del río Iregua y las huertas de Varea, con un recorrido de unos 12 kilómetros. Por supuesto, y si nada me lo impide, allí estaré, y espero contar de nuevo con un buen puñado de amigos como ayer, ya que convirtieron un esfuerzo físico en una agradable charla de más de dos horas, sólo interrumpida en los tramos de fuerte desnivel, en la que de repente todos calladitos ;)

Para más información, podéis segurles por Facebook o por Twitter.

En cuanto a la mi batalla particular contra los kilos, en estas dos semanas he perdido 1,200, realmente perdidos en la primera de ellas, ya que esta última me he mantenido igual, ya que mi médico, tan maja ella, me dió cuartelillo y me propuso una dieta de estabilización en la que pude comer casi de todo. Pero no importa, todo lo contrario, de vez en cuando vienen muy bien unas alegrías al cuerpo, y he sido capaz de comer en condiciones y no ganar ni un gramo.

En fin, que no me enrrollo más. Os dejo unas fotillos de la marcha de ayer. Sí, ya se que mis amigos del Facebook estarán hartos de verlas, así que éstos están exentos de tragárselas de nuevo. :D

Las caras lo dicen todo...

La marabunta, iniciando el camino

Aquí estoy yo, con mi camiseta 5XL que no me hace justicia ;)

lunes, 24 de marzo de 2014

Creo que necesito ropa nueva

Semana 26
Peso: 127,5 kg.

Sabía yo que esto de adelgazar me iba a salir caro. Perder entre 25 y 40 centímetros ya de los parámetros habituales (tórax-cintura-cadera) ha provocado que casi toda mi ropa me siente en estos momentos como el culo. Me sobra por todas partes. Claro que, como esto sigue adelante, no veía el punto de inflexión en el cual dejara de vertir prendas que ahora parecen sotanas para hacerlo con prendas más adecuadas a mi nueva talla. Eso de gastarme una pasta en camisas y pantalones para que en un mes me queden grandes como que no, sobre todo dada mi actual situación económica.
A Natalia la quiero tanto que me la llevo puesta.

Pero todo tiene un límite. Hasta ahora, como era invierno, era más sencillo disimular el tamaño de las mismas, un buen abrigo oculta todo, aunque éste te quede grande de por sí. Pero ahora que llega el buen tiempo la cosa se complica. Ahora todo se ve, y dado que me estoy quedando con un cuerpo digamos extraño, (hay partes del mismo que es imposible quitar sin recurrir a la cirugía, como la riñonera de piel que se me ha formado) no me queda otra que renovar mi armario.

Claro que el problema sigue estando ahí, para la gran mayoría de marcas de ropa y de tiendas, sigo siendo un gordo rechoncho, y no merece la pena hacer tallas para gente como yo, así que tendré que seguir, por un tiempo, recurriendo a los cauces habituales, es decir, el par de perchas de tallas grandes del C&A y las cuatro tiendas especializadas (y caras de cojones) vía internet para gordos.

Esta semana iré a averiguar cuáles son mis tallas actuales. Por la ropa que he rescatado del trastero de hace años, calculo que andaré ahora rozando la XXL en camisas y polos, y alrededor de la 56-58 en pantalones, algo que me enorgullece después de haber vestido 5XL y la 70 respectivamente, pero continúa siendo un problema. El señor Amancio Ortega no está por la labor de satisfacer mis necesidades, así que mucho me temo que mi economía temblará en las próximas semanas. De todas formas, es indescriptible la satisfacción que voy a sentir al vestirme con prendas impensables hace unos meses.

Dejando a un lado el tema, estas dos semanas he conseguido reducir mi peso en 2,5 kilos, o lo que es lo mismo, ya empiezo a perder peso casi como la gente normal. Cierto es que mi médico (¿os he dicho que la quiero con locura? :) ) ha suavizado un poco la dieta estas últimas semanas, y estoy comiendo ya casi prácticamente de todo. Eso sí, con mesura.

Ahora se avecinan días difíciles, ya que a mogollón de gente querida le ha dado por cumplir años en la última semana de marzo (incluso a mí), pero bueno, estoy convencido que superaré la prueba con nota, y si no, no hay problema, abril es mucho más relajado en acontecimientos.

lunes, 10 de marzo de 2014

Crema de verduras

Semana 24
Peso: 130,0 kg.

Los que me conocéis a fondo, sabéis de mi animadversión a las verduras. En realidad no es que no me gusten, digamos que soy un tipo con un paladar exclusivo, que rechaza determinadas texturas, sobre todo en lo que a fruta y verdura se refiere. Por poner un ejemplo, me encanta el zumo de naranja, los caramelos de naranja, los refrescos de naranja...pero soy incapaz de llevarme una naranja a la boca. Sí, vale: soy un rarito.

Y es en este momento cuando surge la pregunta del millón...¿cómo coño ha hecho este tío para adelgazar sin apenas probar fruta y verdura? El tema fruta lo soluciono con la manzana, que es de las poquitas que me puedo llevar a la boca sin rechazo. De hecho, me encanta. Peras y plátanos son otras opciones, pero muy esporádicas. En cuanto a la verdura, mi médico me aceptó setas y champiñones como animal de compañía, lo que unido a los pimientos rojos, que no verdes (sí, muy rarito) facilitaba el aporte verde a mi maltrecho cuerpo.

Y en esto que apareció la figura de mi madre. Llevaba muuucho timpo insistiéndome, cuando iba a comer a su casa, en que probara su puré de verduras, a lo cual siempre me había mostrado completamente reacio. Pero claro, tu médico te insiste en los beneficios de la verdura, y al final no te queda más remedio que hacer de tripas corazón y probarlo. Para mi sorpresa, lo caté y....estaba cojonudo! Mi madre siempre se empeñaba en enumerarme los ingredientes cual lista de los Reyes Godos, a lo cual siempre le decía que parara, que ojos que no ven... (o en este caso, oídos que no escuchan...)

Así que, cual niño pequeño al que se lo tienen que dar todo pasado para que coma, comencé a llevarme tuppers con la susodicha crema de verduras, y hoy me he decidido a compartir la receta con todos vosotros. Sé que más de uno va a decirme que tal o cual verdura no es conveniente para el régimen, que sería mejor y más sano cambiar tal o cual cosa...pero me da igual, a mí me gusta como es, y si es bueno o malo para adelgazar, a las pruebas me remito, Señoría...

Ingredientes (para unas 10 raciones):
· 3 calabacines
· 3-4 zanahorias
· 1/2 calabaza pequeña
· 1 cebolla
· 4 ajos
· 250 gr. de alubia verde
· 1 pimiento rojo grande
· 2 patatas pequeñas
· 1 puerro
· Aceite
· Sal
· Pimentón picante

Preparación:
Se trocean todas las verduras y se ponen a cocer con agua que las cubra, no demasiada para que quede una crema espesa. el tiempo de cocción ya dependerá de cada cocina, mi madre calcula que una hora y media en cazuela normal y fuego eléctrico, pero en olla express será otro cantar.

Una vez cocidas las verduras, cogemos la batidora y lo trituramos bien todo, hasta lograr una consistencia cremosa y evitando las fibras que pudiera proporcionarnos el puerro u otras verduras. Mientras, en una sartén, calentamos aceite y freímos pimentón picante al gusto, con cuidado de que no se nos queme, y lo añadimos a las verduras. Y voilá!
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Como véis, muy sencillo de preparar. Ni que decir tiene que podemos añadir o quitar otras verduras, eso ya va con el gusto de cada uno, o de que nos hayamos acordado de comprarlas todas. El resultado será parecido, una exquisita crema a prueba del mayor antiverduras del mundo. ¿Que sin el sofrito de pimentón sería mucho más eficiente? No lo dudo, pero el puntito picante y el sabor que le aporta bien lo vale.

En cuanto a los resultados de estas dos semanas, han sido un total de 2,200 kilos los perdidos. Lógicamente la cosa se va tranquilizando, y ya no se ven las cifras espectaculares de meses atrás, pero lo importante es que sigue habiendo una línea descendente. También es cierto que mi nivel de relajación en estos momentos es mucho mayor. Al fin y al cabo, estoy logrando lo que cualquiera que quiera perder peso desea: hacerlo sin sufrir. Y yo cada día disfruto más de la vida.
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lunes, 24 de febrero de 2014

Pádel!

Semana 22
Peso: 132,2 kg.

Recuerdo perfectamente que, unos días antes de comenzar este proceso de adelgazamiento, comenté con mis amigos que una de las cosas que primero quería hacer cuando perdiera peso era jugar al pádel. El boom del juego me pilló ya entrado en carnes, y como ávido aficionado a todo aquel juego que consista en golpear una pelota con una pala o raqueta, me quedé fuera de juego.

Pero menos de cinco meses después, por fin puedo decirlo bien alto: ¡¡Ya juego al pádel!! El viernes pasado, por fin, uno de mis mayores anhelos pre-dieta se cumplió. Fueron poco más de 50 minutos los que disfruté intentando sobre todo cogerle las distancias a la pista y a la pala, ya que era la primera vez que tenía una en las manos. Y claro, es más grande que una de ping pong y más pequeña que una raqueta de tenis, por lo que pareció por momentos que los agujeros de la susodicha eran infinitamente más grandes de lo que son en realidad. Pero eso fue lo de menos. Lo más importante es que disfruté como un niño con zapatos nuevos, y si bien es verdad que mi movilidad, sobre todo lateral, todavía dista muchísimo de lo necesario para jugar bien, estoy convencido de que poco a poco lo lograré.

Lo más importante es que aguanté bastante bien en el aspecto físico durante la primera media hora, para ir progresivamente clavándome más y más en la pista, algo lógico después de al menos 10 años sin practicar un deporte colectivo. Se que poco a poco voy a ir ganando en agilidad, y que mis piernas, una vez no tengan que soportar tal burrada de kilos, irán mucho más livianas. No hay que olvidar que, aunque haya perdido más de 40 kilos, los ciento treintaypocos que me quedan no son moco de pavo.

Quiero dar las gracias una vez más a mis compis de partido y a pesar de ello amigos Jorge, María y Loreto, que se prestaron a que pudiera cumplir este pequeño sueño, el primero de unos cuantos que tengo en mi lista de "cosas que hacer cuando no esté gordo". Hacía mucho que no me sentía tan feliz.

Y, al día siguiente, con las agujetas correspondientes, caminata de 16 kilómetros al pantano de La Grajera, con otro buen puñado de buenos amigos, Leticia, Natalia y Juan...y es que me siento muy muy afortunado de estar rodeado de gente tan estupenda.

Por lo demás, esta semana han sido 1,100 kg. los que me he quitado, algo menos de lo habitual, pero total y absolutamente normal después de 22 semanas de régimen. Si mantuviera este ritmo, en julio pesaría alrededor de 110 kilos, por lo que me daría con un cantito en los piños.

lunes, 17 de febrero de 2014

Alcanzando la normalidad

Semana 21
Peso: 133,3 kg.

Después de todo este tiempo transcurrido, las sensaciones que tengo en estos momentos es que estoy llegando a un punto de normalidad que no había imaginado. Me explico: los primeros meses, tenía la dieta metida en la cabeza, todo lo que ingería lo hacía pensando en si debía o no, salir a andar por las mañanas era una obligación, autoimpuesta, eso sí, pero una obligación al fin y al cabo. Pero de un tiempo a esta parte me tomo las cosas de otra manera. La dieta está ya completamente integrada en mi vida, una vez he comprobado que se puede vivir sin excesos, y que muchas veces bastan una serie de pequeñas rutinas que no conllevan demasiado esfuerzo para sentirse bien con uno mismo, y lo que es más importante, perder peso a la vez.

Antes me saltaba la dieta a hurtadillas, sin decir nada a mi médico, y lo hacía en medio de un sentimiento de culpabilidad en ocasiones asfixiante. Y eran pequeñas chorradas, como tomarte una caña el día no señalado o comerte un poco de jamón a deshoras. Mi temor a que todo ello se viera reflejado en la báscula era terrible, y eso me impedía disfrutar de mis pequeños devaneos. Ahora todo eso ha cambiado. Sigo la dieta marcada de la manera más extricta posible, o mejor dicho, de la mejor manera que puedo. Pero si un día toca ir a la calle Laurel a comerse unos pinchos, voy y los disfruto como el primero, sin comeduras de tarro, aunque inconscientemente al día siguiente me meta un par de kilómetros más andando entre pecho y espalda, hecho del que mis amigos más avispados ya se han percatado.

Salir a caminar ya no es una obligación, es algo que deseo hacer, y esta semana, si nada se tuerce, empezaré a jugar al pádel, deporte que eclosionó cuando ya mi peso no era compatible con el mismo, y que estoy deseando probar desde entonces.

Respecto a mi peso actual, he perdido algo más de 3 kilos en las dos últimas semanas, y ya sin ropa (el peso que publico en cada entrada es el oficial de la farmacia) empiezo a vislumbrar el ciento veinti..., un nuevo cambio de decena a la vista, lo que hace que no me despegue de esa sonrisa que véis en la foto. Sigo encontrándome con gente sorprendida que hacía tiempo no veía, y que no se pueden creer el cambio. Creo que hasta la cabeza me está encogiendo, ya que al menos tres personas habituales en los últimos días me han preguntado si me he cortado el pelo...y no lo he hecho! Casi me da miedo pasar esta semana por la peluquería y ver el impacto de un corte de pelo real...


lunes, 3 de febrero de 2014

40 kilos

Semana 19
Peso: 136,4 kg.

40 kilos. Se dice pronto. Hace ya cuatro meses largos que empecé con la dieta, y ni en mis mejores sueños podía imaginar que, a estas alturas de la película, mi volumen se hubiera reducido prácticamente una cuarta parte. En todo este tiempo me he dado cuenta de muchas cosas. En primer lugar, que tengo una fuerza de voluntad que hasta ahora desconocía. Los que me conocéis personalmente sabéis que siempre he sido un huevón, incapaz de tomar iniciativas, incapaz de cuidarme aún a sabiendas de que lo que estaba en juego era mi salud. Huidizo de los médicos, de los medicamentos, de todo lo que huela a hospital, tuve, como siempre pasa en esta vida, un desencadenante, una luz de alarma que se encendió en mi maltrecho cuerpo que me hizo reaccionar.

Me he dado cuenta, además, que no podía caer en mejores manos. Ya se que soy muy pesado con el tema, pero cada vez que puedo no pierdo la oportunidad de agradecer a mi médico favorita, Rita, y a mi enfermera favorita, Rocío. Me están llevando como la seda, mimándome hasta el infinito, comprendiendo mis debilidades, animándome en el proceso, sugiriéndome hábitos saludables, y, lo mejor de todo, echando unas risas siempre que podemos. Seguro que en alguna ocasión las carcajadas han traspasado la puerta de la consulta y alguno que otro se ha quedado atónito, verdad Rocío? ;)

Pero sobre todo me he dado cuenta de que tengo unos amigos fantásticos. No os voy a citar, por miedo a olvidarme de alguien, ya sabéis quiénes sois. El apoyo que he conseguido tanto en el evento como cuando pintamos ha sido y es sencillamente excepcional. Me siento querido, arropado, aconsejado, animado...incluso, o mejor dicho, sobre todo cuando alguno (o alguna) se convierte en Pepito Grillo y me pone los puntos sobre las íes...no hay mayor demostración de cariño. Las flores están muy bien, pero un toque a tiempo lo está mucho mejor. Este camino lo estoy recorriendo con vosotros, y no puedo sentirme mejor acompañado. Os quiero mucho.